Retrato hablado: Markwayne Mullin del octágono, a la seguridad nacional de EU

El exluchador de MMA, empresario, miembro de la Nación Cherokee, republicano del ala conservadora y nuevo secretario del DHS representa una figura poco convencional en la élite política de EU

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Markwayne Mullin, secretario de seguridad nacional de EU.Ilustración: Erick Retana

El ascenso de Markwayne Mullin al frente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos marca uno de los giros más singulares en la política contemporánea estadunidense y lo convierte en una de las figuras clave de la segunda administración de Donald Trump.

Empresario, expeleador de artes marciales mixtas, miembro de la Nación Cherokee y político republicano de línea dura, Mullin encarna una mezcla poco convencional de perfiles que convergen en uno de los cargos más sensibles del gobierno federal.

Markwayne Mullin rindió protesta esta semana como nuevo secretario del DHS, tras la destitución de Kristi Noem, envuelta en polémicas por contratos y gestión interna.

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Su confirmación en el Senado, con 54 votos a favor frente a 45 en contra, fue mayoritariamente partidista, aunque contó con un respaldo mínimo demócrata que buscaba estabilizar una agencia en crisis.

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Foto: Reuters.

El contexto no podría ser más adverso: un cierre parcial del DHS, tensiones en el Congreso por la política migratoria y una caída en la moral de los más de 200 mil empleados del departamento.  

Markwayne Mullin, de plomero a senador

Markwayne Mullin está casado desde hace 28 años con Christie Mullin, con la que tiene seis hijos. Viven en el rancho familiar en Westville, donde él creció.

Nacido en Tulsa, Oklahoma, en 1977, Mullin creció en un entorno familiar ligado al emprendimiento. Antes de su carrera política, dirigió el negocio familiar de fontanería Mullin Plumbing.

Mullin asistió al Missouri Valley College con una beca universitaria de lucha hasta los 20 años. Interrumpió sus estudios para asumir el control de Mullin Plumbing cuando falleció su padre. Luego emprendió otros negocios. Se le considera uno de los senadores más adinerados.

Completó sus estudios años después y se licenció en Ciencias Aplicadas en Tecnología de la Construcción en el Instituto de Tecnología de la Universidad Estatal de Oklahoma.

Paralelamente, tuvo una breve pero llamativa incursión en las artes marciales mixtas —registró un récord profesional invicto de 5-0—. Fue incluido en el Oklahoma Wrestling Hall of Fame.

Incluso después de retirarse de la competencia profesional, se involucra en torneos juveniles de lucha como entrenador y acompañante de jóvenes atletas, incluidos sus propios hijos.

Su pertenencia a la Nación Cherokee le dio un lugar histórico: se convirtió en uno de los pocos nativos americanos en alcanzar posiciones relevantes en el Congreso y en la Casa Blanca.

Su carrera política comenzó como representante por el segundo distrito de Oklahoma, donde permaneció durante una década (2013–2023), para luego ascender al Senado (2023–2026), ocupando el escaño dejado por Jim Inhofe.

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Markwayne Mullin habla ante la prensa afuera del Capitolio.Reuters

Markwayne Mullin y su capacidad negociadora en la política de EU

Forma parte de los comités del Senado sobre Servicios Armados, Asignaciones, Salud, Educación, Trabajo y Pensiones, y Asuntos Indígenas.

Durante ese periodo, se alineó firmemente con el ala conservadora del Partido Republicano y reforzó su perfil como aliado cercano de Donald Trump, defendiendo políticas de libre mercado, seguridad fronteriza estricta y reducción del tamaño del Estado. 

Su estilo político se caracterizó por una retórica directa, a veces confrontativa, pero también por su capacidad para negociar dentro del bloque republicano.

Pero esa misma cercanía con el trumpismo es, al mismo tiempo, su principal fortaleza y su mayor vulnerabilidad. Para sus partidarios, Mullin es un operador leal y eficaz; para sus críticos, un ejecutor político con escasa experiencia práctica.

Las polémicas de Mullin

Mullin no es ajeno a la polémica. Durante su carrera, ha protagonizado enfrentamientos verbales y físicos —incluido un célebre altercado con el líder sindical Sean O’Brien, al que retó a golpes— que alimentan dudas sobre su temperamento. Algunos senadores cuestionaron precisamente ese rasgo durante su confirmación.

Mullin chocó particularmente con el senador Rand Paul, también republicano, quien se opuso a su nombramiento alegando lo que describió como los “problemas de ira” de Mullin y sus pasadas declaraciones incendiarias.

Explíquele al público estadunidense por qué deberían confiar en un hombre con problemas de ira para dar el ejemplo adecuado a los agentes de ICE y de la patrulla fronteriza”, añadió.

En un cargo donde la gestión de crisis es constante, esa personalidad puede ser tanto un activo como un riesgo.

Un tono más suave, el de Mullin que el de su antecesora Kristi Noem

Trump destituyó a la entonces secretaria Noem tras diversas controversias —particularmente la muerte a tiros de los ciudadanos Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes de inmigración— y nominó a Mullin como su reemplazo.

Obstruir la labor de las fuerzas del orden federales es un delito grave”, publicó Mullin en redes sociales tras la muerte de Alex Pretti. Añadió que “estos patriotas están haciendo un trabajo difícil” y que se enfrentan a amenazas de muerte.

Sin embargo, durante su audiencia de confirmación, Mullin sorprendió a algunos observadores al adoptar un tono más conciliador que el de su predecesora. Prometió, por ejemplo, priorizar órdenes judiciales en operativos migratorios y mejorar la rendición de cuentas dentro del DHS.

Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días”, dijo en su audiencia en el Senado. “Quiero devolver la confianza a la agencia”.

Mullin ha prometido “proteger a todos por igual”, subrayando que su función trasciende las divisiones partidistas.  “No me importa si los estados son rojos o azules”.

Este intento de moderación responde tanto a la presión demócrata como a la necesidad de desbloquear el financiamiento del DHS, atrapado en disputas legislativas sobre el alcance de la política migratoria. 

Su toma de posesión se produjo en medio de un cierre parcial del DHS que afectaba a más de 100 mil empleados federales y comprometía el funcionamiento de agencias clave como la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) hasta el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Analistas coinciden en que Mullin tiene una ventana de tiempo limitada para demostrar eficacia. El DHS es una de las agencias más visibles y políticamente sensibles del gobierno estadunidense: cualquier fallo se amplifica.

*mcam