San Valentín bajo cero: El duelo de hockey Dinamarca-EU donde el orgullo de Groenlandia vale más que el oro

Bajo la sombra de las pretensiones de Trump sobre Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos chocan en un duelo olímpico con tintes político en los Olímpicos de Milano-Cortina

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Estados Unidos salta como favorito en el duelo ante Dinamarca.IMAGN IMAGES via REUTERS

El calendario marcó 14 de febrero para un cruce que, en circunstancias normales, sería apenas un partido más de fase de grupos. Pero el choque entre Estados Unidos y Groenlandia en el hockey varonil de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 se desliza sobre una superficie mucho más delicada que el hielo. Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien reiteró su intención de promover la anexión de la isla ártica, encendieron una conversación diplomática que terminó salpicando el deporte.

Groenlandia, territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, pasó en semanas de la discreción geográfica a la primera línea informativa internacional. Con apenas 56,000 habitantes, la isla se convirtió en pieza de debate estratégico. Ese ruido provocó incluso llamados aislados a boicotear la Copa Mundial y otros eventos donde coincidan daneses y estadunidenses.

Sin embargo, dentro del vestidor la narrativa es otra. El exjugador Frans Nielsen, con 925 partidos en la National Hockey League, recordó que en su infancia nadie cuestionaba que Groenlandia formara parte del mapa danés. Hoy le resulta extraño ver a su país bajo reflectores globales por un tema territorial. Aun así, insiste en que el hielo no es tribuna política.

Nunca pensamos que Groenlandia no fuera Dinamarca”, dijo Nielsen, originario de Dinamarca y veterano de 925 partidos de la NHL

El mensaje se repite en voces activas. Nikolaj Ehlers sostiene que la conversación global no modifica la esencia de un partido. Lars Eller lo resume como “ruido exterior”. En el lenguaje del atleta profesional, eso significa concentración absoluta y blindaje mental frente a la presión mediática. 

El precedente que aún vibra

El hockey ya conoce escenarios donde la política tensó el ambiente. El “Milagro sobre hielo” de 1980 entre Estados Unidos y la Unión Soviética elevó un partido a símbolo ideológico en plena Guerra Fría. Aquella noche en Lake Placid demostró que el deporte puede transformarse en relato histórico.

El contexto actual no alcanza esa dimensión, pero sí añade una capa de simbolismo. Las declaraciones presidenciales introducen un elemento de soberanía y territorio que inevitablemente acompaña la narrativa previa al encuentro. 

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No se espera algún acto antipolítico de Dinamarca.REUTERS

ADN danés, hielo sin abucheos

Desde Dinamarca la postura pública es clara. El periodista Thomas Kristensen asegura que no se esperan silbidos contra el himno estadunidense ni gestos hostiles. La cultura deportiva escandinava privilegia el respeto, la mesura y la deportividad incluso cuando la conversación política arde.

No verán absolutamente nada de los aficionados daneses dirigido específicamente contra los jugadores estadounidenses. El pueblo danés sabe que esto es deporte.”

Esa línea coincide con la visión de los jugadores. Oliver Bjorkstrand y otros veteranos han evitado profundizar en cuestiones diplomáticas. La prioridad es el rendimiento, no la retórica. Desbalance competitivo y desafío monumental

En lo estrictamente deportivo, Estados Unidos parte como favorito. Su plantilla reúne figuras consolidadas de la NHL, reflejo de jerarquía, talento y experiencia acumulada. Dinamarca, en cambio, asume el papel de aspirante, apoyada en la disciplina, la estructura colectiva y la resiliencia.

Nicklas Jensen, capitán danés, reconoce que todo deberá salir perfecto para aspirar a una sorpresa. Enfrentar a una potencia implica minimizar errores y sostener intensidad durante 60 minutos. 

Más que un marcador

El resultado no decidirá el futuro político de Groenlandia, pero sí mostrará cómo el deporte gestiona la tensión externa. El hockey exige velocidad, contacto y precisión. También demanda capacidad para aislar distracciones.

El 14 de febrero no será únicamente una fecha asociada al amor y la amistad. Será una jornada donde el hielo sostendrá una narrativa de identidad, diplomacia y competencia pura. Cuando el disco caiga, el espectáculo intentará imponerse al debate. Y durante una hora de juego real, el mundo mirará si la política logra colarse entre los patines o si el hockey mantiene intacta su esencia.

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