Excélsior 109 años. Rechiflas de 45 segundos retumban en los oídos de De la Madrid en el 86

El Mundial de hace 40 años dejó mucho que desear en entre los asistentes, donde la famosa ola en las tribunas se “secó”

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En la inauguración del Mundial realizado en el Azteca, el presidente Miguel de la Madrid estuvo acompañado de Guillermo Cañedo, pieza fundamental en la organización de los mundiales de 1970 y 1986.Archivo Histórico Excélsior

El presidente en 1986, Miguel de la Madrid Hurtado, fue el encargado de inaugurar el Mundial de Futbol hace 40 años en el Estadio Azteca, antes del juego entre Bulgaria e Italia, que empataron a un gol.

Cuantas veces fue pronunciado el nombre del mandatario, ya sea por Guillermo Cañedo, presidente de la Federación Mexicana de Futbol, o de Joa Havelange, entonces presidente de la FIFA, o incluso cuando Pedro Ferriz Santacruz anunció “a cargo del Presidente de la República”, fue objeto de abucheo.

En la crónica de la inauguración del Mundial de Futbol México 1986, publicada en Excélsior el 1 de junio, firmada por Martha Anaya, se lee:

Todos estaban de pie. Más de 100 mil personas bajo banderas de todo el mundo.

Todos, todos con los brazos entrelazados meciéndose a derecha, a izquierda, y cantando a la vez:

“¡México lindo y querido si muero lejos de ti… que digan que estoy dormido y que me traigan aquí...!”

(…) Era el punto culminante de la fiesta, de esa fiesta de inauguración tan esperada y que, a fin de cuentas, dejó mucho que desear entre los asistentes.

Porque si bien hubo momentos bellos, lo cierto es que fue —en general— una fiesta apagada. ¡Ni compararla siquiera con la de 1970! No... esta vez no fue lo que se esperaba.

Ni siquiera hubo correspondencia —muchas veces— entre lo que ocurría en la cancha y lo que pasaba en las tribunas. Así pasábamos indistintamente del clásico grito “¡Mé-xi-co;- Mé-xico!”, al abucheo o la rechifla generalizada.

Lo mismo porque no se oía la música hasta lo más alto o porque del otro lado de las tribunas había “muerto” la “ola”, rechifla y es abucheo, que porque a los campeones del mundo les anotaban el gol del empate. Y otro tanto pasaría a la hora de los discursos. Desde que Guillermo Cañedo tomó la palabra, pasando por Havelange. Hasta el Presidente de la República. La misma reacción.

Durante los 45 segundos del mensaje presidencial, que se puede recrear en YouTube, la rechifla a Miguel de la Madrid, quien llevó al país a una severa crisis económica, fue estruendosa.

“En nombre del vigoroso pueblo mexicano que me honro en presidir doy la más cordial bienvenida a los equipos participantes en este campeonato mundial de futbol, así como a los espectadores de todos los países. México envía por su conducto a todos los pueblos de la tierra un mensaje de paz y amistad. Hoy, 31 de mayo de 1986, declaro solemnemente el XIII campeonato mundial de futbol”.