La revolución del ARN mensajero

Tras demostrar su éxito en la pandemia, la tecnología que cambió la medicina enfrenta sus mayores desafíos: vencer la compleja logística del frío extremo y consolidar terapias personalizadas capaces de entrenar al cuerpo para destruir tumores

Guía de tratamientos contra el covid-19, a falta de vacuna
Con l tecnologia de ARN mensajero se busca pasar de la lucha contra covid-19, al combate al cáncer. Archivo

Los helicópteros sobrevolaban la zona. Afuera del Instituto Nacional de Cancerología, vehículos, camionetas y elementos del Ejército mexicano formaban un dispositivo de seguridad para custodiar los primeros lotes de la vacuna contra covid-19, almacenados en decenas de ultracongeladores. Aquellas dosis habían sido desarrolladas con una tecnología que revolucionó el mundo de la biotecnología: el ARN mensajero.

Esta tecnología llevaba décadas en los laboratorios: primero como una molécula frágil, después como una promesa terapéutica difícil de controlar. La pandemia fue el momento en que el ARN mensajero se convirtió en una herramienta médica real, pero detener un virus global fue sólo el primer acto. Su verdadero campo de batalla siempre fue otro: el cáncer.

El largo camino como tratamiento médico

La historia de esta tecnología nace hace más de cuatro décadas cuando se planteó una idea revolucionaria: usar instrucciones genéticas sintéticas, conocidas como ARN mensajero, para enseñarle a las células a fabricar sus propias proteínas curativas; sin embargo, en la práctica, el sistema inmunológico destruía estas moléculas al confundirlas con virus, hasta que dos futuros premios Nobel consiguieron lo inesperado.

La bioquímica Katalin Karikó y el inmunólogo Drew Weissman descubrieron que, al modificar sutilmente una “letra” química del ARN, la molécula lograba evadir las defensas del cuerpo sin causar inflamación, permitiendo que el mensaje fuera leído por la célula, pero este frágil código genético necesitaba un vehículo físico para no desintegrarse en el torrente sanguíneo.

Objetivos y retos del ARN mensajero.
Objetivos y retos del ARN mensajero.Abraham Cruz

El investigador Pieter Cullis resolvió esta pieza faltante al perfeccionar las nanopartículas lipídicas, unas diminutas burbujas de grasa que blindaron al ARN mensajero. La unión de ambos hallazgos fue capitalizada por biotecnológicas como Moderna y BioNTech, lo que permitió desarrollar vacunas contra covid-19 en tiempo récord y abrió una nueva era médica: revolucionar el tratamiento de enfermedades autoinmunes y terapias oncológicas.

Los obstáculos del ARN mensajero

Michel Martínez, jefe de la Unidad de Vigilancia Epidemiológica de TecSalud, fue uno de los médicos responsables de encabezar los ensayos clínicos en México para la propuesta de ARNm de CureVac. En entrevista, relató las complejidades que vivieron al intentar realizar estos estudios en el país y por qué la vacuna alemana nunca llegó al mercado.

“El problema fue que el estudio se llevó tal vez de una manera desfasada y ya para cuando los resultados de la primera generación vieron la luz, ya el mundo se estaba enfrentando a múltiples variantes, pero demostró algo muy importante, que en nuestro país es posible llevar a cabo investigación seria en el marco de una tecnología de vanguardia”.

El frío extremo es otro de los problemas logísticos del ARN mensajero, ya que esta tecnología exige temperaturas de hasta -60 grados centígrados. Mantener esta cadena de ultracongelación podría sonar a una misión casi imposible y sumamente costosa, sobre todo para distribuirlas en regiones con geografías complejas.

El acertijo térmico: el reto de los -60 grados

En el ARNm el calor actúa como un catalizador que corta esta tecnología y la destruye en cuestión de horas, los científicos la encapsularon en diminutas burbujas de grasa (nanopartículas lipídicas), pero estas esferas también corren el riesgo de derretirse, oxidarse o deformarse si no están congeladas.

“Necesitamos proteger este RNA mensajero con esta cubierta lipídica o grasa. Esa es una de las principales razones por las cuales se necesita una red de frío”, comenta el doctor Michel Martínez.

La pista clave para resolver este acertijo térmico apunta a la tecnología never frozen, un desarrollo que permite al biológico mantener sus características intactas sin necesidad de congelarse a temperaturas tan hostiles.

Rodrigo Sini, director senior de Asuntos Médicos para Mercados Emergentes de Pfizer, detalló en entrevista con Excélsior cómo esta innovación —vinculada a sus operaciones en la planta de Toluca, en México— busca vencer este desafío.

Es una tecnología en que el producto mantiene sus características, en temperaturas que no sean tan bajas y no se va a congelar, se trata de una tecnología específica.”

La aplicación de esta tecnología se ha expandido a tres grandes frentes: enfermedades infecciosas como influenza, norovirus, VSR, enfermedad de Lyme, Epstein-Barr, VIH y herpes; enfermedades raras como la fibrosis quística; sin embargo, su mayor promesa terapéutica está en la oncología, con investigaciones en melanoma, cáncer de pulmón, páncreas, vejiga y carcinoma de células renales.

El ARNm contra el cáncer

El verdadero objetivo del ARNm siempre ha sido el cáncer. En lugar de prevenir, las vacunas, o mejor dicho terapias individualizadas de neoantígenos, contra este padecimiento buscan entrenar al sistema inmune para reconocer y destruir células tumorales mediante el envío de instrucciones para producir antígenos específicos.

Emilio Fumero, director senior de asuntos médicos en Moderna, explica para Excélsior que el desarrollo de esta terapia es individual: se extrae el tumor del paciente y se lee tanto su código genético como el ADN sano de la persona.

Todo lo que no está en el DNA de la persona y que está en el tumor se considera extraño y por ende se codifica.”

A través de algoritmos de IA, se seleccionan las mutaciones que mejor respuesta generarán. Esa información se traduce en una molécula de ARN mensajero, la cual aprovecha la maquinaria de las células para producir dichas proteínas y entrenar al sistema inmune para que dirija su actividad destructora específicamente contra el tumor.

Durante el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) se revelaron lo datos de seguimiento del primer ensayo clínico de este tipo de terapia enfocada en melanoma de Moderna y MSD, los cuales arrojaron que el tratamiento logró reducir la probabilidad de recurrencia del tumor o muerte en 49 por ciento.

A final de este año, se espera la lectura del resultado del estudio grande, el de Fase 3. Hay otra terapia que igual está en progresiva investigación clínica, también en Fase 3, el tumor que conlleva la mayor mortalidad hoy: el cáncer de pulmón.”

México busca crear su vacuna de ARN

En el mismo lugar donde se albergaron las primeras vacunas contra covid, está el laboratorio del doctor Greco Hernández Ramírez, cuyo proyecto es crear una plataforma que logre una eficiencia de traducción a nivel molecular equiparable a la tecnología que utilizan farmacéuticas como Pfizer o Moderna.

Si el mensajero no funciona, al menos como Pfizer o la vacuna de Moderna, yo no apostaría porque va a funcionar. Estamos buscando estructuras moleculares que permitan una eficiencia al menos así, y eso es lo que estamos haciendo”, explica el investigador.

Actualmente, el avance de este proyecto se enfrenta al financiamiento, aunque cuentan con presupuesto del INCan, la velocidad está atada a la falta de recursos masivos.