Se hace justicia: Los Mavericks retiran el número de Mark Aguirre, primer mexicano con un título de la NBA

El legado de Aguirre fue incómodo durante décadas; hoy la historia lo coloca donde pertenece entre los pioneros que cambiaron una franquicia y una liga

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Los Mavericks retiraron el jersey de Aguirre, 36 años despuésAFP

Mucho antes de que la NBA mirara hacia México como mercado, semillero y bandera, un apellido ya había cruzado la frontera simbólica del éxito. Mark Aguirre no necesitó discursos ni etiquetas. Su impacto llegó a través del juego, los puntos y los títulos, en una época donde la liga era más cerrada, más física y menos dispuesta a contar historias fuera del molde estadunidense tradicional.

Aguirre nació en Chicago, Illinois, pero su historia familiar se tejía con raíces mexicanas. Su padre y su abuelo nacieron en nuestro país, un dato que durante años quedó al margen del relato oficial de la NBA. No fue una omisión casual. En los años 80, el linaje importaba poco si no estaba acompañado de anillos, protagonismo o controversia. Aguirre tuvo las tres cosas.

Antes de llegar a la liga, dejó huella en la Universidad de DePaul, donde se convirtió en el máximo anotador histórico. No fue sólo volumen. Fue dominio. Capacidad para anotar desde el poste bajo, desde el drible y en transición, con un cuerpo que intimidaba a los pequeños y una técnica que superaba a los grandes. Ese perfil lo convirtió en la primera selección global del Draft de la NBA de 1981, elegido por los Mavericks de Dallas, una franquicia joven que todavía buscaba identidad y respeto.

Aguirre fue ambas cosas. 

Identidad y respeto

Durante ocho temporadas con Dallas, promedió 24.6 puntos por partido con un 48 por ciento de efectividad en tiros de campo. Fue elegido tres veces al Juego de Estrellas y se convirtió en el primer gran ídolo de la franquicia. Ningún jugador de los Mavericks anotó más puntos que él hasta la llegada de Dirk Nowitzki, y ninguno superó su promedio de 29.5 puntos por partido en una temporada hasta que apareció Luka Dončić.

Pero los números no explican todo. Aguirre fue el motor del equipo que llevó a Dallas a competir de tú a tú con las potencias de la época. En la temporada 1987-88, los Mavericks estuvieron a una victoria de las Finales de la NBA. Enfrente estaban los Lakers del Showtime, liderados por Magic Johnson. Dallas cayó en el séptimo partido de las Finales del Oeste, pero Aguirre fue el máximo anotador del equipo en ese juego decisivo.

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Mark Aguirre (centro), es el primer mexicano en conseguir un anillo de campeón.AFP

Ese fue el techo; también fue el principio del fin

Las tensiones internas crecieron. La relación con el entrenador Dick Motta se deterioró. Hubo roces con la directiva y episodios que alimentaron una narrativa de jugador conflictivo. En 1989, Aguirre fue traspasado a los Pistons de Detroit. Tenía 29 años. Para Dallas, fue el cierre abrupto de su primera era competitiva. Para Aguirre, fue una apuesta emocional y profesional.

En Detroit encontró algo que Dallas no tenía. Un líder absoluto en Isiah Thomas, amigo de la infancia, y un equipo construido para ganar a cualquier costo. Los Bad Boys no buscaban simpatía. Buscaban títulos. Aguirre aceptó un rol distinto, menos centrado en el protagonismo y más en el sacrificio colectivo.

La recompensa fue inmediata. Campeón de la NBA en 1989 tras derrotar a los Lakers. Campeón otra vez en 1990. Dos anillos. El primero y el segundo para un jugador con sangre mexicana en la historia de la liga.

Sin embargo, el éxito no cerró la herida.

Aguirre nunca dejó Dallas. Vivió ahí, formó su familia ahí, sufrió ahí la muerte de su madre. Mientras la franquicia atravesaba años oscuros, él observaba cómo otros regresaban, eran celebrados y veían sus camisetas retiradas. Su nombre, en cambio, permanecía suspendido en un limbo incómodo.

Durante décadas fue un personaje incómodo para la memoria oficial. Demasiado importante para ignorarlo. Demasiado complejo para celebrarlo sin matices.

Se hace justicia

Este jueves 29 de enero, los Mavericks retiraron su camiseta número 24. Fue una corrección histórica. Aguirre subió al escenario, rompió en llanto y habló de amor, de pérdida y de pertenencia. Dijo lo que siempre sintió. Dallas fue el lugar que más marcó su carrera. El equipo que nunca dejó de amar.

Mientras Charlotte vencía 123-121 a los Mavericks y el novato Cooper Flagg anotaba 49 puntos, el verdadero momento ocurrió arriba. El número 24 ascendió lentamente hacia las vigas del American Airlines Center.

Mark Aguirre, el pionero mexicano de la NBA, cerró el círculo.