El impacto mortal en México de "tener que poder solos"

Con casi 9 mil suicidios registrados en 2024, el tabú sobre la salud mental impide a miles en México buscar ayuda. Expertos nos explican cómo la centralización médica y un sistema de salud reactivo dejan a los pacientes en el abandono

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El país enfrenta una emergencia silenciosa con más de 35 mil diagnósticos de depresión clínica reportados a principios de año.Ilustración: Abraham Cruz

En México, la creencia de que “tenemos que poder solos” está costando vidas. Detrás de ese silencio social avanza una emergencia que las estadísticas apenas logran dimensionar.  

Hasta el pasado 4 de abril, el sistema de salud pública reportó más de 35 mil diagnósticos de depresión clínica. A la par, se contabilizaron mil 769 ideaciones suicidas y 882 intentos de suicidio. 

Sin embargo, especialistas consideran que estas cifras del último Boletín Epidemiológico Nacional son apenas la “punta del iceberg” de una crisis nacional que exige cada vez más ser escuchada. 

Para el psicoanalista Diego Elizalde, el estigma y la centralización de los servicios médicos, especialmente los relacionados con la salud mental, pueden impedir que miles de personas si quiera piensen en buscar ayuda. 

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El psicoanalista Diego Elizalde.Especial

Muchas personas no reportan o no verbalizan o no saben que están deprimidas, por estigma, y también por algo más importante, la parte económica. Hay muchas personas que por el factor económico no pueden acceder a contactar a un especialista”, dijo el especialista en entrevista con Excélsior.

Además, aseguró, el sistema público no contabiliza a los pacientes del sector privado, dejando un vacío enorme en las cifras reales de salud mental en el país. 

La psicóloga cognitivo-conductual Sara Leo coincidió en que existe un sesgo profundo originado desde la infancia.

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La psicologa Sara Leo.Especial

Existe mucho sesgo y mucho tabú alrededor de hablar de la salud mental… Si yo tengo depresión, pero tengo la estructura mental de que tengo que poder solo, no voy a ir a un hospital a pedir ayuda”, sostuvo.

Ambos coincidieron en que socialmente se ha generado una clase de penalización hacia los sentimientos de tristeza, miedo o enojo, etiquetándolos como una debilidad, especialmente si son hombres los que las expresan.

Al no tener permiso para sentir, las personas podrían recurrir a conductas de evitación para “anestesiar el dolor emocional”. Prácticas como el consumo de alcohol, de drogas o las autolesiones, conocidas como cutting, no buscan inicialmente terminar con la vida, sino liberar dopamina y adrenalina que calmen la angustia de manera temporal, afirmaron.

“Por lo general, no quieren acabar con su vida, quieren acabar con el sufrimiento”, subrayó Leo a este medio. 

A esto se le conoce, afirmó, como desesperanza aprendida: un estado en el que el contexto en el que vive la persona, ya sea presiones económicas, violencia, ideales inalcanzables en redes sociales o aislamiento, se vuelve tan abrumador que el suicidio comienza a parecer una solución racional ante la falta de salidas evidentes. 

De la idea del suicidio a la acción

Existe una frontera clínica vital entre tener una idea de muerte fortuita (preguntarse qué pasaría si un auto nos atropella) y desarrollar una ideación suicida planificada, reconocieron los psicólogos. 

Elizalde explicó que el intento de suicidio se materializa cuando la depresión alcanza un grado severo, es ahí, abundó, que el individuo pierde la capacidad de tomar decisiones y el dolor se vuelve tan insostenible que el instinto de supervivencia se quiebra. 

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Ilustración: Abraham Cruz

Esta presión emocional se concentra, según el Boletín Epidemiológico de la Semana 13, principalmente en las grandes urbes. Y es que la Ciudad de México, el Estado de México y Jalisco no sólo lideran los diagnósticos de depresión a nivel nacional, sino que concentran las cifras más altas de intentos de suicidio del país. 

En palabras de Leo, se puede identificar un factor de riesgo latente: el entorno. Vivir en metrópolis urbanizadas resulta mucho más competitivo y fomenta una comparación constante y amarga. 

No obstante, también revelan una brecha geográfica, pues al reportar menos casos, pareciera que la provincia se encuentra exenta de depresión o intentos de suicidio, pero para los especialistas eso podría explicarse con la desigualdad del sistema. 

La centralización en el sistema de salud... esa centralización hace que en lugares que no están cerca de una ciudad o de una capital, alguna provincia, entonces no tengan acceso a poder ir con un especialista”, sostuvo Elizalde.

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¿Cuántos mexicanos padecen depresión y ansiedad? ¿Cuántos tipos de ansiedad existen? Es conveniente que veas esto. 

De acuerdo con los datos más recientes del Inegi, sólo en 2024 se registraron 8 mil 856 suicidios, lo que representa una tasa de 6.8 muertes por cada 100 mil habitantes. 

Mientras la tasa en mujeres es de 2.6, en los hombres se dispara a 11.2 por cada 100 mil habitantes. Además, Chihuahua (16.4), Yucatán (16.2) y Aguascalientes (14.3) son las entidades que lideran esta estadística a nivel nacional.

Un estado ausente frente a la depresión y el suicidio

Las instituciones gubernamentales parecen haberle dado la espalda al problema. 

El sistema de salud que se implementa en México no es un sistema de prevención, sino un sistema de reacción”, sentenció Elizalde.

Leo alertó que el vacío legal permite que personas sin la preparación clínica adecuada traten padecimientos graves, poniendo en riesgo la vida de los pacientes. 

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La empresa matriz de Facebook e Instagram cuenta con herramientas de inteligencia artificial (IA) para alertar a los padres y cuidadores sobre riesgos de autolesión o suicidio:Ilustración: Abraham Cruz

“A nivel nacional estamos en pañales”, explicó. “No hay un agente regulador, hay muchas personas sólo con una licenciatura dando terapia psicológica cuando debería de ser con posgrado... hay muchas terapias alternativas que causan un daño terrible”.

¿Qué pasa con el presupuesto para la salud mental?

Superar esta crisis nacional requiere más que voluntad, advirtieron Leo y Elizalde. 

Mientras la OMS sugiere que los países deberían destinar al menos 5% de su presupuesto sanitario a la salud mental, en México esta cifra apenas alcanza entre 1.3% y 1.5%. 

Un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) reveló que el presupuesto proyectado para salud mental en 2026 sufrirá un recorte de 13.8% en comparación con lo que se ejerció en 2024.

A esta carencia de fondos se suma un déficit crítico de especialistas, pues el país cuenta con apenas 0.36 psiquiatras por cada 10 mil habitantes, menos de la mitad del mínimo recomendado a nivel internacional

Conoce la historia de Laura y Karla 

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