Letras que desacralizan, Danush Montaño
El escritor reúne en La Biblia encarnada 25 cuentos que habitan la duda y abrazan el misterio, a partir de los textos sagrados

CIUDAD DE MÉXICO.
La Biblia como punto de partida literario. Desacralizar ese libro sagrado que ha tenido una influencia fundamental en la configuración de la cultura de Occidente, “volverlo algo terrenal”, es lo que buscó el escritor Danush Montaño Beckmann al confeccionar los 25 cuentos que reúne La Biblia encarnada (FCE).
Ganador del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri, este título “fue una manera de vincular mi pasado evangélico, que era más espiritual, con mis intereses literarios actuales, que son más terrenales”, explica el narrador duranguense en entrevista con Excélsior.
Conozco bien la Biblia, porque nací en una familia evangélica y, aunque ya no soy creyente, la leí con detenimiento durante toda mi infancia y adolescencia. Ciertos pasajes me llamaban la atención y, reflexionando sobre ellos, surgieron estas historias”, afirma.
El licenciado en Filosofía y Ciencias Sociales aclara que en algunos de los textos sí se ve el vínculo directo con un pasaje bíblico, como en De dos en dos, que alude al Arca de Noé del Génesis. “Aquí hago el juego fantástico de los animales en el Metro; pero en otros cuentos la relación es más abstracta”.
Así, con humor y versatilidad, recrea temas de la vida cotidiana en la Ciudad de México, lo que sucede en las calles, los paseos de los Godínez o burócratas, lo que implica tomar una terapia o el hecho de dudar de todo. “Son temas que me preocupan. Me interesa ver cómo en lo banal pueden existir cosas profundas, dudas existenciales, teológicas o filosóficas”.
El cuentista nacido en 1990 confiesa que se alejó de la Iglesia a los 14 o 15 años. “Cuando noté ciertas hipocresías en el pastor evangélico, que era de esos que se enriquecen con su labor y empiezan a vestir ropa de marca y a usar reloj Rolex, y me desencanté completamente. Hubo un momento que me definí como ateo, por hoy me concibo como un agnóstico. Como estudié filosofía, me fascina habitar la duda y abrazar el misterio”.
Admite que las nuevas generaciones no se acercan a la Biblia. “Pero, aunque no la lean, estamos bastante influenciados por ella. Todo Occidente está construido a partir de lo judeocristiano. Por eso quise recrear esas historias”.
Destaca que este volumen, cuyos textos evocan pasajes de los libros de Lucas, Ezequiel, Mateo, Isaías, Oseas, el Éxodo, los Corintios o el Apocalipsis, entre otros, fue un ejercicio de diversión.
Fue un atreverme a explorar métodos narrativos dentro del cuento que no son los tradicionales, como crear relatos con puros diálogos, u otros que dan brincos temporales y de voces. Me permití divertirme para que el lector se divierta”, agrega.
Montaño Beckmann incluye el cuento Estrategias para la correcta difusión de la literatura, en el que adentra al lector a su singular concepción de la literatura. “En él puse mis dudas profesionales. A veces parece que sólo estamos en nuestra burbuja, que nos leemos entre nosotros y que a los demás no les importa lo que escribimos, lo que nos enoja o
preocupa. Y surgen las dudas de cómo hacer más significativo lo que hacemos.
He tenido el privilegio de presentar el libro en planteles del Colegio de Bachilleres y escuelas secundarias y eso me ha regresado la fe en la escritura y la literatura, porque ves a los chavos emocionarse y proyectarse como lectores o escritores y eso le da un valor a las letras”.
Montaño Beckmann trabaja en el libro A punto de hervor, que debe entregar en noviembre, que incluye cuentos inspirados en la gastronomía. “Me gusta mucho cocinar y estoy creando un relato por cada receta que conozco y sé hacer; todos relacionados con la cotidianidad o diferentes fantasías”, indica.
Y adelanta que reescribe una novela que aborda con más detalle su experiencia con la Iglesia y la hipocresía que descubrió.
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