Sin más propósito aparente que el de incordiar a Sergio Sarmiento, la presidenta Sheinbaum recuperó ayer en Palacio Nacional un fragmento de Séptimo Día, el programa de entrevistas y debates que transmitíamos en vivo los domingos en la noche en CNI/Canal 40, presidido por Javier Moreno Valle. Yo dirigía y conducía el programa. El fragmento es de una emisión de mayo de 2000. Esa semana se había dado una exaltada discusión entre los candidatos Fox y Labastida sobre la realización de un tercer debate que, finalmente, tuvo lugar el viernes —lo condujo Ricardo Rocha—. Por ello, junto con mi compañera Denise Maerker, invitamos a Carmen Aristegui, a Joaquín López-Dóriga y a Sergio Sarmiento para analizar, entre periodistas de radio y televisión, lo ocurrido. Sergio disertó sobre los hechos noticiosos y, en efecto, sostuvo que a veces los comunicadores mentíamos de manera intencional. A los otros cuatro de la mesa nos sorprendió la afirmación y él mismo la matizó. Pero ayer la Presidenta, sin reparar en esos matices, repitió tres veces, fuera de contexto, aquella frase para criticarlo porque hoy opina que la iniciativa para regular los derechos de las audiencias es censura. Las cosas de la Mañanera. Me quedo mejor con la reflexión de un televidente de entonces y de ahora: si se agrega a Loret, a Azucena y a un par de conductores al gusto, el lineup de radio y televisión sería prácticamente el mismo de hace 26 años. El de aquel Séptimo Día.
