Fernando Mendoza, el rostro latino del nuevo poder de Indiana
El quarterback está llamado a ser el primer pick del próximo draft, hoy en manos de Raiders, tras guiar a Indiana a las semifinales del College Football Playoffs

Durante décadas, Indiana fue un nombre ligado al basquetbol universitario, a los banners colgados en gimnasios legendarios y a una tradición que no necesitaba casco ni yardas. El futbol americano vivía en un segundo plano, sin escenario ni promesas. Ese orden empezó a correrse con la llegada de Fernando Mendoza, un quarterback latino, metódico, ganador del Heisman, cuya manera de entender el juego se parece más a un cuaderno de apuntes que a alguien temperamental con grandes discursos de combate.
Bajo una lluvia persistente en Pasadena, Mendoza siguió construyendo ese cambio. El Rose Bowl no fue un acto de coronación personal, sino otro capítulo del proceso que transformó a Indiana en protagonista nacional. Con tres pases de touchdown y 192 yardas, el quarterback condujo a los Hoosiers a una victoria de 38-3 sobre Alabama, suficiente para avanzar a las semifinales del College Football Playoff y abrir una cita ante Oregon.

El partido se moldeó con paciencia, como si el clima hubiera dictado el ritmo. El césped, castigado por horas de lluvia, frenó la velocidad y premió la precisión. Indiana entendió el contexto desde el inicio. Tras un primer cuarto sin puntos, armó una serie de 84 yardas y 16 jugadas que consumió casi nueve minutos. El gol de campo inicial no fue espectacular, pero marcó territorio.
La defensa amplificó el mensaje. Un alto en cuarta oportunidad dentro del campo de Alabama inclinó el control. En la posesión siguiente, Mendoza lanzó un pase alto y largo que Charlie Becker bajó para un touchdown de 21 yardas. El marcador se abrió sin ruido, pero sin vuelta atrás.
Antes del descanso, el error apareció del lado carmesí. Ty Simpson perdió el balón tras una carrera y Indiana volvió a recorrer el campo con método. Con 17 segundos en el reloj, Mendoza encontró a Omar Cooper Jr. en la zona de anotación. 24-0 al medio tiempo, con la lluvia cayendo sin pausa y el Rose Bowl cada vez más rojo.
Dominio sin fisuras bajo la lluvia
El regreso del vestidor confirmó el guion. Indiana sostuvo el balón, eligió los envíos correctos y castigó los espacios. Una serie de 79 yardas cerró con pase de touchdown de 24 yardas a Elijah Sarratt, el tercero de la noche para Mendoza. El resto fue administración.
Los puntos finales llegaron por tierra. Kaelon Black y Roman Hemby anotaron en el último cuarto, aprovechando una línea ofensiva que ganó la batalla de desgaste. Black terminó con 99 yardas. En el balance global, Indiana superó a Alabama 407-193 en yardas totales, un margen que reflejó el control sostenido.
Alabama apenas encontró alivio con un gol de campo tras una serie conducida por Austin Mack, luego de que Simpson saliera tras lanzar para 67 yardas. Fue un paréntesis breve. La respuesta de Indiana fue inmediata, otra posesión larga que extinguió cualquier intento de reacción.
El Rose Bowl resistió el agua. Alabama no. La imagen final mostró un estadio empapado y un equipo que jugó como si la noche le perteneciera.
El método Mendoza
El impacto de Fernando Mendoza no se mide sólo en estadísticas, aunque estas acompañan. En la temporada, completa 73 por ciento de sus pases, suma 1,208 yardas, 16 touchdowns y apenas unaintercepción. En Pasadena, el valor estuvo en las decisiones. No forzó envíos, no aceleró lecturas, no regaló posesiones. Ejecutó.
Su perfil se aparta del molde tradicional. De origen latino (cubano), con una formación académica rigurosa, Mendoza se convirtió en un punto de referencia para una audiencia que no siempre se veía reflejada en la posición más visible del deporte. El Heisman validó su impacto individual. El Rose Bowl confirmó el alcance colectivo.

El siguiente paso ya está marcado. Indiana enfrentará a Oregon en el Peach Bowl el 9 de enero. Hay antecedentes recientes. En octubre, los Hoosiers ganaron 30-20 en Eugene. Ahora, el escenario es otro y la recompensa mayor.
Con 14-0 en la temporada y un registro de 25-2 en las últimas dos campañas bajo Curt Cignetti, Indiana se encuentra a dos victorias de un campeonato nacional inédito. Para una universidad que hasta hace no mucho sólo era reconocida por el basquetbol, el cambio ya no es simbólico. Es tangible, lluvioso y liderado por un quarterback que convirtió el estudio del juego en una ventaja competitiva.
En los tableros de proyección del NFL Draft, el nombre de Fernando Mendoza aparece en la cima, con Raiders como dueños actuales del primer pick. Antes de ese salto, el quarterback sigue escribiendo la versión más ambiciosa del sueño de Indiana, una que ya encontró su lugar en el Rose Bowl.
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