Donald Trump firma orden para acelerar terapias con drogas psicodélicas

Trump firmó una orden ejecutiva para impulsar estudios médicos con LSD, psilocibina y MDMA

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Donald Trump sorprendió con reformas para investigar drogas psicodélicas con fines terapéuticos.REUTERS

La política antidrogas de Estados Unidos dio un giro inesperado este sábado. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para impulsar la investigación médica con sustancias psicodélicas como el LSD, la psilocibina, el MDMA y la ibogaína, compuestos que durante décadas estuvieron asociados casi exclusivamente al consumo recreativo o al mercado ilegal.

La medida abre una nueva etapa en el debate sobre salud mental, regulación farmacéutica y acceso a terapias experimentales. El decreto busca facilitar estudios científicos, acelerar evaluaciones regulatorias y permitir que investigadores y médicos puedan analizar el potencial terapéutico de estas sustancias en pacientes con depresión severa, ansiedad resistente al tratamiento y trastorno de estrés postraumático.

Me complace anunciar reformas históricas destinadas a acelerar drásticamente el acceso a nuevas investigaciones médicas y tratamientos basados en fármacos psicodélicos”, declaró Trump durante la firma en la Oficina Oval.

Trump mueve el tablero de la salud mental en Estados Unidos

El anuncio llega en medio de una creciente presión por atender la crisis de salud mental en el país. Según autoridades sanitarias estadounidenses, millones de personas viven con depresión, adicciones o trauma psicológico, mientras muchos tratamientos convencionales no logran resultados sostenidos.

El plan contempla nuevas directrices para que la Food and Drug Administration y otras agencias federales agilicen permisos de investigación. También ordena revisar la clasificación legal de ciertos compuestos si completan con éxito ensayos clínicos avanzados.

Uno de los puntos más llamativos es la asignación de 50 millones de dólares en fondos existentes del Departamento de Salud para apoyar programas estatales relacionados con terapias psicodélicas supervisadas.

Trump sostuvo que estas terapias podrían tener especial impacto en veteranos militares, uno de los sectores más afectados por el trastorno de estrés postraumático y el suicidio.

En muchos casos, estos tratamientos experimentales han demostrado tener el potencial de transformar la vida de quienes padecen enfermedades mentales graves y depresión, incluidos nuestros queridos veteranos”, afirmó el mandatario.

Qué dice la ciencia sobre LSD, psilocibina e ibogaína

En los últimos años, universidades como Johns Hopkins University, Imperial College London y otros centros médicos han publicado estudios preliminares sobre psilocibina y depresión resistente, con resultados considerados prometedores en algunos pacientes.

La Food and Drug Administration ya había otorgado a la psilocibina la categoría de “terapia innovadora”, una designación que acelera la revisión de tratamientos experimentales para enfermedades graves. También formulaciones de LSD y MDMA avanzan en distintas fases de ensayo.

Sin embargo, expertos también han advertido riesgos relevantes. Sustancias como la ibogaína pueden provocar alteraciones cardíacas, vómitos intensos y complicaciones severas si se usan fuera de entornos clínicos controlados. En otros casos, los estudios aún son pequeños o insuficientes para aprobar uso masivo.

Por eso, la discusión no solo gira en torno al potencial beneficio, sino a la velocidad con la que podrían relajarse controles regulatorios. Algunos investigadores temen que la presión política acelere procesos sin evidencia robusta suficiente.

La orden ejecutiva no legaliza estas drogas para uso general ni autoriza consumo libre. Lo que hace es priorizar su investigación médica y crear caminos regulatorios más rápidos para eventuales tratamientos supervisados.

El impacto real dependerá ahora de los ensayos clínicos, los resultados científicos y la capacidad de las agencias para equilibrar innovación con seguridad. Lo que hasta hace poco parecía impensable hoy quedó instalado en el centro de la política sanitaria estadounidense.