Entre la empatía y la incomodidad: la "tendencia" de fotos en Teotihuacán tras la tragedia

Usuarios en redes sociales han criticado que la publicación de fotos personales tras la tragedia en Teotihuacán, desvía la atención del hecho violento hacia experiencias individuales, generando un fuerte debate 

thumb
Foto: Facebook Alatriste

Tras el ataque armado ocurrido en la zona arqueológica de Teotihuacán, usuarios en redes sociales comenzaron a compartir fotografías antiguas tomadas en el lugar, acompañadas de mensajes como “pude haber estado ahí” o “yo estuve hace poco”. La viralidad del hecho, ha generado una ola de reacciones divididas entre la empatía y la crítica.

En plataformas digitales ha surgido este fenómeno en el que internautas publican imágenes personales captadas en el sitio, lo que ha abierto un debate sobre la forma en que se comparte contenido tras una tragedia. Mientras algunos lo interpretan como una forma de reflexión o cercanía con lo ocurrido, otros consideran que esta práctica puede resultar insensible o incluso convertir un hecho violento en contenido viral.

El caso ha reavivado la conversación sobre los límites entre la memoria digital, la exposición en redes sociales y la manera en que se procesan los eventos traumáticos en espacios públicos.

thumb
Foto: Reuters

Lo que encendió la discusión, fue una publicación en Facebook de la escritora María Alatriste, quien compartió una imagen con su hijo acompañada de un extenso mensaje:

Ayer estábamos en Teotihuacán con mi hijo: pleno, seguro, feliz. Subíamos la Pirámide de la Luna con esa sensación tan rara (y tan valiosa) de ligereza. Corría, reía, habitaba el lugar con la inocencia de quien cree que el mundo todavía puede ser un sitio seguro. Menos de 24 horas después, ese mismo espacio fue escenario de una balacera. Las vidas que trágicamente se perdieron —entre ellas, personas de otros países que venían a conocer México— y ese lugar que ya no será el mismo.

Tampoco lo será para quienes hemos estado ahí. Porque cuando la violencia irrumpe en un espacio así, no sólo arrebata vidas: transforma la memoria, contamina la experiencia, instala una herida...

Mi hijo fue feliz ahí. Se sintió seguro ahí. Y esa idea, tan simple y tan poderosa, hoy se vuelve frágil.
La pregunta deja de ser individual: ¿qué país permite que uno de sus sitios más simbólicos quede expuesto de esta manera?
Lo más grave no es sólo la violencia. Es su normalización.
Qué triste que incluso la belleza tenga que vivirse con alerta.
Dios, por favor, ayúdanos a ser mejores como país, como humanidad.”

thumb
Pirámides de Teotihuacán.Foto: Cuartoscuro

La publicación acumuló cerca de 123 mil reacciones, lo que detonó comentarios tanto de apoyo como de crítica. Algunos usuarios cuestionaron el enfoque personal del mensaje, señalando que podría interpretarse como una forma de centrar la atención en la experiencia individual:

El mundo gira a tu alrededor, claro que sí.”

¿Cómo colgarse de una tragedia y hacer que se trate de ti?”

Otros comentarios, en tono irónico, también circularon en la red, reflejando el rechazo de parte de la audiencia a este tipo de publicaciones.

Horas después, Alatriste publicó una columna en la que respondió a la polémica:

Hay temas que incomodan porque nos obligan a mirarnos como sociedad. Lo ocurrido en Teotihuacán es uno de ellos. Esta columna es una invitación a no perder de vista lo esencial, incluso cuando el ruido intenta ocupar todo el espacio.”

El fenómeno se amplificó cuando otros creadores de contenido se sumaron a la “tendencia”. El influencer José Gloria, compartió fotografías de su infancia con el mensaje: “Qué locura pensar que yo estuve ahí hace tan solo 14 años… ufff, de la que me salvé”, lo que fue interpretado por algunos como una burla.

Por su parte, la creadora digital Quetzalli Blanco publicó un testimonio más amplio en el que cuestionó los protocolos de seguridad en el sitio. En su mensaje denunció revisiones estrictas hacia visitantes que realizan prácticas ceremoniales, en contraste con lo ocurrido durante el ataque:

Nos revisan y escudriñan... pero dejaron entrar a alguien armado.”

Su publicación también generó reacciones divididas entre quienes respaldaron su denuncia y quienes criticaron el tono del mensaje.

El caso refleja cómo, en la era digital, las tragedias no sólo se viven en el momento, sino también en su interpretación colectiva en redes sociales, donde la línea entre la empatía, la memoria y la exposición pública puede volverse difusa.

cva*