Rolando Villazón: La fama no es para verse en el espejo

Tras 14 años de ausencia, el tenor mexicano hará una gira por el país en Guadalajara, Torreón y la CDMX, donde dará un concierto en la Sala Nezahualcóyotl

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Rolando Villazón, tenor mexicano.

Amante de la música y de las cartas de WA Mozart, lector inseparable de la prosa de Julio Cortázar, aficionado al futbol americano, en especial de los Acereros de Pittsburg, y de la música de Silvio Rodríguez, el tenor Rolando Villazón (CDMX, 1972) volverá a México tras 14 años de ausencia, y lo hará con una gira por Guadalajara, Torreón y la Ciudad de México.

Su última parada ocurrirá el martes 24 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Sala Nezahualcóyotl, en el marco del Festival Cultura UNAM, donde el tenor, que ha triunfado en grandes escenarios internacionales, como La Scala de Milán, el Covent Garden en Londres, la Berliner Staatsoper y la Met de Nueva York, presentará el recital L’Arte del Bel Canto, acompañado del pianista Ángel Rodríguez, con un repertorio que incluirá obras de Vincenzo Bellini, Giuseppe Verdi, Paolo Tosti, Giacomo Puccini y canción italiana.

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A través de una videollamada desde París, Villazón atendió algunas preguntas, en las que habló de su deseo por leer al menos 3 mil libros antes de morir, su vínculo con México, cómo divide su tiempo como cantante, escritor y director artístico y cómo fue que la música de Silvio Rodríguez lo llevó a la ópera.

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El tenor mexicano Rolando Villazón.

Primero habló sobre México: “Siento agradecimiento del accidente de haber nacido en esta bella patria, porque el nacimiento es un accidente y además me acuerdo del gran Fernando del Paso que en una frase bellísima decía (en Palinuro de México): ‘Lo hermoso de ser latinoamericano, es que tenemos dos patrias: la pequeña patria, que es el lugar donde nacimos, y la gran patria, que es el continente al que pertenecemos”.

RECUERDA LA INCERTIDUMBRE QUE PROVOCÓ SU CIRUGÍA EN LA GARGANTA

El tenor, que pronto llevará su versión de La sonámbula a la Met Opera, evocó aquel fatídico año de 2009, cuando fue intervenido por un quiste en la garganta.

Fue un periodo importante, con una operación grave, porque no estaba claro si yo volvería a volver a cantar. 15 años después aquí sigo, con alegría, pero me hizo apreciar la fortuna que tengo como artista y como ser humano.

Esa experiencia determinó rumbos artísticos más definidos en mi carrera: no hacer lo que yo tenía que hacer, sino lo que yo quería y quiero como artista. Inspirado en mi amiga (la mezzosoprano) Cecilia Bartoli, hago lo que ella hizo: seguir cantando y crear una carrera como la que quiero tener”, expuso.

Recordó que al inicio de su carrera Daniel Barenboim le explicó que la fama no es para verse en el espejo. “Lo que puede dar la fama y el reconocimiento es la libertad artística y, en cierto modo, poder artístico; y si uno logra encauzar esa libertad y ese poder, entonces, puede esculpir la carrera que ha querido tener.

Además, reconoció que combina varias actividades. “Durante el día voy cambiando, como en una personalidad esquizoide, no esquizofrénica, que es diferente (bromeó), así que en una media hora escribo, en otra practico un aria y después me pongo a trabajar en la nueva producción.

Ahora estoy trabajando en una versión de La italiana en Argel (de Rossini) y en La sonámbula, que presentaré en la MET Opera, como director de escena; y aprendiendo nuevas obras, como el papel de Eisenstein, en Die fledermaus (El murciélago); o el (papel principal) en Idomeneo, rey de Creta que cantaré en 2025”; y  todo esto lo alterna mientras responde la correspondencia y trabaja con su equipo en Salzburgo para definir el siguiente programa de la Semana de Mozart, que él dirige.

SOBRE SU MOMENTO VOCAL

También habló de su momento vocal. “Me encuentro en un momento de mucha tranquilidad y calma. Hay una frase del escritor griego Nikos Kazantzakis que, creo está ahí en su tumba, y dice: ‘No espero nada, no temo nada. Soy libre’. Y aunque no estoy ahí (bromeó), en la tumba, tengo menos expectativas de las que tenía hace 10 o 20 años”.

Por último, sugirió que más que atraer al joven público a los escenarios, se requiere es llevar la música clásica, la ópera y el arte a la sociedad. “Lo importante es que desde niños todos tengamos un escaparate en la sociedad que nos permita verlo, como una opción más”. 

Festival Cultura UNAM ofrecerá 120 actividades del 24 de septiembre al 13 de octubre en el Centro Cultural Universitario y otras sedes externas.

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*mcam