El acervo que viste a la industria del entretenimiento; Baúl cinematográfico

La colección, que inició con la ropa que compró de los Estudios Churubusco, está conformada por miles de piezas de distintas épocas que son usadas por producciones

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EL CINE VISTE DE HISTORIA. Desde unas botas de El Indio Fernández hasta la chamarra del Cochiloco, un archivo renta vestuario y preserva un patrimonio olvidado.Mateo Reyes

Detrás de una pequeña puerta de herrería blanca que podría pasar desapercibida por cualquier transeúnte o habitante de la colonia Roma, se encuentra el Baúl Cinematográfico, el acervo de vestuario más grande de México al que se han acercado distintas producciones de cine, televisivas o teatrales, como las de la cinta Arráncame la vida o series como Como agua para chocolate, María Félix: La Doña o Y llegaron de noche, de Eugenio Derbez, para obtener piezas de alguna época o década que les permita vestir a los actores y darle vida a esos personajes que se quedan en la memoria colectiva como el Cochiloco, personaje interpretado por Joaquín Cosío en El infierno.

“Baúl Cinematográfico es una casa de alquiler de vestuario, es el acervo más grande de vestuario de época que existe en nuestro país y es el vestuario acumulado a lo largo de muchos años y existe desde 1989. Este acervo inició con el vestuario que inicialmente se empezó a guardar en los Estudios Churubusco en una bodeguita y cuando estos sufren una reducción de tamaño porque se iba a construir el Centro Nacional de las Artes, los estudios deciden que van a vender sus bodegas de vestuario y utilería”, contó en entrevista con Excélsior la diseñadora de vestuario María Estela Fernández.

“Felipe Cazals, que en paz descanse, director de cine muy reconocido, me dice: ‘Se va a perder mucho de lo que hay ahí, de lo que se ha acumulado, ¿por qué no tratamos de salvar y adquirir esas bodegas?’ Y así se hizo, se compró todo, se le quitó toda responsabilidad a los Estudios Churubusco y así nació Baúl Cinematográfico”, agregó.

María Estela Fernández, ganadora de seis premios Ariel a Mejor Diseño de Vestuario por las cintas Novia que te vea, Un embrujo, La ley de Herodes, El crimen del padre Amaro, Km. 31 y La habitación, es una de las fundadoras de este lugar en el que se pueden encontrar vestidos originales de 1900, zapatos de 1920, ropa típica de los años 70, vestidos de novia de distintas épocas, vestuario de cintas de Luis Estrada como la que usó el finado Ernesto Gómez Cruz en El infierno; vestidos usados por Diana Bracho y Rita Macedo en El castillo de la pureza, de Arturo Ripstein, o unas botas de Emilio El Indio Fernández que son una joya bien guardada por María Estela.

Lo curioso es que el Baúl Cinematográfico no sólo está abierto para la gente de la industria fílmica que busca vestuarios para los actores de alguna producción en desarrollo o para actores que buscan ropa para asistir caracterizados a algún casting, ya que el público en general puede acudir y rentar los vestuarios para sus fiestas temáticas e incluso puede usar las prendas que han usado algunos actores.

A lo largo y ancho de la casona que alberga ropa que se ha reunido durante los últimos 37 años, el usuario puede ingresar a salones con estantes y racks de los que cuelgan infinidad de piezas divididas en épocas. Por un lado hay sacos de pana setenteros, blusas y vestidos coloridos, zapatos y bolsos de esa época en la que predominaba la música disco; en otra área de la casa hay trajes militares, cascos, sombreros y cananas; en otro lado hay ropa de los años 80; por otra zona se aprecian atuendos de principios del siglo XX, zapatos, botines, ropa de curas, trajes típicos de las distintas regiones de México, ropa de hospital, suéteres de todas las épocas y pelucas.

Muchas de esas piezas son completamente originales de la época a la que pertenece y otras más son creadas en épocas más actuales emulando la época a la que asemejan. Sólo el ojo experto de María Estela Fernández sabe distinguir si se trata de una pieza original o de una mandada a hacer, pues María Estela conoce a la perfección los materiales que se usaban en ciertas épocas y que ya no existen.

“No lo tengo cuantificado, hay miles de piezas, pero sí te puedo decir que éste es un acervo de 650 metros cuadrados. Aquí se pueden encontrar vestuarios desde tiempos remotos, desde prehistórico, tribal, vikingos, conquistadores, hasta atuendos del siglo XVI, de las décadas de los 20, que es una colección de vestidos de los años 20 que se compró en Los Ángeles, de los 30, los 40, los 50;  del México profundo y sus oficios, de la Revolución Mexicana. De lo que quieras hay aquí y está abierto a todo el mundo, pero básicamente arranca para darle servicio a la industria audiovisual”, compartió quien hizo el diseño de vestuario de las series Narcos: México, La máquina, Cassandro o Familia.

Contrario a lo que sucede en Hollywood, en México no existe una cultura de preservación del vestuario fílmico y por ende no existe un lugar como tal, apoyado por instituciones gubernamentales que ayuden y avalen la especialización del diseño de vestuario y su preservación.

Este sentir se hizo saber en la edición del Premio Ariel 2024 en donde un grupo de diseñadoras de vestuario, entre ellas las que contenderían por la estatuilla, montaron una exposición fotográfica titulada La ausencia iluminada del vestuario, en donde se veían imágenes de las películas por las que en ese año estaban nominadas y los personajes, en vez de ropa, mostraban el vestuario pintado de blanco. Entre las diseñadoras que levantaron la voz para hacer conciencia sobre la falta de apoyo por parte de las autoridades estaba Fernández.

“No hay nada, absolutamente nada. Yo soy la pionera en ese sentido al haber adquirido esta bodega junto a mis socios. En México el conservar el vestuario no existe. No hay dónde estudiarlo y menos conservarlo, va ligado. Es de profunda ignorancia lo que quiere decir el diseño de vestuario y por lo tanto las condiciones que se deben tener para cuidar la ropa”, contó.

“Mucha gente te dice: ‘Oye, tienes esta prenda que está divina y nadie debería tocarla’, pero esto es un negocio de alquiler y si no alquiláramos la ropa, no podríamos mantenerlo, pero es ahí cuando yo digo que esa es una labor de una curaduría a nivel museográfico y eso ya le tocaría al gobierno o a un privado. Yo he instado a las autoridades a que se empiece a conservar el vestuario, pero no hay ningún interés”, reflexionó. 

Con respecto al mantenimiento que se les da a las piezas, Fernández, quien inició su carrera como actriz, pero quedó enamorada del diseño de vestuario gracias a la finada Fiona Alexander, mamá de Diego Luna, contó que es una labor muy importante y que abarca distintas áreas, dependiendo de las necesidades.

“¡Es una labor enorme! Mantenimiento te incluye evidentemente limpieza absoluta, que puede ser manual, a lavadora, tintorería, con desmanchadores especiales, costura y no tenemos las piezas a la luz porque si no ésta se come el color. En el caso del cuero necesitas mantenerlo hidratado, necesitas estarle suministrando aceites y cremas que ayuden a conservarla. Es muy caro”, explicó.

Sentada en un sillón, ubicado en el recibidor del Baúl Cinematográfico, en donde se encuentran sombreros de época, cuadros, pósters de películas y un penacho deslavado que apareció en una secuencia de Sólo con tu pareja (Alfonso Cuarón, 1991), Fernández retoma el pasaje que Fiona Alexander le inspiró a cambiar la actuación por el diseño de vestuario.

“Yo estudié muchísimos años actuación y dirección de teatro, fueron como 20 años. Luego decidí que no era por ahí, entonces me fui a España e Italia y estudié un principio de diseño de moda porque ni siquiera es que me echara toda la carrera, pero yo sabía que quería vestuario. Entonces cuando fui una incipiente actriz, conocí a Fiona Alexander, gran vestuarista, y a partir de que como actriz hice unas obras de teatro en las que ella me vistió, entendí cómo a través del vestuario podías crear personajes y dije: ‘Eso es lo mío’”, relató.

“Por supuesto que he platicado con Diego (Luna) de esto, a Diego lo conozco desde que estaba en la panza de su mamá y lo he vestido muchas veces, lo quiero mucho y cada que él quiera, siempre estaré con él, igual que con Gael (García Bernal). A Diego le hice el vestuario de César Chávez, ahí hicimos varias épocas, lo he vestido desde niño, como actor en muchas obras de teatro y lo quiero muchísimo”, compartió quien trabaja en la serie Santita, de Rodrigo García.

El dato

·         Ha tenido distintas sedes a lo largo del tiempo.

·         Desde hace 18 años está ubicado en Chihuahua 100. El interesado debe dejar un depósito en garantía por el mismo costo de la renta del vestuario.

·         Se trate de un diseñador de vestuario que busca piezas para una producción o público en general, se debe dejar una fotocopia del INE.

·         Los precios varían dependiendo de lo que se rente.