"No falló la tecnología, falló la implementación": Especialista analiza crisis en la UNAM
Emmanuel Zamora, especialista en evaluación digital y CEO de e-Study, advirtió que la institución omitió pruebas piloto y delegó un peso excesivo a la Inteligencia Artificial

La crisis por el examen de ingreso en línea de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no se explica únicamente por una falla tecnológica, sino por la ausencia de protocolos suficientemente robustos para responder ante señales de alerta durante una evaluación de alto impacto, afirmó Emmanuel Zamora, CEO de e-Study y especialista en evaluación digital.
En entrevista con Excélsior, el ingeniero en Computación egresado de la UNAM sostuvo que ningún sistema tecnológico puede garantizar una seguridad del 100 por ciento, particularmente cuando se trata de procesos masivos donde participan miles de personas al mismo tiempo.
Sin embargo, planteó que una plataforma de evaluación remota debe estar acompañada de procedimientos capaces de identificar incidencias, detectar comportamientos fuera de los patrones esperados, intervenir en tiempo real y determinar si una incidencia compromete la validez del proceso.
“No creo que haya fallado la tecnología, sino la forma en que fue implementada en este proceso”, afirmó.Las alertas que debieron activar protocolos
Zamora consideró que algunos de los comportamientos reportados por la propia UNAM debieron activar protocolos inmediatos de revisión.

“No es posible que muchas personas accedan públicamente desde el mismo lugar. Eso ya es un comportamiento inadecuado y, en automático, la evaluación tuvo que haber sido suspendida hasta esclarecer por qué esa cantidad de personas estaban accediendo desde el mismo punto físico”, señaló.
El especialista indicó que, en una evaluación remota, la detección de una anomalía no necesariamente significa que todos los casos deban ser descartados, pero sí que debe existir un mecanismo para aislar el problema, revisar a los involucrados y evitar que una posible irregularidad afecte al resto de los aspirantes.La IA no sustituye al supervisor humano
Zamora agregó que las plataformas de supervisión remota, conocidas como proctoring, combinan distintas herramientas: inteligencia artificial, análisis estadístico y revisión humana.
A su juicio, uno de los errores más frecuentes es pretender que un algoritmo pueda tomar por sí solo todas las decisiones. “Recargar este proceso totalmente sobre la inteligencia artificial es un ejercicio incorrecto”, sostuvo.
Detalló que un sistema puede identificar patrones fuera de lo común —por ejemplo, comportamientos distintos a los históricos de una evaluación—, pero que una persona debe revisar la situación para determinar si se trata de una posible irregularidad o de una reacción natural de un estudiante ante una prueba de alta presión.
“Exactamente igual que sucedería en un espacio físico, donde una persona encargada de supervisar el examen puede acercarse a una banca para verificar qué está ocurriendo”, precisó. El especialista señaló que factores como nerviosismo, ansiedad o movimientos particulares de un aspirante no necesariamente representan una conducta indebida, por lo que la tecnología debe funcionar como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio humano.La batalla entre la tecnología y quienes buscan vulnerarla
Zamora reconoció que existe una carrera permanente entre quienes desarrollan herramientas de seguridad para evaluaciones digitales y quienes buscan encontrar formas de evadirlas. Comentó que, en distintos procesos de evaluación remota, se han detectado intentos de vulneración mediante recursos como cámaras adicionales, micrófonos, dispositivos ocultos u otros métodos para obtener ayuda externa.
Por ello, sostuvo que el reto no es únicamente contar con una plataforma tecnológica, sino establecer procesos de prevención y respuesta.¿Cuántos supervisores se necesitan?
Sobre la proporción entre inteligencia artificial y vigilancia humana, Zamora consideró que un monitor puede supervisar entre 80 y 150 aspirantes, siempre que la tecnología permita identificar previamente los casos que requieren una revisión más detallada. El objetivo, explicó, no es que un supervisor observe de manera permanente a todos los estudiantes, sino que pueda concentrarse en aquellos casos donde el sistema detecte patrones atípicos.El problema de la preparación: faltaron pruebas previas
Otro de los puntos críticos, de acuerdo con el especialista, es el tiempo de preparación del proceso. Zamora consideró que una evaluación de la magnitud del examen de ingreso de la UNAM requiere ejercicios previos para calibrar la plataforma, revisar las condiciones tecnológicas de los usuarios, conocer el comportamiento esperado de los aspirantes y detectar posibles vulnerabilidades antes del día de la aplicación.
“Ese tipo de ejercicios pudo haber disminuido entre 70 y 80 por ciento los problemas que ahorita se están presentando”, afirmó. A su juicio, una prueba piloto no solo sirve para que los usuarios conozcan la herramienta, sino para que los responsables técnicos puedan medir cómo responde el sistema ante las condiciones reales de una aplicación masiva.El futuro de los exámenes en línea
Pese a la controversia generada por el proceso de la UNAM, Zamora rechazó que la solución sea abandonar las evaluaciones digitales. Consideró que, ante el alto volumen de aspirantes que cada año buscan ingresar a las universidades, las evaluaciones remotas seguirán siendo una alternativa necesaria. Sin embargo, su implementación exige lineamientos más claros, protocolos más robustos y una adecuada combinación entre la tecnología y mecanismos efectivos de supervisión.
“La tecnología no falló por sí sola, y sería un error convertirla en la única responsable. Lo ocurrido representa una oportunidad para que la UNAM transforme una situación compleja en un precedente positivo, estableciendo lineamientos claros, sólidos y replicables que fortalezcan la evaluación a distancia y sirvan como referencia para las instituciones de educación superior en México”, concluyó.