La indispensable presencia de las FA

México enfrenta hoy una violencia sostenida que deja entre 20 mil y 30 mil homicidios dolosos cada año. En la mayor parte del país, las policías estatales y municipales han sido rebasadas, debilitadas o desmanteladas, están mal pagadas, sin equipamiento ni control interno, lo que ha dejado territorios completos a merced del crimen organizado. 

Derivado de ello, muchos gobiernos estatales se han acostumbrado, por comodidad o incapacidad, a delegar la seguridad pública en el Ejército mexicano y las FA.

Si bien es cierto que con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia se dejó de lado la estrategia de abrazos, no balazos y se planteó una basada en atención a las causas, inteligencia y coordinación, en los hechos, la diversificación de la violencia —masacres, desapariciones y ataques a civiles— ha obligado a una respuesta más firme del gobierno federal.

Aunque se ha reportado una reducción de homicidios, episodios como la masacre de 11 futbolistas en Guanajuato o la desaparición de 10 mineros en Sinaloa muestran que el problema persiste y mientras no se reconstruyan las policías locales, el Ejército, junto con la Guardia Nacional y la Marina, seguirán haciendo tareas que no les correspondían originalmente. Ahora su presencia resulta indispensable frente al crimen organizado.

* Una encuesta reciente reveló que uno de cada cuatro mexicanos estaría dispuesto a aceptar una intervención militar de EU para combatir a los cárteles. Son 30 millones de personas que expresan su desconfianza en la capacidad del Estado para enfrentar, por sí solo, a organizaciones criminales que operan como verdaderas corporaciones transnacionales.

Si bien la intervención de EU no es una solución deseable, pues implica riesgos graves para la soberanía y el orden constitucional, el dato no puede ignorarse. Refleja el desgaste social ante una violencia persistente y frente a grupos como el CJNG o el Cártel de Sinaloa, que diversificaron sus negocios criminales más allá de nuestras fronteras.

Ante la presión de Donald Trump, el gobierno mexicano ha optado por fortalecer la cooperación sin ceder el control. Prueba de ello es la entrega de 92 narcotraficantes y el incremento de detenciones de líderes de plaza y operadores financieros. La DEA reportó en 2025 la captura de más de 1,300 integrantes del CJNG y del Cártel de Sinaloa, lo que da a la presidenta Sheinbaum y al titular de la SSPC, Omar García Harfuch, argumentos para insistir en una relación bilateral basada en la comunicación permanente y el respeto a la soberanía.

No obstante, los mensajes de Washington dicen otra cosa. La conversación entre el secretario de Estado, Marco Rubio, y el canciller Juan Ramón de la Fuente volvió a poner sobre la mesa la exigencia de “resultados tangibles”. En el lenguaje de EU, esos resultados no sólo pasan por decomisos o capturas, sino por la investigación y detención de políticos vinculados a los cárteles. Versiones periodísticas en EU y Europa hablan de indagatorias sobre el expresidente López Obrador, cinco gobernadores, alcaldes y legisladores, a varios de ellos ya les quitaron la visa, un ejemplo es Marina del Pilar Ávila, de BC. Se suma la decisión del Departamento de Justicia que ha puesto la mira en las redes de lavado de dinero, especialmente las que utilizan criptomonedas, lo que implica una presión directa a intermediarios en México.

* Otro punto a favor de Omar García Harfuch. Fue detenido el alcalde morenista de Tequila, Jalisco, Diego “N”, acusado de extorsión, despojo y vínculos con el CJNG. La SSPC y la Defensa le dieron seguimiento mediante labores de inteligencia y concretaron su captura como parte del Operativo Enjambre.

* Adán Augusto López fue removido de la coordinación de los senadores de Morena. No fue una decisión propia, sino un manotazo de Sheinbaum ante los riesgos que implican sus presuntos vínculos con el grupo criminal La Barredora y las investigaciones en EU. Se contempló enviarlo como embajador a Alemania, pero fue rechazado. El pretexto ahora es que se enfocará en el proselitismo rumbo a 2027, pero eso no elimina sus antecedentes ni las indagatorias.

DE IMAGINARIA

Como lo adelanté en este espacio, tomaron posesión de sus cargos: el Gral. Div. G.N. E.M. Hernán Cortés Hernández, como Oficial Mayor de la Defensa. El Gral. Div. E.M. Enrique Martínez López, como subsecretario de la Defensa. y el Gral. Div. E.M. Guillermo Briseño Lobera, nuevo comandante de la GN.

 

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