Otrochicoserio comienza a desvelar, tras cuatro años de trabajo en silencio, su enigmático proyecto musical

El cineasta Alfredo Picazo presenta "Hallelujah", su primer lanzamiento musical como Otrochicoserio, tras cuatro años de trabajo silencioso.

Por: E. Cruz

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El también cineasta Alfredo Picazo presenta "Hallelujah", un track que fusiona reflexión espiritual, sonido analógico-digital y una visión íntima del amor.

Tras años de trayectoria en el ámbito cinematográfico, Alfredo Picazo ha comenzado a construir un espacio propio dentro de la música, bajo el seudónimo Otrochicoserio. Aunque siempre ha estado vinculado a la creación musical, es ahora cuando decide dar visibilidad a un proyecto desarrollado en silencio durante cuatro años, cuyo contenido permanece envuelto en una deliberada incógnita.

En un entorno marcado por la inmediatez y la producción constante, Picazo desafía las reglas del juego con una propuesta que apuesta por la pausa, el detalle y la construcción paciente de una obra artística. Su enfoque rompe con la lógica del algoritmo y se alinea más con una visión autoral, casi artesanal, de la música. El proyecto, cuya naturaleza exacta aún no se revela, parece ser tanto una apuesta creativa como una reflexión sobre los propios tiempos del arte.

La primera pieza publicada bajo este concepto es Hallelujah, un track desarrollado a lo largo de 508 días. Inspirada en la esencia más profunda del clásico de Leonard Cohen, la canción plantea una analogía entre la experiencia amorosa y el fervor religioso. Referencias bíblicas, como la del rey David y Betsabé, se entrelazan con una narrativa íntima sobre la forma en que el amor, aunque imperfecto, nace en cada persona como un acto puro y genuino. En el plano sonoro, Hallelujah explora una fusión entre lo analógico y lo digital, dando forma a un funk carioca poco convencional.

“Nunca me sentí tan bien haciendo algo durante tanto tiempo, con tanta inversión y con tanta ilusión”, señala Picazo, quien confía en que el contenido pueda, en primer lugar, hablar por sí solo, para luego apoyarse en estrategias promocionales y productos derivados.

Lejos de ofrecer respuestas claras, Otrochicoserio plantea nuevas preguntas. La obra no se presenta como un producto cerrado, sino como un proceso vivo, de sentido abierto. Lo que viene a continuación permanece velado, alimentando una narrativa donde el misterio forma parte de su identidad artística. En tiempos de saturación informativa, la propuesta de Alfredo Picazo invita a escuchar con pausa, sin prisa y con atención al detalle.

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