Fernanda Llergo Bay

Fernanda Llergo Bay

El vision board: el arte de imaginar el futuro

El vision board no es un simple ejercicio de optimismo. No es pensar que todo saldrá bien por inercia. No es repetir frases positivas ni acumular imágenes de éxito. El vision board se sustenta en una esperanza auténtica que es siempre responsable. Exige realismo, compromiso, decisión y valentía para hacerse cargo del presente.

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Cuando la historia se detiene para recomenzar

Los jubileos son símbolos de algo que aún no se posee plenamente. Recuerdan que la vida está siempre en camino, en proceso de perfeccionamiento. Que el júbilo al que apuntan no es todavía definitivo y que habrá un momento en que aquello que hoy se busca con esfuerzo y esperanza se vuelva pleno.

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La esperanza se hace carne

La Navidad nos obliga a mirar distinto. No con ingenuidad, sino con profundidad. Porque lo que celebramos no es un recuerdo piadoso ni una metáfora luminosa ni una evasión de la realidad. Celebramos un hecho: que la esperanza se hizo carne. Que Dios no permaneció inmóvil ante nuestras desesperanzas. Que no se limitó a mirarnos desde lejos...

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Frankenstein, Del Toro y la herida original que sigue respirando

Del Toro lo ha dicho, quería sentir lo mismo que Shelley cuando escribió. Y se nota. Su Frankenstein es una conversación íntima entre dos artistas separados por dos siglos, pero unidos por una misma intuición que lo verdaderamente monstruoso no es la criatura, sino la incapacidad humana de hacerse responsable de aquello que engendra

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Volver a ser: identidad con verdad

¿Qué somos, en el fondo? Somos personas dignas. No por lo que hacemos ni por lo que logramos, sino por lo que somos por naturaleza. Esa dignidad no es un concepto ético abstracto. Es una realidad ontológica: el ser humano tiene un valor incondicional. Y eso cambia todo.

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Hacer que aprender valga la pena

Vivimos tiempos marcados por la automatización del conocimiento y por la creciente desmotivación de los estudiantes. Las herramientas digitales, en particular la IA, ofrecen respuestas instantáneas, bien redactadas, técnicamente correctas, pero emocional y existencialmente vacías. ¿Qué sentido tiene, entonces, esforzarse por comprender, analizar o redactar si un algoritmo puede hacerlo mejor?

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La inteligencia artificial no piensa, nosotros sí

La inteligencia humana está tejida de intuiciones, de preguntas, de historias. Tiene cuerpo, memoria, afectos. No es una función abstracta, sino una experiencia encarnada. La IA, por el contrario, carece de mundo interior. No se conmueve ni se compromete.

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Los derechos humanos, en el centro del conocimiento

Por eso, los derechos humanos no deben verse como un tema de nicho o como una especialización más. Son una manera de mirar el mundo. Son una brújula que orienta la enseñanza, la investigación y la convivencia universitaria. Investigar sobre la dignidad humana no es un lujo teórico. Es una forma de intervenir en la realidad. Enseñarla no es adoctrinar. Es abrir preguntas.

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El arte de desaparecer: el espíritu de servicio en lo cotidiano

En un mundo marcado por la ansiedad del protagonismo, por la urgencia de estar en escena, quien elige “hacer y desaparecer” practica una forma revolucionaria de esperanza. Porque desaparecer implica sostener, nos lleva a habitar un segundo plano con conciencia plena del impacto que ese lugar tiene.

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Nostalgia de esperanza

Como educadores, padres o ciudadanos, el reto es doble: primero, vivir nosotros mismos una vida esperanzada; luego, transmitir esa esperanza a otros. No se educa para la esperanza sólo con palabras: se educa con ejemplos de resiliencia, con decisiones sostenidas en el tiempo.

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Donde nace el nosotros: el arte de cultivar los vínculos

Quizá el mayor desafío no sea sólo recuperar el nosotros, sino además hacerlo desde la libertad. Enseñar a nuestros hijos a elegir estar con otros, no por necesidad o presión, sino por convicción. A distinguir entre compañía y conexión, entre multitud y comunidad, entre exposición y presencia

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La universidad tiene alma

El mundo no es un lugar que se tolera ni un escenario que se sobrevive, sino una vocación que se abraza con inteligencia, con libertad y con sentido.

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Voluntad: la fuerza discreta que transforma el mundo

Y mientras más espacio se da a la reacción emocional, menos se cultiva la inteligencia emocional. Así, la frustración se vuelve insoportable, el error intolerable, el fracaso inasumible. Y en lugar de hacernos más conscientes, nos lleva a buscar evasiones dañinas: mecanismos de fuga, consumos compulsivos y adicciones

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La letra viva cultiva la mente

Michel Desmurget, neurocientífico francés, ha advertido que entre los dos y los 18 años, los niños pasan frente a pantallas el equivalente a 30 años escolares. Treinta años formativos expuestos a un entorno que, aunque ofrece información, rara vez propone sentido.

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Cuando el cambio toca lo humano

El diagnóstico, sin propuestas, nos deja en parálisis. Comprender es un primer paso, pero transformar exige ir más allá: requiere estrategia, decisión, compromiso.

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León XIV: “Es la hora del amor”

Detrás de cada “me gusta”, puede haber una pregunta más profunda, y que un mensaje evangélico, si es auténtico, puede llegar más lejos que un meme. El algoritmo, también, es terreno de misión.

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Afectividad transformadora

Educar el corazón implica aprender a convivir con ese territorio interior. Propongo la siguiente y breve ruta: percibir la emoción; rastrear su causa; confrontarla con la realidad que la provocó; decidir a la luz de lo comprendido. Con la práctica, las emociones asimilan la respuesta que esperamos de ellas y terminan por alinearse con la razón, enriqueciéndola

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Adiós a Francisco

Y en esa soledad, se hace inevitable recordar aquel momento extraordinario durante la pandemia: la oración en una Plaza de San Pedro vacía. Francisco, solo, bajo la lluvia, nos hablaba con el corazón abierto: “Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido... Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas, llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso…”.

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