Tiësto ¡Prismático!
El productor neerlandés realizó un set surreal de cuatro horas bajo el concepto Prismatic, demostrando por qué es una leyenda de la escena global del trance

9:50 pm. Las luces del Palacio de los Deportes se apagaron por completo, dejando ciego a todo el público que supo desde ese momento que tras bambalinas Tiësto estaba por llegar.
Con sus casi dos metros de altura, pero sin inmutarse, el productor, uno de los más importantes en la escena de la música electrónica internacional, subió al escenario en la Ciudad de México frente a dos equipos de la más alta gama de tornamesas en donde comenzaría a mezclar para más de 25 mil personas.
Lo primero en encenderse fue el stand donde estaba tocando. Líneas y luces neón subiendo y bajando en todas direcciones cambiando de colores. Después las bocinas, un equipo de última generación que no daba lugar al eco, común en el Palacio, se escuchaba nítido.
Es pionero del trance, sin embargo, comenzó con un set de poco más de una hora de puro deep house, y alt-dance, demostrando por qué sigue siendo un productor relevante a más de 30 años de haber comenzado su carrera. Un DJ que se adapta a los nuevos sonidos.
Incluso en este primer cuarto del show, reprodujo temas de otros referentes como la banda australiana Rüfüs Dü Sol, y hasta del dueto Daft Punk, y poniendo a todos a bailar con remixes de Black Eyed Peas, y The Strokes.
10:50 pm.
La primera parte del show terminó con un remix de Bad Bunny, una que pareció ser una simple prueba de sonido y visuales.
Por encima de los casi dos metros del DJ colgaba desde el techo una estructura de poco más de cinco metros de ancho a cuatro metros del piso, donde se encontraba el público bailando en la pista. Al principio fueron solo luces, pero después pareció tener vida propia.
El primer movimiento de esa plataforma fue en diagonal, lanzando luces hasta el techo del recinto, algo que impresionó al público cuando Tiësto ya se encontraba tocando techno y explorando percusiones de afro house.
Después esa misma plataforma flotante se deshizo, se moldeó de todas formas durante la noche, se desarmó y volvió a armarse entre luces neón y láseres que acompañaban el paisaje visual, formando prismas en toda la estructura esférica del Palacio.
12:30 am.
Todos iban mentalizados, el show de Tiësto en Las Vegas duró solo una hora y media, pero en México se presagiaba algo histórico, una transmisión en vivo para Twitch que duraría cuatro horas, y así fue, el de Países Bajos no decepcionó a todos sus seguidores durante todo ese tiempo.
Metal y luces, pero también el ánimo del público que para este momento estaba en su momento más alto, bailando lanzando cerveza, eufóricos en la pista o desde la grada, algunos encima de las butacas, otros en las escaleras y hasta en los pasillos.
Tiësto se limitó a agradecer y contar cómo se sentía “Está es una gran noche México”, y continuó ahora sí, cerrando con sus grandes clásicos, desde Adagio For Strings hasta Lay Low y todas las rolas trance el público esperaba.
Todo mientras la visión de todos se rompía entre tantas luces y estrobos. Un público hipnotizado que disfrutó hasta las dos de la mañana de ayer, cautivo en la esfera de cobre en medio de la oscuridad donde se dibujaban todo tipo de patrones neón.
2:00 am.
Tiësto, dedicado a romper el silencio con sonidos bien pensados, optó por esta misma fórmula y se retiró de su consola, caminando con la mano levantada entre su público detrás de él intentando abrazarlo. Sin decir nada, la leyenda se fue la música se apagó y las luces se encendieron, y la adrenalina descendió.
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