#PrimeraNETA
Es pronto pero no pintan. Para la extraordinaria afición de los Gallos Blancos de Querétaro, ya va siendo muy buen tiempo para que escuche detalladamente lo que quiere hacer de su equipo la agringada directiva que hoy los maneja. Y es que en el futbol, el desempeño del equipo dentro de la cancha y los 90 minutos que dura el partido, no será lo de menos, pero sí será sólo un ingrediemte más, un ingrediente que tendrá el mismo valor que puede tener el comerse, hoy en día, una hamburguesa de pellejo y de medio pelo en la explanada del Corregidora. El truco que viene por delante, según ellos mismos cuentan, tiene por esencia mantener más tiempo al aficionado cerca del estadio, que viva una “experiencia correcta”. A media semana, Pepe Escamilla, en entrevista con Rodolfo Landeros, hablaba de una “experiencia gastronómica correcta”, de tomar una cerveza y de “comer un buen corte de carne o un rico sandwich cuando vayas a ver a tu equipo”. La directiva yanquiqueretana se emociona al recordar un partido de los Mets en Nueva York e imagina restaurantes con estrella Michelin en los alrededores del estadio donde juega el equipo. Qué chueca traen la mirilla, qué poco conocen de Querétaro y qué ajenos son a #MOLELANDIA: la gente de la LigaMX es raza, es pueblo, por fifí que sea, lo mismo se empuja unos chicharrones de La Ramos en El Volcán, que una bolsa con seis pastes Kiko’s para celebrar en familia algún triunfo valioso de los Tuzos. Ningún aficionado va a buscar en su estadio mariscos parecidos a los servidos en Le Bernardin, ni hamburguesas trufadas con el toque de David Muñoz.
Volviendo a Querétaro, hay que aclarle el panorama a la espantosamente chueca mirilla yanqui: el aficionado al #Kikiriki prefiere dos gorditas mixtas de los hermanos Padilla y una cheve bien helada, mientras ve como su equipo se mete por primera vez, con nueva directiva, a la liguilla de este mal teatro llamado Liga MX. Pero no, Spiegel y su gente deambulan entre estrellas Michelin, pleitos internos, cuadraturas, terquedades, derrotas, y el ya tradicional tuit semanal de uno de los muchos dueños del equipo: “Game Day”.
#SegundaNETA
Ojalá que los aparentes millonarios y nuevos dueños de este equipo nonagenario, hayan viajado desde sus cómodas ciudades estadunidenses para atestiguar lo de ayer en el Corregidora: buena entrada para un duelo de sotaneros, un equipo mediocre y una afición enorme que, aun así, aplaudió de pie a sus Gallos.
#NETASextras
Un par de gorditas, un cheve bien helada y dos o tres contrataciones de verdaderas figuras serán más que suficientes para tener lo que siempre ha pedido su noble afición: un equipo de media tabla pa’arriba.
Olvídense de las Michelin y demás boberías.
