Lección de P. Glass

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

En el fondo del oscuro túnel de turbulencia política y social e incertidumbre que vive el mundo, cabrillean luces de dignidad, protesta, oposición y rechazo a las absurdas manifestaciones de poder y codicia que se presencian desde más de 300,000 años. El compositor Philip Glass decide cancelar el estreno de su Sinfonía No. 15, Lincoln, prevista para junio en el Kennedy Center, rebautizado como Trump-Kennedy Center. Se trata de una protesta contra la política de Donald Trump.

Los valores que preconiza Trump, ha dicho Glass, son opuestos a los valores éticos y morales de la sinfonía dedicada a Abraham Lincoln, el presidente que abolió la esclavitud en Estados Unidos. No sé si la música repetitiva de Glass, agradable al oído y al espíritu, tenga sus raíces en El Bolero del francés Maurice Ravel, en sentido modernista; me parece que es como presenciar el dibujo geométrico de la escalinata de Escher o una serie matemática, la sucesión sedante de las gotas de lluvia y o bien, como los peces de colores rojo, naranja, dorados, de blanco metálico ribeteados de negro o añil, de los estanques japoneses que proporcionan placer y remanso; lo mismo y cambiante, en tonalidad a cada instante. Lejos de esta digresión, la decisión del artista podría extenderse al deporte, como modelo de lucha y protesta, ¡ay! con todas las perspectivas de algo imposible, una quimera.

La bota militar de Trump en Venezuela, la presión de amenaza territorial, comercial, sobre México, sus ambiciones del “pedazo de hielo” de Groenlandia, la creación de enemigos ficticios para justificar lo injustificable, como cuando los estadunidenses aseguraron que Irak poseía armas de destrucción masiva, etc., deberían ser más que suficientes para que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, cancelara con juicio deportivo el Campeonato Mundial en EU. Volvemos a lo mismo: el doble rasero de Europa y los países anglosajones, junto con Israel, de violar flagrante y reiteradamente las leyes y principios de armonía social, política, económica, deportiva, sin que reciban sanción alguna.

Una Federación Internacional no sólo tiene la misión de promover el deporte y de organizar campeonatos mundiales y certámenes en relación con, las afiliadas con la Carta Olímpica, sino cumplir con las relaciones de armonía. Los oficios ancilares de Infantino en el futbol son tan complejos como cargados de cinismo y ambiciones crematísticas que atropellan los valores deportivos.

Es desleal con México. La corrupción es tan desbordante que se acepta como algo normal. Quién y cómo podría frenar las decisiones del más fuerte; en el espectáculo humano impera la ley de la selva. El razonamiento y los argumentos lógicos no encajan, los desgarran las garras y los colmillos del poder y la codicia. La sociedad vive no bajo el imperio de la ley, sino bajo la ley del imperio. Y no hay forma de que alguien lo vaya a cambiar. Imposible separar el deporte de la política. Celebremos la posición de repudio y rechazo de Glass a la torcida y absurda conducta de Trump. Que el deporte y sociedad emulen a Glass.