Yuval Sharon: no tiene sentido repetir servilmente el pasado

El director presentará en la MET Opera su versión de Tristán e Isolda, de Wagner; el 21 de marzo se transmitirá en el Auditorio Nacional

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La ópera es una fábrica increíble de emociones, pero también podría ser un lugar increíble para que las ideas filosóficas florezcan y echen raíces.” Yuval Sharon, director de óperaKaren-Almond

“Me enamoré de la ópera con Richard Wagner porque percibí en este compositor a alguien que quería capturar el universo entero a través del escenario”, dice a Excélsior el aclamado director de ópera y teatro Yuval Sharon, quien llevará a la MET Opera de Nueva York su versión de Tristán e Isolda, del 17 de marzo al 2 de abril, aunque será la función del 21 de marzo la que se transmita en vivo, a las 10:00 horas, en la pantalla gigante del Auditorio Nacional.

La puesta, que contará con la dirección musical de Yannick Nézet-Séguin y las voces de la soprano noruega Lise Davidsen (Isolda) y el barítono estadunidense Michael Spyres (Tristán), relata la trágica historia de amor prohibido entre ambos personajes, unidos por una pócima de amor, luego de intentar envenenarse.

Yuval Sharon asegura que esta ópera, estrenada hace 160 años en Alemania, es bastante actual. “El pasado distante que retrata Tristán e Isolda son acciones que seguimos realizando hoy. Son ecos y olas del tiempo que rompen en la orilla una y otra vez. Esa es una de las ideas centrales de esta ópera, que se asemeja al lenguaje que usamos al intentar comprender cómo funciona el trauma, cómo lidiamos con pasados difíciles o cómo ser buenas parejas”.

Tristán e Isolda, abunda, “es la historia de un amor imposible, pero también sobre lo que sucede entre dos personas en ese microcosmos de una pareja que contiene el universo entero, y eso, en esencia, es algo que todo ser humano comprende profundamente. Y por ello, no quería que nuestra producción pareciera lejana o compleja, sino que se sintiera épica e íntima”.

¿Cómo describiría su conexión con esta ópera?, se le pregunta a Yuval Sharon.

“Ese pequeño portal que se abre en el escenario está destinado a encapsular algo más grande que cualquier cosa que pudiera contener un pequeño teatro. En el caso de Tristán e Isolda, me encanta la ambición, la magnitud y el deseo de sentir que había algo absoluto, el anhelo de infundir el drama musical con tanta filosofía y la idea de que el escenario pudiera ser un lugar para lo más profundo posible.

“La ópera es una fábrica increíble de emociones, pero también podría ser un lugar increíble para que las ideas filosóficas florezcan y echen raíces; podría ser el lugar donde la filosofía se materializara en el escenario”.

“¡ELECTRIZANTE!”

Yuval Sharon explica que cada vez que se sumerge en las óperas de Richard Wagner (1813-1883) redescubre que son “infinitas y fascinantes, así que puedo imaginarme haciendo una versión totalmente distinta de esta ópera dentro de 10 años, siguiendo otra línea de pensamiento, porque hay tanto en esta ópera que, quizá, después tendré una idea diferente”, asegura.

Por otro lado, destaca que su conexión con el mundo de la ópera ocurrió mientras estudiaba textos y partituras de Wagner, en especial al descubrir el ciclo del Anillo.

 “Fue una experiencia transformadora e increíble para mí, incluso al sólo estar sentado en la biblioteca, con los auriculares, presenciando algo tan grandioso. Así que aquella experiencia me electrizó por completo y me mostró las posibilidades que tenía esta forma de arte”, reconoce.

¿Qué tan complejo fue reimaginar el universo de Wagner? “Tras dirigir el primer ciclo del Anillo, en 1876, Wagner estaba deprimido, pues sentía que había sido un fracaso. Así que mientras creaba Parsifal, Wagner dijo: ‘Ahora que he creado la orquesta invisible, tengo que crear el teatro invisible’ —tras idear el foso de orquesta para ocultar a los músicos de la vista del público—, y esa cita me hizo pensar mucho, porque en el ciclo del Anillo, él realmente intentó que su producción estuviera a la altura de su música. Y en eso estoy pensando ahora, mientras me preparo para montar el ciclo del Anillo en la MET”.

Por último, Yuval Sharon evoca una segunda frase de Wagner que lo acompaña en cada montaje. “He pensado en lo que Wagner le dijo a sus hijos: ‘Kinder! Macht

neues!’, que se traduce como: ‘¡Niños, inventen algo nuevo!’. Así que, para mí, no tiene sentido repetir servilmente el pasado; hay que explorar constantemente ideas nuevas. Incluso, al trabajar el repertorio clásico, debe haber una búsqueda constante de lo nuevo, porque de lo contrario uno se estanca y muere”.

El dato

Cinco horas de ópera

·         Tristán e Isolda, que será montada en la MET Opera, se transmitirá vía satélite en la pantalla gigante del Auditorio Nacional el sábado 21 de marzo.