Antojitos mexicanos que se disfrutan mejor en temporada fría
Conoce los antojitos mexicanos que se disfrutan más durante la temporada fría. Descubre por qué forman parte esencial del invierno en México.

En México, el clima influye de forma directa en la manera en que se come y se convive. Cuando las temperaturas descienden, ciertos alimentos se vuelven protagonistas por su capacidad de brindar calor y bienestar.
La cocina mexicana cuenta con una amplia variedad de antojitos que se consumen calientes y que, además de alimentar, evocan recuerdos familiares, celebraciones y costumbres que han perdurado a lo largo del tiempo. Durante la temporada fría, es común encontrar en calles, mercados y hogares platillos preparados con maíz, caldos humeantes y bebidas calientes.
Estos alimentos no solo ayudan a enfrentar el frío, sino que también refuerzan la identidad cultural y el sentido de comunidad. Descubre cuáles son los antojitos mexicanos que se disfrutan mejor en temporada fría y las razones por las que siguen siendo tan populares.
Antojitos mexicanos para el invierno
- Tamales
Los tamales son uno de los platillos más antiguos y representativos de la gastronomía mexicana. Se elaboran a partir de masa de maíz que se rellena con distintos ingredientes, como carnes, salsas, verduras o preparaciones dulces. Esta masa se envuelve en hojas de maíz o de plátano y se cocina al vapor hasta alcanzar una textura suave.
Los tamales se consumen tradicionalmente calientes, lo que los convierte en una opción muy apreciada durante la temporada fría. Su consistencia y su contenido energético ayudan a generar una sensación de saciedad y calor, cualidades especialmente valoradas cuando el clima es frío.
En México existen numerosas variedades de tamales, que cambian según la región y los ingredientes disponibles. Pueden encontrarse tamales con salsa verde o roja, de mole, de rajas con queso o versiones dulces. Su venta es común en puestos callejeros, donde se mantienen calientes para su consumo inmediato, algo que resulta muy conveniente en días fríos.
El consumo de tamales está estrechamente ligado a tradiciones como el Día de la Candelaria, cuando familias y comunidades se reúnen para prepararlos y compartirlos. Este platillo no solo alimenta, sino que también fortalece la convivencia y el sentido de pertenencia.
En la CDMX se comen en tortas, se consumen en el desayuno y especialmente en mañanas frías, lo que demuestra su adaptación a la vida cotidiana actual.
Gracias a su base de maíz y a los rellenos que pueden incluir proteínas y grasas, los tamales aportan energía suficiente para enfrentar el frío, además de servirse a una temperatura que reconforta al cuerpo.
- Bebidas
Durante la temporada fría, las bebidas calientes cobran un papel importante dentro de la alimentación diaria. En México, varias de ellas tienen origen antiguo y siguen vigentes por su sabor y su capacidad para brindar calor.
Atole: es una bebida espesa elaborada con masa o fécula de maíz disuelta en agua o leche, que se cocina hasta lograr una consistencia suave. Se endulza con piloncillo o azúcar y puede aromatizarse con ingredientes sencillos. Es una bebida que suele consumirse por las mañanas o por la noche, especialmente cuando hace frío.
El atole se asocia con el desayuno y suele acompañar a los tamales, formando una combinación muy común durante el invierno. Su consumo se mantiene vigente tanto en hogares como en puestos callejeros.
Champurrado y chocolate caliente: el champurrado es una variante del atole que incluye chocolate y especias, lo que le da un sabor más intenso y una textura más espesa. Es una bebida que se disfruta especialmente en noches frías o durante celebraciones de fin de año.
El chocolate caliente, preparado con chocolate tradicional disuelto en agua o leche, también es muy popular en temporada fría. Su aroma y sabor lo convierten en una bebida asociada con reuniones familiares y momentos de descanso.
Ponche: es la bebida insignia de las fiestas decembrinas, ya que algunos ingredientes son solo de temporada. La caña, el tejocote y la guayaba son piezas clave para aromatizar a la perfección esta deliciosa bebida.
Estas bebidas no solo ayudan a mantener el calor corporal, sino que también forman parte de celebraciones tradicionales como las posadas, donde se consumen junto con otros antojitos típicos del invierno.
- Sopas y caldos
Las sopas y caldos son una parte fundamental de la cocina mexicana y adquieren mayor relevancia durante la temporada fría. Su consumo caliente y su preparación con ingredientes sencillos los hacen ideales para reconfortar.
Pozole: un platillo tradicional elaborado con maíz cocido y carne, que se sirve en caldo caliente y se acompaña con ingredientes frescos. Aunque puede consumirse todo el año, en épocas frías resulta especialmente apetecible por su temperatura y consistencia.
Este platillo suele prepararse en reuniones familiares y celebraciones, y su consumo se asocia con momentos de convivencia y descanso.
Caldos tradicionales: otros caldos, como el de pollo o el de res, son comunes durante el invierno. Se preparan con verduras y carne, y se sirven bien calientes. Son platillos que se relacionan con el cuidado y el bienestar, especialmente cuando el clima es frío.
La sopa de tortilla: es otro ejemplo de preparación caliente que se disfruta en temporada fría. Su combinación de caldo, tortilla frita y otros ingredientes la convierte en una opción reconfortante y fácil de consumir.
Las sopas y caldos aportan líquidos, calor y nutrientes en un solo plato, lo que los hace especialmente útiles durante el frío.

- Antojitos fritos
Los antojitos fritos forman parte esencial de la comida callejera mexicana y son muy apreciados cuando bajan las temperaturas, ya que se preparan al momento y se consumen calientes.
Quesadillas, gorditas y sopes: se elaboran con masa de maíz y se cocinan en comal o fritura ligera. Al servirse recién hechos, ofrecen una combinación de textura crujiente y calor que resulta agradable en días fríos. Estos antojitos se encuentran fácilmente en mercados y plazas, donde las personas los consumen como comida rápida o antojo entre comidas.
Al tratarse de alimentos calientes y recién preparados, los antojitos fritos generan una sensación inmediata de calor, lo que los hace atractivos cuando se camina o se permanece al aire libre en climas fríos.
Los antojitos mexicanos que se disfrutan mejor en temporada fría reflejan la relación entre el clima, la alimentación y la cultura. Tamales, bebidas calientes, sopas y antojitos fritos no solo ayudan a enfrentar las bajas temperaturas, sino que también conservan tradiciones y formas de convivencia que siguen vigentes.
Estos alimentos forman parte del día a día y de las celebraciones, y su consumo durante el invierno refuerza la identidad gastronómica del país. Disfrutarlos en temporada fría es una manera de mantener vivas las costumbres y de encontrar calor tanto en la comida como en la compañía.
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