Cambio climático desplaza a pescadores de El Bosque; los reubican lejos del mar

Los afectados de esta Comunidad en Tabasco denuncian inseguridad, invasiones y dificultades para mantener su actividad productiva.

Pescadores de El Bosque, cerca de las viviendas que una vez fueron su hogar y lugar de trabajo cerca del mar.
Algunos pescadores de El Bosque regresan al sitio bajo riesgo logístico y sin garantías.Foto: Cristo Ramírez.

El impacto financiero y social del calentamiento global ha alcanzado un punto de no retorno en el sureste mexicano, transformando los costos ambientales en una crisis de movilidad humana. La comunidad pesquera de El Bosque, en Centla, Tabasco, es formalmente el primer referente del país donde la pérdida de infraestructura costera obligó el desplazamiento, pero con una reubicación lejos del mar.

Tuvimos que irnos, somos la primera comunidad de desplazados climáticos, el desplazamiento forzado que a veces no se ve, pero que en México existe y existe mucho”, afirma Guadalupe Cobos, líder comunal, al describir la magnitud de una problemática que la economía global aún no termina de cuantificar.

La estrategia de reubicación implementada por el gobierno federal trasladó a la población a un nuevo fraccionamiento residencial ubicado a más de 30 minutos del litoral, lo que generó un desajuste estructural entre la vivienda y la fuente de ingresos de los beneficiarios. La falta de planeación integral y de visión de negocios en el diseño del nuevo asentamiento elevó los costos de traslado y los riesgos operativos para los productores del mar.

Nosotros pescamos aquí, claro que nos reubicaron, pero nunca pensaron en la fuente de nuestro trabajo; nos reubicaron, pero no en el trabajo, se nos complica porque tenemos que viajar”, reclamó Antonio Torres, habitante afectado.

Estructuras habitacionales alcanzadas por el mar en la Comunidad de El Bosque, en Tabasco.
La pérdida de activos fijos y capital social es visible al recorrer el perímetro devastado, donde la infraestructura educativa y habitacional quedó reducida a ruinas por el avance del nivel del mar.Foto: Cristo Ramírez.

Lejos del mar, pescadores de El Bosque enfrentan más gastos

Los pescadores desplazados enfrentan ahora la pérdida de competitividad y un incremento en sus gastos de operación logística, debiendo realizar traslados terrestres en horarios de alta vulnerabilidad para mantener sus cadenas de suministro.

A veces tenemos que viajar de madrugada o a las dos de la noche y a veces es muy peligroso”, advirtió Torres, quien urgió a las autoridades a decretar la zona de El Bosque como un santuario pesquero exclusivo para proteger sus derechos de explotación comercial.

El conflicto económico en el nuevo asentamiento se ha agravado por la falta de certidumbre jurídica en la asignación de los espacios y la llegada de agentes externos que buscan aprovechar los recursos habitacionales de la reubicación.

“La verdad sí nos están invadiendo, son gente que no habitaba aquí, tiene como una semana que llegaron”, denunció Torres respecto a las irregularidades inmobiliarias que amenazan la estabilidad del nuevo complejo habitacional.

La transición forzada de una economía de producción pesquera a una vida urbana en el asfalto representa un quiebre definitivo en la productividad y en el tejido social de la región de Centla.

Casas abandonadas cerca del mar en la Comunidad de El Bosque, en Tabasco.
Hace siete años los habitantes de El Bosque reportaron la erosión del litoral.Foto: Cristo Ramírez.

Toda una vida borrada por el avance del mar

El costo humano del cambio climático se traduce en la pérdida de la identidad laboral de comunidades enteras que operaban de forma autosustentable.

Mucha tristeza, la verdad, mucha tristeza; llevaba casi toda mi vida en este lugar, toda mi vida pescando jaiba, peces en la lancha, y ahora sí que aquí está la mitad de mi alma”, lamentó Guadalupe Cobos ante la desaparición de su entorno productivo.

La pérdida de activos fijos y capital social es visible al recorrer el perímetro devastado, donde la infraestructura educativa y habitacional quedó reducida a ruinas por el avance del nivel del mar. Lo que antes funcionaba como el centro de desarrollo de la localidad hoy es sólo un recordatorio del impacto real que sufren los microecosistemas económicos costeros. “Esto era un salón, aquí daban clases primero, segundo y tercero, y en la próxima aula daban cuarto, quinto y sexto; ahí se alcanza a ver todavía el abecedario profundo en la pared”, constató Cobos al inspeccionar los escombros.

Siete años de alertas ignoradas antes de que llegara la ayuda a El Bosque

El fenómeno de erosión atípica en la línea de la costa fue reportado por los cerca de 170 habitantes desde hace siete años. Pero la falta de mecanismos financieros de emergencia retrasó la intervención gubernamental hasta la presión de organismos internacionales.

Avance del mar dentro de la Comunidad de El Bosque, en Tabasco.
Foto: Cristo Ramírez.

El reconocimiento de la crisis requirió de un litigio de carácter global para que el Estado mexicano activara los protocolos de reubicación y subsidio habitacional.

Fue hasta que la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró a El Bosque en riesgo, cuando autoridades mexicanas voltearon a verla para después considerarla como la primera desplazada por el cambio climático.

El cese de las actividades comerciales locales dinamitó la microeconomía de la región y provocó un éxodo que dejó la zona sin fuerza laboral fija y destruyó el mercado interno de la comunidad. Los pocos operadores que aún asisten al sitio lo hacen bajo esquemas de alta volatilidad y riesgo logístico, sin garantías de inversión ni seguridad operativa.

Ya no hay gente viviendo aquí más que nosotros; los pescadores que venimos, si hay mal tiempo, agarramos nuestras cosas y nos vamos... caminas y está desierto... destruido, casas abandonadas, ruinas, se comió el mar todo”, subrayó el pescador Rubén García.

*mcam