Ni el 'Caramelo' se atrevió a tanto: Fan inglés vende su casa para seguir a su selección en el Mundial 2026
Andy Milne, aficionado de Inglaterra, puso a la venta su casa de siete millones de peso para costear siete semanas en el Mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá.

El Mundial de 2026 promete ser el más grande en la historia del futbol. También, uno de los más costosos. Con 48 selecciones, tres países anfitriones y una demanda sin precedentes, asistir se ha convertido en una experiencia cada vez más cercana al lujo que a la tradición popular.
Boletos, vuelos y hospedaje han elevado la barrera de entrada. Aun así, hay quienes no están dispuestos a quedarse fuera. Algunos, incluso, están listos para sacrificarlo todo.
Ese es el caso de Andy Milne, un aficionado inglés de 62 años que se ha vuelto viral tras poner a la venta su casa, valuada en 350,000 libras (7.5 millones de pesos), para financiar un viaje de siete semanas siguiendo a su selección en el Mundial que se jugará en México, Estados Unidos y Canadá.

Milner tiene largo pasado mundialista
Milne no es un seguidor ocasional. Es un rostro recurrente en los partidos de Inglaterra, tanto en la rama masculina como femenina. Su imagen, con la camiseta de los Tres Leones y una réplica del trofeo de Copa Mundial de Qatar 2022, recorrió redes sociales y lo convirtió en símbolo del fanático incondicional.
Profesor jubilado y residente en Tailandia, planea asistir a su décima Copa del Mundo. La primera fue en 1982, en España, cuando tenía 19 años. Ahí, según recuerda, le robaron todas sus pertenencias. No fue suficiente para detenerlo.
Desde entonces, ha seguido a Inglaterra en ocho Mundiales masculinos y también estuvo presente en la Copa Mundial Femenina 2023, donde el equipo dirigido por Sarina Wiegman alcanzó la final.
Sin duda quiero ver todo el torneo. Voy a Estados Unidos el 3 de junio y estaré allí siete semanas, así que me costará bastante dinero”, dijo Milne en declaraciones publicadas por el periódico Daily Mail
Su decisión no es impulsiva. Milne explica que ha mantenido durante 27 años una segunda residencia en Cheshire, Inglaterra, y considera que es momento de convertir ese activo en una experiencia irrepetible.
“El último torneo en Qatar fue un regalo que me hice a mí mismo. Llevaba años ahorrando. Ahora me pareció el momento adecuado para aprovechar”.
El aficionado ya tiene asegurada su presencia en el debut de Inglaterra el 17 de junio ante Croacia. También planea recorrer puntos icónicos durante su estancia, como Graceland, la antigua casa de Elvis Presley.
Su fidelidad le ha valido convertirse en uno de los principales miembros del club oficial de viajes de aficionados ingleses, lo que le permite acceder a boletos garantizados incluso hasta una eventual final.
Pero ni siquiera esa ventaja lo exime de los costos. La FIFA ha sido señalada por el encarecimiento del torneo. Las entradas más económicas superan los tres mil pesos, mientras que la final puede alcanzar más de 60mil. En el mercado secundario, los precios son aún más altos.
Siempre trato de hacer las cosas de forma económica si puedo. Me quedo con amigos en México, Dallas y Vancouver. Los vuelos los compré con antelación porque se pueden cambiar”.
La historia de Milne refleja una transformación más amplia. El Mundial, históricamente una fiesta popular, se mueve hacia un modelo donde la experiencia completa se acerca al turismo premium. Aun así, entre cifras y críticas, persisten historias que rompen la lógica financiera.
Para algunos, el futbol no se mide en costos. Se mide en momentos. Aunque para conseguirlos, haya que poner una casa en juego.
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