Ecos del espectáculo

Ni una palabra de más. Ni un comentario incómodo. Ni una sola frase que pudiera encender otra bomba mediática.

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última palabra

Estrategias, silencios, divas que se van y demandas que ya no son juego

El espectáculo mexicano tiene algo que nunca cambia: siempre hay quien quiere entrar, quien quiere callar, quien se despide y quien termina en tribunales. Así funciona este negocio desde hace décadas. Y esta semana, como tantas otras, el menú viene completo: estrategias musicales muy calculadas, silencios que dicen más que mil palabras, despedidas dolorosas y una demanda que podría escalar a niveles muy serios.

Porque en este medio, cuando alguien habla... las consecuencias pueden ser enormes.

 

Cuando el silencio es la mejor estrategia

La cantante argentina La Joaqui ha puesto los ojos en México. Y no es casualidad. Nuestro país es uno de los mercados musicales más importantes del mundo y cualquier artista latino que aspire a crecer sabe que si no conquista México, su carrera se queda corta.

La Joaqui, además de cantante, es una de las amigas más cercanas de Cazzu, y viene armando una estrategia bastante clara para entrar al país: hacer un dueto con Grupo Cañaveral, la agrupación fundada por Humberto Pabón y actualmente encabezada también por Emir Pabón.

La fórmula es sencilla y bastante conocida en el negocio: Si quieres entrar a México, alíate con alguien que ya tenga público aquí.

Cañaveral tiene historia, tiene seguidores y tiene un nombre que pesa. Así que el cálculo es lógico.

Pero lo verdaderamente interesante vino cuando le preguntaron a La Joaqui sobre el eterno tema mediático alrededor de Cazzu, Christian Nodal y hasta el nombre de Rauw Alejandro, que ha aparecido en el ruido mediático.

Y ahí vimos algo muy claro: la cantante esquivó la pregunta como torera profesional.

Ni una palabra de más. Ni un comentario incómodo. Ni una sola frase que pudiera encender otra bomba mediática.

En este negocio, callar también es una forma de inteligencia. Y La Joaqui dejó claro que, al menos en lo mediático, no piensa meterse en problemas que no son suyos.

 

Un invitado con historia… y con carácter

Y hablando de historias, déjenme recordarles algo que para mí es muy importante.

Este sábado a las ocho de la noche por Imagen Televisión tenemos una nueva emisión de mi programa El minuto que cambió mi Destino, proyecto que tengo el privilegio de realizar desde hace nueve años.

Nueve años escuchando historias que muchas veces superan cualquier guion de ficción.

El invitado de esta semana es mi compañero y amigo Mauricio Mancera, un personaje cuya vida no ha sido precisamente lineal.

Mancera ha tenido fama, popularidad, trabajo constante en televisión... pero también ha tomado decisiones que en este medio casi nadie toma.

Cuando parecía que todo iba viento en popa en su carrera, decidió dejarlo todo para irse como misionero a África.

Sí, dejar televisión, reflectores y estabilidad para ir a ayudar en lugares donde la realidad es completamente distinta.

Eso habla de un tipo inquieto, con convicciones y también con una visión de vida que va más allá de los foros y las cámaras.

Además, Mauricio es un hombre divertido, irónico, con una mente muy rápida. La charla que tuvimos es de ésas que pasan de la risa a la reflexión en cuestión de minutos.

Así que ojalá nos acompañen.

 

Se nos están acabando las divas

Pero también hay noticias que obligan a detenerse y mirar hacia atrás.

La muerte de Ana Luisa Peluffo, a los 96 años, vuelve a recordarnos algo que quizá muchos prefieren no pensar: las grandes divas del cine mexicano están desapareciendo.

Peluffo fue parte de una generación que construyó el imaginario del cine nacional.

Y si sumamos su partida a la de Silvia Pinal, la realidad es contundente.

Hoy prácticamente nos quedan dos mujeres vivas de esa estirpe legendaria.

Por un lado, María Victoria, que a sus 99 años sigue siendo una institución del espectáculo mexicano.

Y, por otro lado, Elsa Aguirre, que a sus 97 años continúa representando una época de glamour que difícilmente volverá.

Ambas son historia viva del cine mexicano.

Y lo digo con claridad: cuando ellas falten, no sólo se irán dos actrices… se cerrará definitivamente una era.

Ojalá la vida nos permita seguir teniéndolas entre nosotros durante mucho tiempo más y, sobre todo, con salud.

 

El teatro frente a la realidad del país

Mientras tanto, el teatro sigue recorriendo el país, aunque el contexto no siempre sea el ideal.

La actriz Lisset se encuentra en gira con una obra que comparte escenario con Mauricio Islas y Alexis Ayala.

Un elenco sólido que ha logrado convocar público.

Pero esta semana la compañía se dirige a Culiacán, Sinaloa, y ahí aparece el tema que nadie puede ignorar: la seguridad en el país.

Lisset ha sido franca al reconocer que sí hay miedo, especialmente cuando se trata de viajar por carretera.

Y no es paranoia.

Es la realidad que viven miles de mexicanos todos los días.

Aun así, los actores se suben al escenario y cumplen con su trabajo.

Porque el teatro tiene algo de terquedad heroica: pase lo que pase, la función continúa.

Pero también sería ingenuo negar que el contexto del país ya empieza a pesar incluso en el mundo del espectáculo.

 

Cuando las palabras terminan en tribunales

Y cerramos con un tema que ya no pertenece al terreno del chisme, sino al de la justicia.

El cantante José Manuel Figueroa decidió llevar a tribunales a Imelda Garza Tuñón después de las declaraciones que ella hizo en mi canal Gustavo Adolfo Infante TV.

Ahí afirmó que José Manuel habría abusado sexualmente de su hermano menor, Julián Figueroa.