'El hombre de papel': López Tarso y la cruda realidad de la pobreza en México
Guión más crudo no puede haber: Adán es un pepenador mudo sin esposa ni hijos; encuentra un billete de 10 mil pesos y lo estafan al venderle un muñeco de ventriloco: genial Ignacio López Tarso

Un pepenador mudo encuentra un billete de 10 mil pesos, despertando la codicia de quienes lo rodean. Se trata de una tragedia urbana en la cual su protagonista, un ser ansioso del afecto de los otros, recorre los senderos del melodrama de barrio bajo tan propios de los mejores momentos del cine de Rodríguez. Por su interpretación, López Tarso obtuvo reconocimientos en los festivales de San Francisco (Estados Unidos), Cork (Irlanda) y el del Concurso Cinematográfico Hispanoamericano de la Universidad Iberoamericana.
Fecha de estreno inicial: 5 de septiembre de 1963
Director: Ismael Rodríguez
Cinematografía: Gabriel Figueroa
Director de casting: Joaquín Garrido
Nominaciones: Premio Globo de Oro a la Mejor Actriz - Drama
Editor: Jorge Bustos
La película mexicana "El Hombre de papel" es considerada un clásico del cine mexicano y se estrenó en 1963. La película fue dirigida por Ismael Rodríguez y protagonizada por Ignacio López Tarso, quien interpreta el papel principal. Basada en una historia de Luis Spota, gira alrededor de las vicisitudes de un pepenador mudo que al encontrar un billete de 10 mil pesos, desencadena la codicia de quienes lo rodean.
Adán (interpretado por López Tarso) es un pepenador mudo que se dedica a recolectar y vender cartón en las calles. Su única compañía es un perro, quien al inicio de la película es atropellado y muere. A lo largo de la trama, se evidencia que Adán, a pesar de su discapacidad y analfabetismo, posee la habilidad de saber si alguien lo está engañando, simplemente mirándolo a los ojos.
De manera paralela, un hombre acusa a un adolescente de haberle robado su dinero; la policía lo captura y el adolescente devuelve el dinero, pero el hombre insiste en que falta un billete de 10 mil, el cual estaba oculto detrás de una estampa religiosa. Adán encuentra la cartera y la toma como propia, sin darse cuenta del billete escondido.
Después de enterrar a su perro afuera de su casa, Adán se siente solo y anhela tener un hijo que le haga compañía. Un día encuentra a un niño abandonado y lo adopta como si fuera suyo. Torcuato, su mejor amigo y conductor de un camión de mudanzas, insta a Adán a llevar al niño a una delegación de policía para evitar ser acusado de robo de infantes. A regañadientes, Adán acepta, pero en el proceso rompe el parabrisas del camión de Torcuato, lo que provoca su enojo.
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Adán se encuentra frecuentemente con un ventrílocuo alcohólico en decadencia (interpretado por Luis Aguilar) y su muñeco Titino. Adán se siente incómodo pero a la vez fascinado por el muñeco y su aparente habilidad para hablar. El ventrílocuo aprovecha más de una oportunidad para engañar a Adán y estafarlo.
Cuando la chica que le gusta huye con un chofer de un camión de materiales, Torcuato, ya reconciliado, anima a Adán a que se endurezca el corazón, visitando a unas prostitutas.
En la zona roja, Adán hace amistad con una prostituta (Alida Valli), a quien le pide un hijo. La prostituta se burla pero acepta que la siga frecuentando, incluso lo invita a un día de campo a Chapultepec. Ahí, la hija pequeña de la prostituta, al jugar con la cartera de Adán, descubre el billete oculto y lo coloca con los otros. Tiempo después, Adán descubre el billete e intenta cambiarlo, dándose cuenta de que no es un billete ordinario.
Intrigado, va a preguntarle a la mujer que le compra el cartón sobre la denominación del billete, cometiendo el error de mostrárselo. Ella intenta engañarlo tratando de "guardárselo", pero Adán se da cuenta y huye del lugar. Los demás pepenadores se enteran de que Adán tiene un billete grande, y deciden quitárselo.
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Adán corre a refugiarse con la prostituta a quien intenta convencer de que le dé un hijo, y a cambio, la mantendrá a ella y al bebé con el billete. La prostituta le sigue el juego pero trata de quitarle el billete. Lo convence para cambiarlo en el banco, y repartirse el dinero. Le da ropa formal al mudo para que no sospechen de él por su pinta de vagabundo pero despiertan sospechas en el banco, y Adán decide huir con su billete, para evitar problemas.
Adán va con Torcuato, a quien le cuenta la situación; la mujer de Torcuato despierta su ambición y le grita a su marido que no le devuelva el billete; tras una breve pelea, en donde Torcuato resulta descalabrado, Adán huye. Torcuato se da cuenta de lo que ha causado la ambición de su mujer, y fuera de cuadro, la golpea por haber arruinado la amistad.
Luego de que la chica que le gusta huyó con un conductor de un camión de materiales, Torcuato, quien ya se había reconciliado con Adán, lo instó a endurecer su corazón visitando a unas prostitutas.
En la zona roja, Adán hizo amistad con una prostituta llamada Alida Valli, a quien le pidió tener un hijo. Aunque la prostituta se burló de él, aceptó que lo visitara con frecuencia e incluso lo invitó a un día de campo en Chapultepec. Durante la visita, la hija pequeña de la prostituta descubrió el billete de 10 mil oculto en la cartera de Adán y lo colocó junto a otros billetes. Tiempo después, Adán encontró el billete y trató de cambiarlo, dándose cuenta de que no era uno ordinario.
Intrigado, Adán fue a preguntarle a la mujer que compraba cartón sobre la denominación del billete, pero cometió el error de mostrárselo. Ella trató de engañarlo tratando de quedárselo, pero Adán se dio cuenta y huyó del lugar. Los demás pepenadores se enteraron de que Adán tenía un billete grande y decidieron quitárselo.
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Adán se refugió con la prostituta a quien intentó convencer de que tuvieran un hijo y, a cambio, él la mantendría a ella y al bebé con el billete. La prostituta siguió el juego pero trató de quitarle el billete. Finalmente, lo convenció de cambiarlo en el banco y repartirse el dinero. Le dio ropa formal a Adán para que no despertara sospechas en el banco debido a su apariencia de vagabundo. Sin embargo, sus acciones despertaron sospechas en el banco y Adán decidió huir con su billete para evitar problemas.
Adán visitó a Torcuato y le contó su situación. La esposa de Torcuato despertó su ambición y le gritó a su esposo que no le devolviera el billete. Luego de una breve pelea, en donde Torcuato resultó herido, Adán huyó. Torcuato se dio cuenta de que su esposa había arruinado su amistad y, fuera de cuadro, la golpeó.
Después de su fallido intento por demostrar la procedencia del billete, Adán decide regresar a casa, pero se da cuenta de que la policía, los pepenadores y la prostituta lo están buscando. Ante la posibilidad de ser acusado de falsificación o robo, Adán decide marcharse del lugar.
El mudo intenta cambiar el billete con un anticuario, pero se da cuenta de que está siendo engañado, así que decide continuar su camino. Mientras vaga por la ciudad, Adán fantasea sobre lo que hará con el billete, como comprar la Torre Latinoamericana. Sin embargo, llega a un orfanatorio en donde la directora le niega la adopción de un niño. Frustrado, Adán le muestra el billete y la directora le explica que en su mundo puede valer mucho, pero en otros estratos sociales, es apenas un billete más. La directora le aconseja a Adán que encuentre una compañera.
Posteriormente, Adán se encuentra con Titino y su ventrílocuo, a quien le ofrece comprar el muñeco. El ventrílocuo se niega, pero al ver el billete, acepta y convence a Adán de que Titino habla gracias a un sofisticado mecanismo de cuerda y transistores. Sin embargo, el ventrílocuo advierte a Adán que debe esperar varias horas antes de sacar a Titino de su estuche. Adán se retira con el muñeco y fantasea sobre rehacer su vida, mientras que el ventrílocuo se dirige a un bar para gastar todo el dinero.
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Después de refugiarse en unas ruinas, Adán no puede dormir y espera el amanecer para sacar a Titino, ilusionado de que lo ayudará a conseguir pareja. Al amanecer, Adán saca a Titino del estuche y le da cuerda, esperando que hable. Sin embargo, descubre que ha sido engañado y que Titino está hueco por dentro. Desconsolado, intenta destrozar el muñeco y lo arroja contra una pared.
En su tristeza, Adán encuentra un cachorro desamparado y lo carga. Cerca, pasa una muchacha que lo saluda amablemente. Recordando las palabras de la directora del orfanatorio, Adán se acerca a la joven, quien parece entenderlo sin esfuerzo y no tiene miedo de él.
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