¿La infidelidad es una forma de violencia? especialista responde desde la neurociencia
Eduardo Calixto, explicó que la infidelidad puede tener profundas consecuencias emocionales y psicológicas. Durante una charla con Marco Antonio Regil, habló sobre sus efectos en el cerebro, su impacto en las relaciones y lo que revelan diversas investigaciones sobre este comportamiento

La infidelidad es la ruptura de un acuerdo de exclusividad o compromiso dentro de una relación de pareja. Ocurre cuando una de las personas establece un vínculo romántico, sexual o emocional con alguien más, sin el conocimiento o consentimiento de su pareja.
No existe una única definición, ya que depende de los acuerdos que cada pareja haya establecido. Sin embargo, suele clasificarse en tres tipos principales:
- Infidelidad sexual: implica mantener relaciones sexuales o contacto íntimo con otra persona.
- Infidelidad emocional: se desarrolla un vínculo afectivo profundo, con intimidad, confianza o enamoramiento fuera de la relación.

- Infidelidad digital: ocurre a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería o plataformas en línea, mediante coqueteos, intercambio de contenido íntimo o relaciones virtuales que rompen los acuerdos de la pareja.
En el podcast de Marco Antonio Regil, el doctor Eduardo Calixto compartió una reflexión sobre el impacto que la infidelidad puede tener en las personas y en las relaciones de pareja.
Durante la conversación, Marco Antonio Regil explicó que en una de las "biblias de la neurociencia", el libro Un clavado a tu cerebro, escrito por el doctor Eduardo Calixto, se menciona que la afirmación de que los hombres son más infieles tiene una base genética sustentada en diversos estudios.

El especialista señaló que la infidelidad es la segunda causa por la que una persona busca ayuda profesional. Además, explicó que durante las primeras 24 horas posteriores a descubrir una infidelidad, esta puede convertirse en la principal causa de muerte en personas que atraviesan un episodio de depresión mayor. Agregó que no solo la persona afectada corre riesgo, sino también quien cometió la infidelidad, ya que aproximadamente el 6 % de los casos involucra al agresor.
Asimismo, comentó que, en 610 culturas distintas, la infidelidad es la principal causa por la que se rompe un vínculo de pareja. Sin embargo, destacó que el verdadero problema no solo ocurre en el momento de la traición, sino en todo lo que sucede después.
La infidelidad tiene una ola tan grande que, a veces, no termina de irse y acaba involucrándonos a lo largo de la vida si no tenemos la capacidad y el entendimiento para superarla", expresó.
¿La infidelidad puede considerarse una forma de violencia?
Posteriormente, Marco Antonio Regil preguntó si, desde la neurociencia, serle infiel a alguien puede considerarse una forma de violencia.
El doctor Eduardo Calixto respondió que sí, al señalar que se trata de una conducta violenta que también se aprende. Añadió que muchas veces no somos conscientes del impacto que genera en la otra persona.
También explicó que existe una condición biológica relacionada con este comportamiento, aunque, en muchas ocasiones, no se dimensiona el profundo impacto psicológico que puede dejar una infidelidad.
En otro momento de la conversación, el especialista retomó lo expuesto en uno de los artículos que retoma el libro y señaló que convivir con otra persona hace muy difícil cumplir todas las expectativas dentro de una relación. Por ello, indicó que siempre existirán compromisos y conflictos y que, si estos no se saben manejar, pueden derivar en problemas mayores.

¿Hombres y mujeres son igual de infieles?
Con base en diversas investigaciones, explicó que actualmente los niveles de infidelidad son similares entre hombres y mujeres, aunque anteriormente la incidencia era mayor entre los hombres.
Respecto a las diferencias entre ambos sexos, el especialista afirmó que la infidelidad femenina suele ser más inteligente que la masculina. Explicó que, desde un punto de vista biológico, las mujeres tienden a sentirse atraídas por características genéticas diferentes a las propias. "Ellas nos escogen", comentó.
Finalmente, añadió que las personas religiosas suelen ser más fieles. También señaló que, de acuerdo con algunos estudios, a mayor nivel educativo existe una mayor incidencia de infidelidad y que, de igual forma, los ingresos más altos también se asocian con una mayor frecuencia de este comportamiento.
La infidelidad va más allá de la ruptura de un acuerdo de pareja, ya que puede generar profundas consecuencias emocionales, psicológicas e incluso físicas en quienes la viven. Reconocer sus efectos es el primer paso para fomentar vínculos más sanos y, cuando sea necesario, buscar apoyo profesional para afrontar sus consecuencias.