¿Cómo hacer el pan ojo de buey? Así lo puedes lograr en casa
Aprende cómo hacer pan ojo de buey en casa con la receta tradicional de pan dulce mexicano. Su historia, ingredientes, proceso paso a paso y consejos.

El pan dulce forma parte de la vida diaria en México y es común disfrutarlo en el desayuno o la merienda. Dentro de la gran variedad que existe, el pan ojo de buey es una pieza muy llamativa por su forma redonda y su combinación de texturas, que lo hacen fácil de reconocer en cualquier panadería.
Esta pieza destaca por tener un centro distinto al resto del pan, lo que le da su nombre tan particular. Su sabor es suave y ligeramente dulce, ideal para acompañar con café, leche o chocolate caliente.
¿Qué es el pan ojo de buey?
El ojo de buey, conocido en algunos lugares también como ojo de Pancha, es un pan dulce mexicano que combina dos partes diferentes: un centro más suave y esponjoso, parecido a un bizcocho, y un borde de masa más ligero. Esa forma circular con un centro marcado recuerda al ojo de un buey, de ahí su nombre.
No existe un documento oficial que marque con exactitud su nacimiento, pero se sabe que el pan dulce mexicano surgió de la mezcla de técnicas europeas con ingredientes y costumbres locales. Con el tiempo, los panaderos fueron creando nuevas formas, sabores y nombres para distinguir cada pieza.
El ojo de buey se integró a esta tradición como una variedad más dentro del extenso mundo del pan dulce. México cuenta con cientos de tipos de panes dulces diferentes, muchos de ellos reconocibles por su forma, decoración o relleno.
El desarrollo del pan dulce creció especialmente cuando el consumo de trigo, azúcar, mantequilla y levadura se volvió más común en el país. Así, se fueron formando recetas que hoy son parte de la cultura gastronómica cotidiana.
Receta de pan ojo de buey
Ingredientes para 12 piezas:
Para la masa:
- 600 gramos de harina de trigo
- 120 gramos de azúcar
- 12 gramos de sal
- 12 gramos de levadura seca
- 3 huevos grandes
- 90 gramos de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 300 mililitros de leche tibia
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla
Para el centro:
- 1 huevo
- 60 gramos de azúcar
- 60 gramos de mantequilla derretida
- 80 mililitros de leche
- 120 gramos de harina
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- ½ cucharadita de vainilla
Para barnizar:
- 1 huevo
- 1 cucharada de leche
- 2 cucharadas de azúcar
Procedimiento:
- En un tazón grande coloca la harina, el azúcar, la sal y la levadura. Mezcla bien.
- Añade los huevos, la leche tibia y la vainilla. Mezcla hasta formar una masa.
- Agrega la mantequilla poco a poco mientras amasas. Al principio se sentirá pegajosa, pero se integrará.
- Amasa durante 15 a 20 minutos a mano (o 10 en batidora con gancho) hasta obtener una masa suave, elástica y ligeramente brillante.
- Forma una bola y colócala en un recipiente engrasado. Cubre y deja reposar en un lugar tibio 1 a 1½ horas, hasta que doble su tamaño.
- Para el relleno: bate el huevo con el azúcar. Agrega la mantequilla derretida, leche y vainilla.
- Incorpora la harina y el polvo para hornear. Mezcla hasta obtener una pasta espesa y suave, reserva.
- Desgasifica la masa y divídela en 12 porciones iguales. Bolea cada porción hasta que quede lisa. Colócalas en charolas con papel para hornear, dejando espacio entre ellas.
- Con el fondo de un vaso pequeño o con los dedos, presiona el centro de cada bolita para hacer un hueco sin perforar.
- Coloca 1 cucharada de relleno en el centro. Mezcla el huevo con la leche y barniza la parte exterior del pan, espolvorea el azúcar.
- Hornea en horno precalentado a 180 °C durante 18–22 minutos, o hasta que estén dorados.
- Retira del horno y deja enfriar sobre una rejilla. El centro debe quedar suave y el pan esponjoso.

Recuerda, no agregues demasiada harina extra al amasar, si se doran muy rápido al hornear, cúbrelos con papel aluminio. Se conservan suaves 2–3 días en bolsa cerrada.
El pan ojo de buey es una de las muchas piezas que forman parte del pan dulce mexicano. Su forma llamativa y su combinación de texturas lo hacen especial y fácil de reconocer. Aunque no siempre se conoce con exactitud el origen de cada variedad, su presencia en panaderías tradicionales demuestra su importancia dentro de la cultura gastronómica del país.
Prepararlo en casa es una manera de disfrutar pan recién hecho, con buen aroma y sabor casero. Con práctica y paciencia, se puede lograr un pan suave, esponjoso y perfecto para acompañar una bebida caliente en cualquier momento del día.
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