El Mundial de futbol llenó estadios, pero no aviones: el gran fracaso turístico de Estados Unidos

El Mundial 2026 rompió récords de asistencia, agotó boletos y generó miles de millones para la FIFA, pero no consiguió el objetivo de atraer turistas extranjeros a Estados Unidos

El turismo internacional hacia Estados Unidos podría caer si se endurecen los requisitos de entrada.
El turismo internacional hacia Estados Unidos cayó a pesar de la Copa Mundial de la FIFA.Especial.

Estados Unidos junto con México y Canadá organizó la Copa del Mundo más grande de la historia. Nunca antes hubo tantos partidos. Nunca antes tantos aficionados atravesaron los torniquetes de los estadios. Nunca antes la FIFA había estado tan cerca de convertir un torneo en una máquina perfecta para imprimir dinero.

Sin embargo, detrás de las tribunas llenas, de los boletos vendidos a precios históricos y de los espectáculos televisivos que recorrieron el planeta, existe un dato imposible de maquillar y es que el Mundial no logró atraer a los turistas extranjeros que prometía.

Paradójicamente, el país anfitrión recibió menos visitantes internacionales durante el mes más importante del torneo.

Esa era, precisamente, la promesa que sostenía buena parte del discurso económico del Mundial.

Durante años, la FIFA, gobiernos locales, oficinas de turismo y consultoras defendieron que organizar la Copa del Mundo significaba una extraordinaria oportunidad para captar viajeros de alto poder adquisitivo. A diferencia del turista nacional, el visitante internacional permanece más días, consume más hoteles, restaurantes, transporte y entretenimiento. Ese gasto adicional era el verdadero motor de los 30,500 millones de dólares que, según los estudios encargados por la FIFA, terminarían irrigando la economía estadunidense.

El Houston Stadium tiene un promedio 5.25 goles por partido.
Los estadios registraron llenos en casi todos sus partidosREUTERS

Una realidad distinta

Los datos de la National Travel and Tourism Office (NTTO), la Oficina Nacional de Viajes y Turismo del Departamento de Comercio de Estados Unidos, encargada de medir oficialmente los flujos internacionales de viajeros, muestran que junio cerró con 2.8 millones de visitantes extranjeros, una caída de 1.8 por ciento respecto al mismo mes del año anterior.

El dato resulta todavía más llamativo porque junio de 2025 ya había sido malo, con un descenso de 3.4% frente a 2024.

Ni siquiera el mayor evento deportivo del planeta logró revertir una tendencia descendente.

Europa, tradicionalmente uno de los principales proveedores de turistas hacia Estados Unidos, cayó 1.2 por ciento. Asia retrocedió todavía más, con una disminución de 5.6%.

Las únicas regiones con crecimiento fueron Sudamérica, con un aumento de 4.7%, y África, con 13.8%, aunque ambas representan un volumen considerablemente menor de viajeros.

Incluso las llegadas aéreas internacionales apenas crecieron 0.2%, una cifra incompatible con el supuesto boom turístico que acompañaría al torneo.

¿Qué pasó para que disminuya el turismo?

Estados Unidos atraviesa desde hace más de un año un periodo de debilitamiento en el turismo internacional. Geoff Freeman, director ejecutivo de la U.S. Travel Association, reconoció meses antes del Mundial que el país era la única gran economía que seguía perdiendo visitantes internacionales. Diversos analistas han relacionado esa tendencia con el endurecimiento del clima político internacional, las políticas comerciales impulsadas por Donald Trump y una percepción menos favorable del país entre viajeros extranjeros.

Operativo del ICE contra migrantes en EU
Las políticas antimigrantes disminuyó el flujo de visitantes extranjeros.X

El Mundial terminó chocando contra esa realidad. No bastó con Lionel Messi, Kylian Mbappé, Jude Bellingham o Lamine Yamal. Tampoco con la gigantesca maquinaria publicitaria de la FIFA.

El futbol puede vender millones de boletos. Lo que no siempre consigue es modificar la percepción global de un destino.

Las cifras hoteleras cuentan una historia parecida. De acuerdo con CoStar, empresa especializada en inteligencia del mercado hotelero, las ciudades sede aprovecharon el torneo para elevar considerablemente las tarifas de hospedaje.

Lo sorprendente es que esa estrategia no vino acompañada de un incremento equivalente en ocupación ni en demanda. Es decir, los hoteles cobraron más caro, pero no recibieron significativamente más huéspedes.

Bloomberg Intelligence calcula que la FIFA obtendrá alrededor de 9,000 millones de dólares en ingresos, una cifra que confirma el enorme éxito comercial del torneo para el organismo.

Pero una cosa es la rentabilidad de la FIFA y otra muy distinta el beneficio económico para el país anfitrión.

Michael Edwards, profesor de gestión deportiva en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, resumió esa diferencia para Forbes: los estudios de impacto económico suelen utilizarse para justificar inversiones públicas cuyos principales beneficiarios terminan siendo entidades privadas.

Andrew Zimbalist, uno de los economistas deportivos más reconocidos del mundo, fue todavía más contundente al afirmar que nunca resultó razonable esperar una derrama económica de 30,500 millones de dólares para Estados Unidos.

Los grandes eventos deportivos generan un efecto de sustitución. Mientras llegan aficionados al futbol, muchos turistas tradicionales deciden no viajar para evitar congestionamientos, precios elevados y problemas logísticos.

En otras palabras, una parte importante del gasto nuevo simplemente reemplaza al gasto que habría ocurrido de cualquier forma.

Los comités organizadores de varias ciudades estadunidenses también descubrieron esa diferencia.

Según funcionarios consultados por Forbes, buena parte de la estrategia descansaba en lograr una mezcla equilibrada entre visitantes nacionales e internacionales.

Pero buena parte de quienes ocuparon esos asientos ya vivían dentro de Estados Unidos. La Copa del Mundo funcionó extraordinariamente bien como espectáculo.

También como negocio para la FIFA. No necesariamente como política pública de desarrollo turístico.

De hecho, algunas ciudades estadunidenses habían anticipado ese riesgo años atrás.

Chicago abandonó su candidatura al concluir que las condiciones financieras impuestas por la FIFA no protegían suficientemente a los contribuyentes.

Los Bears se estarían despidiendo de Soldier Field
Chicago fue una de las grandes ciudades que desistieron del MundialFacebook:Soldier Field

Las Vegas tampoco insistió, aunque en su caso el obstáculo terminó siendo técnico debido a que el campo reglamentario exigido por la FIFA no cabía dentro del Allegiant Stadium sin realizar costosas modificaciones.

Con el paso del tiempo, la imagen que deja este Mundial resulta mucho más compleja que la que mostraban las ceremonias de inauguración.

Los estadios llenos fueron reales. Las largas filas para ingresar también. Los ingresos multimillonarios de la FIFA, igualmente.

Pero la promesa que durante años justificó buena parte del entusiasmo económico, convertir al Mundial en un gigantesco imán para el turismo internacional, simplemente no apareció.