El campo mexicano, en terapia intensiva

Entre el cambio climático, la inacción y el crimen organizado, los expertos coinciden en la necesidad de atender una emergencia que mantiene en jaque la seguridad alimentaria del país, antes de que sea muy tarde

En zonas críticas como Michoacán, el cobro de piso del crimen organizado absorbe los ingresos de los campesinos y anula su capacidad para adaptarse a las contingencias del clima.
En zonas críticas como Michoacán, el cobro de piso del crimen organizado absorbe los ingresos de los campesinos y anula su capacidad para adaptarse a las contingencias del clima.Abraham Cruz

Sequía, lluvias, granizo, inundaciones y erosión del suelo… El futuro alcanzó al campo mexicano, una problemática en la que el villano principal es el cambio climático, pero cuya agudización no se explica sin factores como el abandono gubernamental, el desmantelamiento institucional y el avance del crimen organizado.

Así lo explican expertos en ganadería, agricultura, ingeniería regenerativa y gobernanza, quienes coinciden en la necesidad de atender una emergencia que mantiene en jaque la seguridad alimentaria del país.

La crisis no se explica sólo por el cambio en el clima, también exhibe fallas de gobernanza rural. O sea, baja inversión en adaptación y responsabilidades institucionales acumuladas”, afirma Francisco Gamboa Barrón, exsecretario de Agricultura y Ganadería de Durango.

Especialistas afirman que detrás de estas fallas están instituciones como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y gobiernos estatales y municipales que han dejado de lado responsabilidades en materia de apoyos productivos, adaptación climática, sanidad, deforestación y restauración territorial, así como infraestructura rural básica.

Amenaza, más allá de lo ambiental

El 9 de mayo de 1992, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari firmó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, dos años después de que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) publicara su primer Informe de Evaluación sobre el estado del clima global.

En dicho reporte se alertó que el incremento de los gases de efecto invernadero provocaría el aumento de la temperatura global, lo que impactaría en el clima, el nivel del mar, los ecosistemas y la economía mundial. A 36 años de esa alerta, el cambio climático ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en una amenaza más allá de lo ambiental.

El fenómeno del cambio climático lo califico como el mayor reto para la humanidad en este momento, sobre todo para la ciencia, pero también para los gobiernos, porque impacta en todas las actividades humanas”, considera José Luis Luege Tamargo, exsecretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

El cambio climático ya está golpeando directamente al sector ganadero mexicano. De hecho, desde hace 15, 20 años atrás. No es un problema futuro ni solamente ambiental”, señala por su parte Francisco Gamboa, también académico y especialista en gobernanza.

La vulnerabilidad climática del país incluso está reconocida en el Programa Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural 2025-2030, ya que uno de los objetivos del documento es “mejorar la sostenibilidad y resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente a los efectos del cambio climático”.

“Al final, lo que hace la Sader es confirmar, reconocer que las actividades agrícolas y ganaderas enfrentan afectaciones crecientes derivadas del cambio climático y la crisis hídrica”, subraya Gamboa Barrón.

Francisco Gamboa Barrón, exsecretario de Agricultura y Ganadería de Durango.
Francisco Gamboa Barrón, exsecretario de Agricultura y Ganadería de Durango.Especial

La vulnerabilidad del suelo

En el campo, la crisis se percibe en la producción. De acuerdo con datos del Censo Agropecuario más reciente, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2022, 88.3% de las unidades de producción agropecuaria que reportaron pérdidas dijo haberse visto mayormente afectado por factores climáticos.

Pero la crisis no se explica sólo por la falta o el exceso de lluvias.

 “Todos somos responsables… no se puede decir que una institución sea culpable del cambio climático, pero sí puede afirmarse que hay responsabilidades públicas claras”, subraya Francisco Gamboa.

Para el especialista, la vulnerabilidad actual del sector agropecuario en México se fundamenta en seis variables críticas que interactúan entre sí: la crisis hídrica; la degradación de suelos y espacios donde se practica la ganadería extensiva (agostaderos); el estrés térmico; la precariedad estructural del sector; la fragmentación de la política pública y la captura territorial por parte del crimen.

Crisis hídrica

El área donde más fuertemente afecta el fenómeno del cambio climático es en el agua. Por un lado, por los fenómenos hidrometeorológicos y, por el otro, el abastecimiento de agua potable a las poblaciones, algo crítico en muchísimas regiones del país, sobre todo en el tema del uso agrícola”, explica Luege Tamargo, también extitular de la Conagua.

El cambio climático no sólo modifica los factores de precipitación, prolongando las sequías y, al mismo tiempo, intensificando las lluvias, “lo que las hace más difíciles de aprovechar, sino, también, provoca mayor evaporación desde los cuerpos de agua y menor capacidad de infiltración en el suelo, lo que deriva en mayores escurrimientos e inundaciones”, explica Francisco Xavier Valdés, ingeniero experto en Regeneración.

Sin embargo, la crisis hídrica en México no depende solamente del clima, sino que está intrínsecamente ligada a la salud del suelo y al manejo ineficiente a la agricultura, sector que acapara hasta 76% de las extracciones de agua, detalla Valdés.

Abandono

Para Juan Pablo Rojas Pérez, presidente del Comité Directivo de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM), la crisis radica en el abandono gubernamental.

La falta de apoyo ante el cambio climático y el alza de precios en insumos como fertilizantes ha provocado incertidumbre entre los campesinos, quienes han preferido dejar los cultivos, lo que impacta en la seguridad alimentaria del país.

No es que el gobierno pueda hacer llover… pero no hay una política pública, ni recursos, ninguna atención para que esa agua esté disponible o se abran nuevas tierras para producir el principal alimento de los mexicanos”, indica.

Grandes empresas también forman parte de la problemática.

Estos grandes corporativos, principalmente Maseca, Minsa y SuKarne, los que consumen mucho grano, prefieren traerlo de Estados Unidos, Sudáfrica, Argentina, Brasil o Ucrania… Ellos pueden comprar donde se les haga más barato y dejan a nuestro maíz rezagado”, lamenta Rojas.

Juan Pablo Rojas Pérez, presidente del Comité Directivo de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México.
Juan Pablo Rojas Pérez, presidente del Comité Directivo de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México.Especial

La gravedad

La degradación de los suelos, a partir de la falta de cobertura vegetal, la erosión y la pérdida de materia orgánica, es otro de los factores que más agrava el impacto del cambio climático en el sector agropecuario.

La carencia de cobertura vegetal en suelos degradados genera un aumento de la temperatura, y existe una diferencia de hasta 12°C entre un suelo desnudo y uno protegido por cultivos de cobertura”, explica el ingeniero Francisco X. Valdés.

Esta temperatura extrema acelera la evaporación del agua residual y aumenta el riesgo de desertificación.

En el sector ganadero, esta condición obliga a los productores a incurrir en gastos excesivos, pues la falta de forraje natural los orilla a incrementar el gasto en alimento suplementario”, subraya Francisco Gamboa.

Estrés térmico

El aumento de las temperaturas promedio y las olas de calor cada vez más frecuentes, afectan tanto la productividad biológica de los animales como la viabilidad fisiológica de los cultivos.

“Las altas temperaturas reducen el consumo de alimentos, disminuyen la ganancia de peso y bajan la producción de leche”, explica Francisco Gamboa.

Esta situación se agrava por la falta de infraestructura rural, dejando a los trabajadores pecuarios en una "condición de precariedad económica y limitada capacidad de adaptación ante el clima extremo”, asegura.

El cambio climático es “primordialmente temperatura”, explica Francisco X. Valdés. Así, el calor no sólo aumenta la evaporación en los cuerpos de agua, sino que empuja a las plantas a un estado de supervivencia que detiene su crecimiento.

Si la temperatura es muy alta, entran las plantas en un como lapsus donde reducen su capacidad de fotosíntesis, lo que altera los ciclos biológicos”, advierte.

Hay un incremento en costos de producción y también te hace más vulnerable la agricultura a que tenga ciclos buenos, ciclos malos. Entonces, tu riesgo financiero aumenta, y, pues, en algunos lados se va a convertir una verdadera ruleta rusa”, afirma.

Francisco Xavier Valdés, ingeniero experto en Regeneración.
Francisco Xavier Valdés, ingeniero experto en Regeneración.Especial

La sombra del crimen

La crisis que atraviesa el sector agropecuario en México no se explica únicamente por fenómenos meteorológicos. Existe una variable determinante que potencia la vulnerabilidad del sector: la debilidad institucional y la captura territorial por parte del crimen organizado.

Esta presencia delictiva interactúa con la crisis climática para crear un entorno donde los productores pierden su capacidad de respuesta y adaptación.

En múltiples zonas ganaderas del país, la crisis climática ya interactúa con problemas de inseguridad, economías ilegales y pérdida de control territorial del Estado", señala Francisco Gamboa, exsecretario de Agricultura y Ganadería de Durango.

Ahí está Michoacán, dice, “pues casi todas las unidades de producción agropecuaria tienen que pagarle algo al crimen organizado. Ya no son solamente los impuestos que le pagamos al estado, sino además a esa economía ilegal que está ahí, sin que sea combatida por la autoridad", subraya.

De acuerdo con el académico, la falta de seguridad limita la inversión productiva y profundiza la precariedad de los pequeños productores, lo que genera un "círculo de fragilidad territorial", donde la sequía, la pobreza, la violencia y el abandono institucional se potencian mutuamente.

Como resultado, el impacto climático golpea con mayor fuerza a las comunidades que tienen menor capacidad de respuesta debido a que viven bajo una economía ilegal que les arrebata sus excedentes y controla sus recursos básicos.

Ante esto, llama a recuperar el control territorial para permitir una verdadera resiliencia productiva.

Los factores de las pérdidas agrícolas

  • La sequía (72.2%)
  • Fuertes vientos (28.5%)
  • Inundaciones (12.8%)
  • Heladas (11.9%)
  • Granizo (9.2%)
  • Huracanes (7.1%)