Sembrar serenidad a través de la palabra: El arte de Dolores Guadarrama
La poeta Dolores Guadarrama, con tres décadas de trayectoria, desea trabajar por la paz interior en un mundo lleno de ruido

María Dolores Guadarrama Orozco (Chihuahua, 1958), poeta mexicana con más de tres décadas de trayectoria, sostiene que su obra actual está guiada por una sola convicción: trabajar por la paz interior.
Lo dice con una claridad que desarma. “Mi idea de las cosas es trabajar por la paz, pero no por la paz que se sale a buscar con cañones, sino por la paz verdadera, por la paz del alma”.

Esa declaración marca el tono de su presencia pública y de su discurso frente a un mundo saturado de ruido, violencia y tecnología que, según advierte, ha rebasado la capacidad humana de reflexión.
La búsqueda de la serenidad interior
En entrevista con Excélsior, Guadarrama subraya que la paz no es un concepto abstracto ni un ideal lejano, sino una práctica íntima que sostiene la vida cotidiana. “Donde hay paz no falta nada”, afirma convencida de que la serenidad interior es la única defensa frente a la vorágine informativa y emocional que atraviesa a todas las generaciones.
Para ella, la paz es más importante que el amor, porque sin ella –dice– no hay claridad, bondad ni capacidad de pensar.
La poeta observa con preocupación cómo la tecnología y la saturación de contenidos han erosionado la educación, los valores y el lenguaje.

“La tecnología nos ha rebasado”, señala, sin renegar de sus beneficios, pero insistiendo en la necesidad de ser selectivos con lo que consumimos.
En su mirada, la violencia no es un fenómeno aislado ni sectorial. “Todo mundo está inmerso en la violencia… es callada, pero muerde”, agrega.
La palabra como refugio y transformación
Frente a ese panorama, Guadarrama reivindica la palabra como refugio y herramienta de transformación.
Su obra, influida por los poetas Amado Nervo, Walt Whitman y Santa Teresa de Jesús, busca sembrar serenidad en un país donde la lectura de poesía es escasa y la sensibilidad parece desplazada por la inmediatez digital. “La palabra deposita en el ser humano una semilla verdaderamente fértil”, sostiene.

Y en la propia poeta hay una semilla. Fue galardonada durante la edición 16 del Maratón Nacional de Lectura, que se celebra en la Biblioteca Carlos Fuentes, de Xalapa, por su vasta contribución a las letras.
Con alrededor de 14 libros publicados y dos más en preparación, la autora revisa su obra completa para reforzar ese eje ético que hoy define su escritura.
Su apuesta es simple y radical: que cada lector encuentre un espacio de calma en medio del ruido, que cada verso sea una forma de resistencia íntima. “Si mañana te dicen que vas a morir, que te quedes en paz”, resume.