El domingo próximo, los equipos de España y Argentina se enfrentarán por primera vez en una final de Mundial. Dos países de habla hispana disputarán la Copa del Mundo en un estadio de Nueva York. ¿Cuál es su favorito? Un equipo tendrá un día más de descanso que el otro. Un equipo tiene mayor diversidad que el otro. La estrella de un equipo tiene apenas 19 años y es de origen marroquí. La estrella del otro equipo tiene 39 años ya. ¿Acaso importan estos factores?
Como señalé en este mismo espacio hace unas semanas al inicio del torneo, el Mundial no sólo produce entretenimiento y diversión a nivel masivo, sino que también puede agitar fibras de nacionalismo exacerbado, así como incitar conflictos, resentimientos, prejuicios y estereotipos de diversa índole. Basten tan sólo dos ejemplos: el exprimer ministro español Mariano Rajoy afirmó hace unos días que la Selección Francesa “no tiene jugadores franceses”, aludiendo a los jugadores con ascendencia africana. Por su parte, en 2021, el expresidente argentino Alberto Fernández manifestó que: “Los mexicanos salieron de los indios, los brasileros salieron de la selva, pero los argentinos llegamos de los barcos”. Por desgracia, en medios y redes sociales se pueden encontrar muchos más mensajes de este tipo.
¿Acaso importa la diversidad étnica o el país de origen de las selecciones nacionales de futbol? En su caso, ¿la diversidad ayuda o perjudica a los equipos? En el Mundial que está por concluir el próximo domingo, alrededor de uno de cada cuatro (24%) de los jugadores seleccionados nacieron en países distintos a los del equipo que representaron en las canchas de Estados Unidos, México y Canadá. En el Mundial de 1986 este porcentaje era de sólo ocho por ciento. 14 de los 26 seleccionados de Marruecos no nacieron allí. De hecho, la mayoría de los jugadores de las selecciones de Curazao, Congo y Marruecos nacieron en otros países.
Marruecos llegó a semifinales en el Mundial de 2022 y la Selección Francesa ha tenido un desempeño sobresaliente en años recientes, conforme la diversidad de su equipo ha aumentado. Los padres de Zinedine Zidane son de Argelia. Hoy, su hijo es el portero de Argelia. Erling Haaland nació en Inglaterra, pero ha elegido jugar con la selección de Noruega, país de origen de sus padres.
Estudios académicos recientes han analizado sistemáticamente la relación entre contar con más jugadores migrantes o de origen extranjero y el desempeño de los equipos en distintos torneos de futbol.
Un estudio reciente de John Bergeron, egresado de maestría de la Universidad de Georgetown, analizó cada Copa del Mundo entre 1970 y 2018, y encontró que los equipos con más jugadores de origen extranjero obtenían mejores resultados.
Otro estudio de Michel Beine, Silvia Peracchi y Skerdilajda Zanaj, economistas de la Universidad de Luxemburgo, analizó el desempeño de selecciones nacionales compitiendo en mundiales de futbol o torneos europeos entre 1970 y 2018 y encontró que, a mayor diversidad en la ascendencia de cada equipo, éstos conseguían más goles y triunfos.
En concreto, si la diversidad de un equipo aumenta en una desviación estándar se podría esperar que éste consiguiera una diferencia de 1.3 goles a favor.
Los autores señalan, al menos, dos factores para explicar estos hallazgos empíricos. En primer lugar, la migración aumenta el acervo de talento disponible para una selección nacional. Así, las diásporas de los países africanos hoy les permiten contar con jugadores que crecieron y se formaron en las mejores ligas del mundo.
En segundo lugar, la diversidad y la migración pueden ampliar la variedad de habilidades dentro de cada equipo: altura en posiciones defensivas, velocidad en el ataque, talento para driblar, etcétera. Por años se criticó a la liga española por depender demasiado de jugadores extranjeros. Esta semana disputarán su segunda final mundialista.
