1. Estado de derecho. La prisión preventiva oficiosa dictada contra Diego “N”, el alcalde de Tequila, y dos de sus principales funcionarios, marca una línea que no admite titubeos. La Federación actuó donde antes hubo silencio. Delincuencia organizada y secuestro no son faltas administrativas ni escándalos mediáticos, son crímenes que ameritan cárcel inmediata. Claudia Sheinbaum lo dijo sin rodeos: ningún partido es refugio para delinquir. La FGR y el Gabinete de Seguridad demostraron que no hay cargos que protejan cuando existen denuncias, pruebas y estructura criminal incrustada en un ayuntamiento. Sólo la aplicación de la ley.
2. Permisividad. Los golpes federales al huachicol en Tabasco no son gracias a la eficacia local, exhiben omisión. Cuando Defensa, Marina, Guardia Nacional y la FGR decomisan cientos de miles de litros, en territorio gobernado por Javier May, queda claro que el delito operaba con rutas, centros de acopio y protección. En Tabasco, emblema del relato energético, el huachicol creció hasta que la Federación entró con cateos. Sin tolerancia local no hay huachicol a gran escala. Tractocamiones, tanques y documentos falsos no pasan inadvertidos. Hoy la Federación actúa y quedan retratados los gobernadores que voltearon a otro lado.
3. Conveniente. Alejandro Moreno se envolvió en la bandera del INE como si su historial no pesara. Firmó un convenio y habló de democracia, contrapesos y confianza institucional, justo él, que convirtió al PRI en un aparato personal, perseguido por audios, investigaciones y una credibilidad en ruinas. Defender al INE es correcto; hacerlo desde la hipocresía es otra cosa. El tricolor que hoy posa como guardián de la democracia es el mismo que perdió legitimidad a fuerza de abusos, derrotas y dirigencias impuestas. Alito no llega a rescatar al INE, llega a colgarse de él. Y eso, más que respaldo institucional, es oportunismo político.
4. Falacia. Julio Menchaca intenta vender la idea de que Hidalgo es refugio criminal por su “tranquilidad”. Es falso. Los cárteles no llegan por paz social, llegan por dinero, ductos y complicidades. Se disputan el estado por el control de los hidrocarburos de Pemex que cruzan Tula, Tizayuca, Tulancingo, Ixmiquilpan, Tepeapulco y Tlahuelilpan. Ese modelo nació con Omar Fayad y nunca se desmontó. Pachuca no es santuario por calma, sino por omisión. Que criminales internacionales, líderes del narco y operadores de alto perfil se escondan en zonas residenciales habla de protección. La violencia en Hidalgo es otro negocio tolerado desde Palacio.
5. Cloaca. La detención de Dionicio Emanuel Álvarez Anonales es la radiografía del desastre que dejó Cuauhtémoc Blanco en Morelos. Un exfuncionario acusado de desviar 20 mdp, rematar patrimonio público y operar desde un fideicomiso convertido en caja chica del poder. Pero el escándalo va más allá: la aparición de restos humanos en cateos exhibe el nivel de descomposición institucional. No es folclor, es impunidad bajo un gobierno que confundió popularidad con licencia para saquear. Que hoy la Fiscalía Anticorrupción actúe confirma que el encubrimiento terminó. ¿Quién más?
