¿Qué pasaría si por un día no hubiera drogas ilegales en EU?

Raymundo Canales de la Fuente

Raymundo Canales de la Fuente

Bioética y biopolítica

La semana pasada escribí sobre la despenalización de las drogas como posible estrategia contra las agresiones de nuestro vecino del norte. En esta semana han arreciado e incluso amenazan con incursiones militares, que no creo que se lleven a cabo, pero su desquiciado líder es impredecible.

Al momento de reflexionar nuevamente sobre el problema de las muertes por abuso de sustancias en aquel país vuelvo a sentir el enojo que proviene de que responsabilizan a México por un fenómeno que ellos originaron e, incluso, refuerzan día a día. La crisis provocada por la venta sin control de oxicodona ocurrió allá, en los años 90, el responsable fue un laboratorio estadunidense (Purdue Pharma), y el resultado final fueron millones de personas adictas a los opiáceos que, en el momento de decretarse el control del fármaco, articularon una urgente demanda que pasó a la ilegalidad.

Aquella crisis redundó en la realidad de hoy, con cientos de miles de personas muertas por toda su geografía debido a sobredosis de fentanilo, y lo más sorprendente es que parece que no aprendieron nada de aquella lección. En la consulta médica cotidiana, para dolores más o menos normales y moderados, el personal médico de aquel país ¡sigue recetando oxicodona!, lo que desde luego provoca muchos millones de adictos más por día. La morfina es el analgésico modelo en muchos sentidos, sabemos que es el más potente y eficaz, prácticamente no hay dolor que no se resuelva con su administración, pero también sabemos hoy que, con un par de dosis, las personas presentan síndrome de abstinencia. Ese fármaco y sus derivados, como la oxicodona o el tramadol (que he de mencionar que en México se vende sin receta), son muy peligrosos por su poder adictivo, se debe reservar su uso para ambientes hospitalarios exclusivamente y en pacientes con indicaciones específicas. Por ejemplo, un enfermo terminal por un tumor maligno es una persona que se beneficiará de la morfina y ya no nos angustia la adicción que va a desarrollar.

Bajo este panorama, de una sociedad estadunidense con millones de adictos, establecer estrategias militares contra los cárteles parece francamente absurdo. La primera acción debería ser abordar el problema sanitario, evitar que más personas se hagan dependientes, que ya no se prescriban esos fármacos de forma generalizada y después luchar contra el tráfico ilegal. Hacerlo al revés es demagogia de la peor y amenazar militarmente a otros países es un abuso inenarrable.

Imaginemos ahora, así como en la película Un día sin mexicanos, un día sin drogas en EU. Lo que pasaría si un solo día dejaran de llegar los cargamentos de drogas sería un caos verdaderamente incontrolable. Todos esos millones de personas adictas saldrían a la calle, muchos de ellos armados, a matar por una dosis.

Seguramente los expertos estadunidenses lo saben, pero las intenciones de sus gobernantes no son la resolución de un problema, de hecho las personas que mueren no les importan, su objetivo es subyugar, amenazar, controlar y robar descaradamente, como hicieron en Venezuela recientemente.