¿Quién es Hiromi Higuruma? El abogado de los 100 puntos en Jujutsu Kaisen
Analizamos a Hiromi Higuruma, el genio legal que domina los Culling Games en Jujutsu Kaisen; conoce su técnica, su expansión de dominio y su dilema moral.

¡Hoy es jueves de Jujutsu! Megumi Fushiguro y Yuja Itadori comenzaron a adentrarse a The Culling Games y ahora están en búsqueda de Hiromi Higuruma, un personaje que podría hacer cambiar las reglas de este juego; sin embargo, el camino no es tan sencillo, por lo que en este séptimo episodio vimos lo que podría ser el inicio de la trama.
Y sí, al final del capítulo no encontraron a tal personaje, pero para que sepas quién es, te contamos un poco de lo que podríamos ver en los próximos episodios.
¿Quién es Hiromi Higuruma?
Dentro del tablero violento de los Culling Games, donde la mayoría de jugadores mide su valor en fuerza bruta o técnicas heredadas, Hiromi Higuruma aparece desde otro lugar. Su entrada al juego no está ligada a clanes, maldiciones familiares ni linajes de hechiceros. Antes de despertar como usuario de energía maldita, su vida transcurría en tribunales, trabajando como abogado defensor.
Ese dato, que podría parecer accesorio frente a personajes más espectaculares, termina definiéndolo por completo.
Higuruma ejercía en un sistema judicial japonés conocido por su tasa de condenas superior al 99%, una cifra que, vista desde fuera, suele interpretarse como eficiencia procesal. Para él, en cambio, representaba un entorno donde la presión social y la necesidad de cerrar casos podían pesar más que la duda razonable.

El caso de Keita Oe
¡Cuidado! En este punto pueden ver spoilers de los próximos episodios de Jujutsu Kaisen…
Su punto de quiebre narrativo y emocional llega con el caso de Keita Oe. A pesar de haber construido una defensa sólida y de haber expuesto inconsistencias en la acusación, el veredicto termina inclinándose hacia la culpabilidad. El fallo no solo condena a su cliente; también fractura la confianza de Higuruma en la idea de justicia institucional.
Es después de ese episodio cuando su técnica maldita se manifiesta.
Un hechicero que aprende demasiado rápido
A diferencia de otros participantes del juego, Higuruma despierta como hechicero moderno, sin entrenamiento previo. Aun así, su capacidad de adaptación resulta inusual. En cuestión de días alcanza un nivel de control de energía maldita que a otros usuarios les toma años desarrollar.
Su progreso responde menos a la intuición combativa y más a su claridad mental: entiende reglas, estructuras y condiciones con rapidez. Esa lógica termina trasladándose directamente a su forma de pelear.
Para el momento en que acumula 100 puntos —obtenidos tras eliminar a 20 jugadores—, su reputación dentro de la Colonia No. 1 de Tokio ya está marcada por una mezcla de eficiencia y distancia emocional. No actúa con euforia ni con crueldad visible. Cada eliminación parece responder a un cálculo previo, casi administrativo.

Fatiga moral y sentido de orden
Psicológicamente, Higuruma opera desde el desgaste. Su motivación dentro de los Culling Games no gira alrededor del poder ni del placer de combatir. Lo mueve una necesidad de imponer orden en un entorno que percibe como jurídicamente caótico.
Acumular puntos tiene para él una finalidad estratégica: utilizar las reglas del juego para modificarlas y reducir la masacre. Esa lógica lo coloca en una zona moral incómoda. Para alterar el sistema debe participar en él, replicando la violencia que busca limitar.
Esa carga de culpa lo acerca, en términos temáticos, a Yuji Itadori. Ambos procesan el peso de las vidas que toman, aunque Higuruma lo hace desde una resignación más adulta, menos impulsiva.
Sentencia Mortal: el tribunal como campo de batalla
Su técnica más representativa es la Expansión de Dominio Sentencia Mortal (Deadly Sentencing), una de las más conceptuales dentro de la serie. Al activarla, el espacio se transforma en una sala de juicio donde la violencia física queda suspendida.
El proceso está supervisado por Judgeman, un shikigami con forma de balanza que posee conocimiento absoluto de los crímenes del acusado. El oponente enfrenta cargos, puede presentar defensa y recibe un veredicto bajo reglas procesales estrictas.
Dependiendo de la sentencia, se aplican penalidades específicas:
- Confiscación: anulación de la técnica maldita del acusado.
- Pena de muerte: Higuruma obtiene la Espada del Verdugo, capaz de matar con un solo corte.
El dominio replica el ideal de juicio perfecto que él nunca pudo garantizar como abogado humano: un espacio donde la verdad es accesible y el fallo resulta inapelable.

El abogado que trasladó su oficio al combate
Hiromi Higuruma funciona como uno de los retratos más humanos dentro de Jujutsu Kaisen. Su poder no nace de la ambición ni del linaje, sino de la frustración acumulada frente a un sistema que dejó de reconocer como justo.
Cada combate que libra conserva la estructura de un juicio. Cada sentencia que dicta carga un eco de los tribunales donde trabajó.
En medio de un juego diseñado para la aniquilación, Higuruma pelea intentando que, al menos dentro de su dominio, el mundo vuelva a tener reglas comprensibles.
Y aunque esas reglas también pueden terminar en muerte, para él siguen siendo preferibles al caos sin proceso que domina fuera de la sala.