Desaparecer en la CDMX

Pascal Beltrán del Río

Pascal Beltrán del Río

Bitácora del director

La capital del país se ha consolidado como la entidad con mayor número de desapariciones en México. 

Durante el primer semestre del año, se registraron 531 casos, de acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, dependiente de la Secretaría de Gobernación. Esto significa más de tres casos al día en promedio y representa un incremento de 71% respecto del mismo periodo de 2025. 

El principal crecimiento del número de sustracciones se da entre las mujeres. Éstas pasaron de 96 casos en el primer semestre del año pasado a 232 en la primera mitad de este año, un incremento de 141 por ciento. En el rango de edad de 15 a 19 años, los casos pasaron de 18 mujeres adolescentes desaparecidas a 82, más de cuatro veces más.  

En ese grupo está Ana Amelí García Gámez, quien el pasado 12 de julio cumplió un año de desaparecida. Pese a que se han realizado intensas búsquedas para dar con su paradero, su familia no tiene noticias de ella desde que fue vista por última vez mientras realizaba senderismo en el Ajusco.

En otros grupos de edad, también hay incrementos en las desapariciones de mujeres. Entre las de 10 a 14 años, los casos pasaron de ocho a 33, y entre las de 20 a 24 años, de siete a 19, con base en la misma fuente. 

Por alcaldías, Iztapalapa es la más peligrosa para las mujeres, pues allí desaparecieron 36 de ellas en las primeras 26 semanas del año. Le siguen Gustavo A. Madero con 33 y Cuauhtémoc con 31. 

Iztapalapa, por cierto, es la demarcación que administró Clara Brugada durante un total de nueve años antes de convertirse en jefa de Gobierno de la Ciudad de México. 

En cuanto a los hombres, los casos pasaron de 215 en el primer semestre del año a 297 en el mismo lapso de 2026. Los adolescentes ocupan el primer lugar entre las desapariciones del sexo masculino, con 56 casos registrados, más de dos a la semana. Le siguen el grupo de 30 a 34 años de edad, con 41; el de 20 a 25, con 32, y el de 20 a 24, con 28. 

Las mismas tres alcaldías —Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc— concentran casi la mitad de las desapariciones de hombres en la capital. 

Con este cúmulo de datos a disposición de cualquiera que quiera consultarlos, uno pensaría que las autoridades capitalinas, que están dotadas de la fuerza pública local más importante del país, podrían poner en marcha operativos para encontrar a los desaparecidos o, cuando menos, para prevenir que sigan ocurriendo las sustracciones. Sin embargo, en los últimos años los casos no han dejado de crecer, convirtiendo a la capital del país en líder de las desapariciones a nivel nacional. El estado que le sigue es Michoacán, con poco más de 400 casos.  

Por supuesto, el gobierno de la Ciudad de México podrá alegar que ésta es la segunda entidad más poblada de la República y que eso explica el número tan grande de desaparecidos en comparación con otras, pero también es la más pequeña en extensión territorial y, como digo, la que tiene más recursos de vigilancia (elementos policiacos, patrullas, cámaras). 

Más de tres desapariciones al día en la capital dan cuenta de lo poco que está haciendo al respecto el gobierno local, que, igual que otros gobiernos estatales en el país, deja solos a los familiares de las personas ausentes para que se las arreglen en la búsqueda de sus seres queridos.   

BUSCAPIÉS

Nicaragua es un escándalo internacional por la decisión del régimen de cancelar las elecciones. Son pocos los países del hemisferio que no hayan criticado esa situación (México, entre ellos). Sin embargo, no es nueva. Desde 2016, fue proscrito el Partido Liberal, la principal fuerza de la oposición. Después vino la represión a las disidencias, de la que no se salvó ni la Iglesia. Y luego, en 2021, fueron encarcelados los potenciales candidatos opositores, para que la dupla Daniel Ortega-Rosario Murillo compitiera sin contrincantes. En ese estado de cosas, ¿cuál “autodeterminación del pueblo nicaragüense”?