Ligia Hernández, exfuncionaria cercana a Arévalo, acepta cargos y queda en libertad

Ligia Hernández, exsecretaria general adjunta del partido Semilla, dijo que tomó "la difícil decisión" de acogerse a "un procedimiento de aceptación de cargos"

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Retrato de Ligia Hernández, exsecretaria general adjunta del partido Semilla en Guatemala, frente a una bandera guatemalteca. La exfuncionaria, cercana al presidente Bernardo Arévalo, fue liberada luego de aceptar los cargos que le imputó la Fiscalía en un proceso de financiamiento irregular del partido. Su caso ha sido emblemático en la tensión entre el gobierno y la Fiscalía, liderada por Consuelo Porras. Hernández expresó que tomó esta decisión para proteger su vida y la de sus hijos, agradeciendo el apo

Una exfuncionaria cercana al presidente de Guatemala, presa desde hace tres meses, anunció este lunes que recuperó su libertad tras aceptar los cargos que le imputó la Fiscalía en una investigación de supuesto financiamiento irregular del partido oficialista.

Ligia Hernández, exsecretaria general adjunta del partido Semilla, dijo que tomó "la difícil decisión" de acogerse a "un procedimiento de aceptación de cargos" al constatar que nada cambia en la Fiscalía, a la que el presidente Bernardo Arévalo señala de corrupción y de perseguirlo.

Aunque la exfuncionaria no precisó la pena impuesta, la prensa local indicó que un juez le impuso una multa de 1.250 dólares y un año de prisión conmutable, lo que le permitió quedar libre al aceptar los cargos.

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Esperé con entereza que las condiciones políticas fueran distintas, pero nada ha cambiado y, a la luz de los hechos, pareciera que no va cambiar pronto", expresó Hernández, y agregó que está "desolada, deprimida y enferma".

En sus 11 meses de gobierno, Arévalo no ha logrado la destitución de la fiscal general Consuelo Porras, sancionada por Washington por considerarla "corrupta" y "antidemocrática", y quien lideró una ofensiva en 2023 para evitar que el socialdemócrata asumiera el poder.

En continuidad de esas acciones contra Arévalo y su partido, la Fiscalía logró que Hernández fuera detenida el pasado 13 agosto, tras implicarla en un supuesto financiamiento electoral no registrado de Semilla hace años.

Según la acusación, la también exdiputada "ocultó", como secretaria general adjunta del partido en 2019, información sobre aportes financieros a la agrupación.

Hernández afirmó que aceptar los cargos fue "un acto de justicia y amor para proteger y salvaguardar" su vida, por sus hijos y su "compromiso de servicio público".

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"Hoy recupero mi libertad con la conciencia tranquila [...]. Guatemala ya tiene suficientes mártires y yo no seré una más", señaló Hernández, quien cuando fue arrestada era directora de un instituto que asiste a personas afectadas por falta de acceso a la justicia. 

La Fiscalía también ha buscado retirarle la inmunidad a Arévalo.

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Documento en el que Ligia Hernández, exfuncionaria guatemalteca vinculada al presidente Arévalo, explica los motivos de su decisión de aceptar los cargos que le imputó la Fiscalía por financiamiento irregular. Tras 90 días de prisión, Hernández se refiere a su salud deteriorada y agradece el apoyo de su familia y amigos. En el comunicado, expresa su deseo de sanar y reitera su compromiso con el servicio público, afirmando que Guatemala ya tiene suficientes mártires y ella no será uno más.

Comunicado íntegro

Después de 90 días privada de libertad, a raíz de la acusación planteada en mi contra, al pueblo de Guatemala comunico lo siguiente:

Desde el 13 de agosto de este año enfrenté un proceso legal ampliamente conocido y lo hice siempre con la frente en alto, sin miedo y defendiendo la verdad. Aun así, luego de todo este tiempo, me encuentro desolada, deprimida y enferma. Cada minuto en prisión es una tortura y finalmente llegué a mi límite.

Esperé con entereza que las condiciones políticas fueran distintas, pero nada ha cambiado y, a la luz de los hechos, pareciera no cambiar pronto.

Ante este panorama sombrío, tomé la difícil decisión de acogerme a un procedimiento de aceptación de cargos, no como un acto egoísta, sino como un acto de justicia y amor para proteger y salvaguardar lo que más importa: mi vida, mis hijos y mi compromiso de servicio público.

Agradezco el respaldo incondicional de mis hijos -que aun siendo niños comprendieron la situación-, de mis padres, de mis hermanos, de mi abuelita, de amistades muy queridas, de las organizaciones de mujeres y de todas las personas que, sin descanso, me acompañaron y exigieron justicia desde el primer día de esta pesadilla, que hoy, lamentablemente, me arrebatará más.

Respecto a mi situación de salud, valoro su solidaridad y pido su comprensión. Mi prioridad ahora es sanar y retomar mi vida, por lo que tomaré un tiempo antes de anunciar otras decisiones importantes que he considerado.

Mientras tanto, hoy recupero mi libertad con la conciencia tranquila y convencida de que el horizonte aguarda nuevas oportunidades para luchar por un futuro próspero para nuestro país.

Guatemala ya tiene suficientes mártires y yo no seré una más.

LIGIA HERNÁNDEZ GÓMEZ

Guatemala, 11 de noviembre de 2024

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¿La Fiscalía está actuando con imparcialidad en este caso?

¿Qué opinas de la situación política actual en Guatemala?

Con información de Agence France-Presse.

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N. de la R. La situación política en Guatemala, especialmente en torno al presidente Bernardo Arévalo y el partido Semilla, ha sido tensa y marcada por enfrentamientos con la Fiscalía General, dirigida por Consuelo Porras, a quien el Departamento de Estado de Estados Unidos sancionó en 2021 bajo cargos de corrupción y prácticas antidemocráticas. Las investigaciones contra figuras del partido oficialista, como Ligia Hernández, se han intensificado desde que Semilla logró un importante avance en las elecciones, lo que algunos analistas interpretan como una estrategia de sectores tradicionales para conservar influencia y limitar el poder del nuevo gobierno. Ligia Hernández, al aceptar los cargos, se unió a una lista de funcionarios o exfuncionarios que han denunciado presión y posibles represalias por parte de la Fiscalía, la cual enfrenta críticas internas e internacionales por presuntamente actuar con sesgo. La situación se enmarca en un contexto donde el propio presidente Arévalo ha intentado destituir a Porras sin éxito, lo que ha generado un clima de polarización y desconfianza en la independencia de los organismos judiciales. Hernández recibió una sentencia de prisión conmutable, lo que le permitió salir en libertad luego de tres meses de detención preventiva, pero su testimonio subraya un estado de agotamiento sicológico y físico que ella misma atribuye a la falta de cambios en el aparato judicial del país. La declaración de Hernández es significativa en el contexto de las denuncias de persecución política, ya que se da en un clima donde la Fiscalía ha intentado también desaforar a Arévalo. En este contexto, expertos observan un uso continuo del aparato judicial como mecanismo para influir en la política interna, mientras organizaciones internacionales y países aliados de Guatemala, como Estados Unidos, observan de cerca la situación.

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