Sergio Goycochea recuerda la final que México le ganó a Argentina en el Estadio Ciudad de México
El portero, conocido en todo el mundo por ser un experto atajador de penales, ha llegado a la Copa del Mundo para trabajar como comentarista y recordó a Benjamín Galindo

Sergio Goyocochea llega a México con un bronceado que no va acorde a las duros pronósticos climatológicos que se esperan en la Ciudad de México. Está en forma, quizá más musculoso incluso que cuando era el portero sensación de la Argentina.
Su nombre irremediablemente lleva el apodo de 'Ataja penales' por la locura que desató cuando en Italia 1990 saltó del banquillo para suplir a Nery Pumpido y entre para uno y otro penal, metió al equipo a la final, claro está junto al tobillo hinchado de Diego Maradona.
Goycochea está en México y recuerda la lluvia. "La única vez que jugué en el Estadio Azteca -así le llama él sin importarle la mercadotecnia- fueron dos días seguidos. Era una final ante México y cayó un aguacero a los 15 minutos que mandó la suspensión del partido".
Un torneo juvenil que ganó México a Argentina
El torneo en cuestión era el que organizaba FIFA para descubrir talentos juveniles y que fue bautizado como su presidente en ese momento, Joao Havelange. México ganó 2-1 después de reanudarse el partido un día después, en domingo.
"Fue el único partido que jugué en este estadio. Después como hincha disfruté el de 1986 con Diego Maradona, pero realmente para mí, estar en este increíble estadio a los 18 años fue maravilloso, ahora que llegué me pasó el recuerdo, han transcurrido 45 años".
Y para no variar, en aquella edición del Joao Havelange le detuvo un penal a Gonzalo Farfán, su especialidad.
En Copa América, Benjamín Galindo le anotó un penal a Goycochea
En donde no pudo y eso lo reconoció, fue en la Copa América de 1993, cuando en la final ganó Argentina 2-1, pero el gol del Tri fue de penal de Benjamín Galindo.
Al 'Maestro' le dio un derrame cerebral en 2020 y gracias a una cirugía de emergencia se ha mantenido estable y ha podido retomar su vida cotidiana, aunque inevitablemente su salud decreció.