¿Cómo lo hacían? Cayeron en Argentina los ladrones que robaron las mansiones de Patrick Mahomes y estrellas de la NBA
Autoridades argentinas arrestaron a dos ciudadanos chilenos acusados de integrar una red criminal que robó casas de figuras como Patrick Mahomes, Travis Kelce y Luka Doncic

La caída de la banda comenzó lejos de los reflectores de la NFL y la NBA. No ocurrió en Kansas City, Dallas o Los Ángeles. El punto de quiebre apareció en Tandil, Argentina, después de un robo contra el extenista argentino Juan Martín del Potro. A partir de ese caso, investigadores argentinos reconstruyeron una ruta criminal que, según autoridades de Estados Unidos y Argentina, llevaba meses apuntando a algunas de las figuras más reconocidas del deporte mundial.
La Policía Federal Argentina confirmó el arresto de dos ciudadanos chilenos señalados como integrantes de una organización transnacional dedicada al robo de viviendas de atletas profesionales. Las detenciones ocurrieron en la terminal de autobuses de Retiro, en Buenos Aires, mientras ambos sospechosos intentaban abandonar la ciudad.
Un lista de All-Stars entre sus víctimas
Los detenidos permanecen bajo custodia mientras avanzan los trámites de extradición solicitados por Estados Unidos. De acuerdo con las investigaciones, la red criminal habría participado en robos contra propiedades de figuras de la NFL y la NBA, entre ellas Patrick Mahomes, Travis Kelce, Luka Doncic y Mike Conley Jr..
La investigación también vincula al grupo con robos cometidos contra otros atletas estadunidenses durante 2024 y 2025. Entre las víctimas mencionadas en expedientes federales aparecen el quarterback Joe Burrow, el jugador de la NBA Bobby Portis y el pitcher de MLB Blake Snell. Una red que estudiaba calendarios, viajes y redes sociales
El FBI llevaba meses advirtiendo sobre la existencia de grupos sudamericanos especializados en rastrear atletas profesionales. Según autoridades de Estados Unidos, los sospechosos analizaban publicaciones en redes sociales, calendarios deportivos y desplazamientos de los jugadores para identificar cuándo las residencias quedarían vacías.
Investigadores sostienen que la organización utilizaba inhibidores de señal, tecnología para bloquear redes inalámbricas y métodos para inutilizar sistemas de alarma y cámaras de vigilancia. En varios casos, las casas eran atacadas mientras los atletas disputaban partidos fuera de casa.
El botín acumulado incluyó relojes de lujo, joyería, dinero en efectivo, trofeos deportivos y artículos personales valuados en millones de dólares. Solamente en los casos investigados en Estados Unidos, autoridades estiman pérdidas superiores a los dos millones de dólares.
La NFL incluso emitió una alerta de seguridad interna a equipos y jugadores después de los robos sufridos por Mahomes y Kelce. El memorando advertía sobre grupos organizados capaces de monitorear hábitos privados de atletas mediante información pública y actividad digital
El error que abrió la investigación
Las autoridades argentinas identificaron a los sospechosos después del robo cometido en la casa de Del Potro. Una infracción de tránsito registrada en Buenos Aires y diversas cámaras de seguridad permitieron rastrear movimientos del grupo. Desde ahí comenzó un cruce de información con agencias estadounidenses e Interpol.

Reportes judiciales señalan que varios integrantes de la organización ya habían sido acusados anteriormente en un tribunal federal de Florida por conspiración para transportar bienes robados a través de fronteras estatales. Ese delito contempla penas de hasta 10 años de prisión en Estados Unidos.
Los sospechosos viajaban constantemente entre países, alquilaban vehículos y reservaban hoteles cerca de las zonas donde residían las víctimas. El objetivo era evitar patrones repetitivos y reducir rastros digitales.
El caso encendió alarmas dentro del deporte profesional estadunidense porque mostró una vulnerabilidad inesperada. Las mansiones de algunas de las figuras más reconocidas del planeta quedaron expuestas precisamente por la fama que las volvió visibles.
Las publicaciones en Instagram, los vuelos privados, los calendarios de partidos y hasta los videos familiares se transformaron en herramientas involuntarias para grupos criminales especializados. Mientras miles de aficionados seguían partidos de NFL o NBA en televisión, otra red observaba algo distinto: casas vacías, rutinas repetidas y sistemas de seguridad que podían ser vulnerados.
Ahora, con arrestos realizados en Argentina y solicitudes de extradición activas desde Estados Unidos, la investigación intenta determinar el alcance completo de una organización que convirtió el seguimiento digital de celebridades deportivas en un mapa internacional de robos.