Alcohol en el embarazo: ¿Qué es el trastorno del espectro alcohólico fetal?
Tomar alcohol en el embarazo ocasiona una serie de consecuencias negativas tanto para los fetos como para las futuras madres

El consumo de alcohol en el embarazo es uno de los temas con mayor importancia para las futuras madres.
A pesar de las claras advertencias médicas, los datos recientes de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) revelan que esta práctica sigue siendo una realidad, con casi el 14% (o 1 de cada 7) de mujeres embarazadas reportando consumo de alcohol y alrededor del 5% (o 1 de cada 20) reportando consumo excesivo en los últimos 30 días.
Los resultados de tomar alcohol en el embarazo pueden afectar tanto a la madre como al bebé. Suele tener una repercusión que capta la atención de los investigadores debido a los daños en varios factores: el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF).
¿Qué es el trastorno del espectro alcohólico fetal?
Una de las principales repercusiones negativas en bebés es el TEAF, del cual no se habla mucho en México, explicó en entrevista para Excélsior, Jessica Paredes Durán, directora general de la Fundación de Investigaciones Sociales, A.C, (FISAC).

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El TEAF es una condición que resulta de la exposición del feto al alcohol debido a su consumo durante el embarazo, donde la bebida actúa como un impedimento del desarrollo, de acuerdo con un estudio publicado en Journal of Neurodevelopmental Disorders.
Las características del TEAF incluyen:
- Cambios físicos distintivos (como deformidades faciales)
- Déficits en el desarrollo tanto prenatales como postnatales
- Anomalías neurológicas
- Problemas de funcionamiento mental y conductual
En cuanto a su prevalencia, a nivel global se estima que el TEAF afecta aproximadamente a 7.7 de cada mil personas. Sin embargo, esta tasa es considerablemente mayor en Europa, donde alcanza los 19.8 por cada mil y en Estados Unidos, donde se calcula que entre el uno y el cinco por ciento de los niños de primer grado padecen el trastorno, según los National Institutes of Health (NIH).
- Cambios físicos distintivos (como deformidades faciales)
- Déficits en el desarrollo tanto prenatales como postnatales
- Anomalías neurológicas
- Problemas de funcionamiento mental y conductual
En cuanto a su prevalencia, a nivel global se estima que el TEAF afecta aproximadamente a 7 de cada mil personas. Sin embargo, esta tasa es considerablemente mayor en Europa, donde alcanza los 19.8 por cada mil y en Estados Unidos, donde se calcula que entre el uno y el cinco por ciento de los niños de primer grado padecen el trastorno, según los National Institutes of Health (NIH).
El etanol es el principal culpable de este problema en fetos. Es el componente principal del alcohol, altera el desarrollo neurológico embrionario a través de múltiples vías. Los dos mecanismos principales identificados son el daño neuroinflamatorio en el sistema nervioso central (SNC) inducido por el etanol y el daño neurotóxico directo del etanol, que culmina en la pérdida neuronal, como explica un estudio publicado en la revista Children.
Este trastorno, que abarca diversos niveles de afectación, desde leves hasta crónicos, es irreversible; aunque sí tratable en cuanto a sus problemas sociales y cognitivos, en palabras de Pares. “Lamentablemente, en México, el TEAF ha sido un tema poco visibilizado durante años”, lo que subraya la urgencia de aumentar el conocimiento y la prevención en la población.

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¿Cuáles son las consecuencias de tomar en el embarazo?
Es crucial comprender que no existe una cantidad segura de alcohol que se pueda consumir durante el embarazo, ni un momento seguro para hacerlo. El alcohol puede causar problemas en cualquier etapa del embarazo, incluso antes de que la mujer sepa que está embarazada.
Todos los tipos de alcohol, incluyendo vinos y cervezas, son igualmente dañinos. Los primeros tres meses son particularmente críticos para el desarrollo de la cara y órganos vitales como el corazón, los huesos, el cerebro y los nervios, según Mayo Clinic.
Estas consecuencias negativas abarcan un rango de condiciones que varían de leves a graves, pero sus efectos pueden ser de por vida. Entre los diagnósticos específicos se incluyen:
- Síndrome Alcohólico Fetal (FAS): representa el extremo más grave. Los niños con FAS pueden presentar problemas relacionados con el sistema nervioso central, rasgos faciales específicos (como ojos pequeños, labio superior muy delgado, puente nasal plano y surco liso entre la nariz y el labio superior). También pueden tener dificultades de aprendizaje, memoria, atención, comunicación, vista u oído, de acuerdo con la CDC.
- Síndrome Alcohólico Fetal Parcial (pFAS): se diagnostica cuando una persona no cumple todos los criterios de FAS, pero tiene antecedentes de exposición prenatal al alcohol, algunos rasgos faciales y problemas de crecimiento o anomalías del sistema nervioso central.
- Trastorno del Desarrollo Neurológico Relacionado con el Alcohol (ARND): las personas con ARND pueden tener discapacidades intelectuales y problemas de comportamiento y aprendizaje, manifestándose en un bajo rendimiento escolar, dificultades con las matemáticas, la memoria, la atención, el juicio y poco control de impulsos.
- Trastorno Neuroconductual Asociado a la Exposición Prenatal al Alcohol (ND-PAE): los niños o jóvenes con ND-PAE presentan problemas en tres áreas: pensamiento y memoria (dificultad para planificar o recordar información), comportamiento (rabietas, irritabilidad, dificultad para redirigir la atención) y problemas en la vida cotidiana (como bañarse o vestirse apropiadamente). Para este diagnóstico, se requiere una ingesta de la madre superior a 13 bebidas alcohólicas por mes de embarazo o más de 2 bebidas en una sola ocasión.
Las consecuencias no terminan con el nacimiento. Los problemas de comportamiento que persisten en la vida de los afectados por FASD se conocen como discapacidades secundarias.

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¿Qué puedo beber y comer en el embarazo?
Durante el embarazo, la nutrición es un pilar fundamental para la salud tanto de la madre como del bebé. El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK) ofrece recomendaciones claras sobre una alimentación saludable.
Aquí, un resumen de lo que es recomendable para una dieta saludable:
- Priorizar una dieta equilibrada rica en nutrientes: consuma una variedad de vegetales (incluyendo verdes oscuros, rojos y anaranjados, legumbres y almidonados), frutas (especialmente enteras), productos lácteos descremados o bajos en grasa (leche, yogur, queso, o bebidas fortificadas de soya), y una variedad de proteínas (mariscos, carnes magras, aves, huevos, legumbres, nueces, semillas y productos de soya).
- Asegurar la ingesta adecuada de ácido fólico: este nutriente esencial, una vitamina B, ayuda a prevenir defectos de nacimiento graves como los defectos del tubo neural (anencefalia y espina bífida). Se recomienda consumir 400 microgramos de ácido fólico diarios antes y durante el embarazo, provenientes de suplementos o alimentos fortificados.
- Consumir pescado y mariscos bajos en mercurio con moderación: el pescado es parte de una dieta saludable y proporciona nutrientes clave para el desarrollo cerebral del niño. Sin embargo, se debe tener precaución con el mercurio.
- Mantenerse hidratada y limitar la cafeína: priorice el consumo de agua y bebidas sin azúcar. Si consume café o té, opte por versiones descafeinadas. Limite el consumo de bebidas con cafeína a menos de 200 mg al día (una taza).
¿Cómo dejar de tomar en el embarazo?
Paredes recomienda una serie de medidas para quienes tienen la intención de dejar de tomar:
- Abordar la salud mental: un psiquiatra o psicólogo puede ofrecer herramientas y estrategias para manejar estas condiciones, que a menudo son factores de riesgo para el consumo de alcohol. Atender la salud mental es un pilar esencial para mantener la abstinencia durante este periodo tan importante.
- Buscar apoyo especializado: en caso de dificultades para suspender el consumo de alcohol, es vital pedir ayuda a especialistas en adicciones. Organizaciones como FISAC ofrecen orientación para conectar a las madres con profesionales en el consumo de sustancias psicoactivas que pueden brindar el apoyo necesario.
- Fomentar un entorno de apoyo: es importante que las familias adopten una actitud de empatía, escucha y no juicio hacia las madres. Combatir el estigma asociado al consumo de alcohol facilita que las mujeres se sientan seguras para buscar tratamiento y apoyo especializado.
Evitar el consumo de alcohol en el embarazo podría tener un impacto positivo tanto para las futuras madres como para sus hijos. Comprender las graves consecuencias de las bebidas alcohólicas y, por otro lado, adoptar una dieta nutritiva y hábitos de vida saludables, son pasos esenciales para asegurar un desarrollo del bebé y cuidar la salud a largo plazo de toda la familia.
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