Galería Borghese de Roma: Los tesoros de un coleccionista obsesivo
El museo exhibe seis obras de Caravaggio, la mayor concentración en un solo sitio, y cuatro esculturas monumentales de Bernini, además de una obra maestra de Rafael

ROMA.– La Galería Borghese, creada por el cardenal Scipione Borghese en el siglo XVII, alberga seis obras del pintor Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610), la mayor concentración en un solo museo, y cuatro esculturas monumentales de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680).
Esta colección, que suma piezas maestras de Rafael, Tiziano, Correggio y Canova, además de esculturas romanas que datan del siglo I a. C. y mosaicos romanos del siglo III de nuestra era, convierte al recinto en una de las pinacotecas más importantes del mundo.
Situada en los jardines de Villa Borghese en Roma, la galería posee 20 salas decoradas con frescos, doraduras y mármoles, que resguardan un acervo protegido desde 1800 por un vínculo fideicomisario, es decir, que es indivisible e inalienable, no se puede vender ni salir del país.
No es una colección que se trajo al edificio, como la mayoría de los museos. El edificio fue hecho para ella. Está pensado para contener las obras de arte, para que sea bello junto con lo que tiene dentro. Era la casa de campiña, de veraneo, de los Borghese, y la planearon así”, comenta la historiadora de arte Daniela Astro.
La colaboradora del área educativa del recinto, que sólo admite 360 visitantes cada dos horas, explica durante un recorrido que el acervo perdió muchas piezas a lo largo de los siglos hasta que la familia bloqueó las ventas. “Los Borghese, ante una necesidad de dinero a inicios de 1900, vendieron todo en bloque al reino de Italia en 1910: la colección, el edificio y el parque”.

Detalla que el cardenal Scipione Borghese, sobrino del papa Paulo V, era realmente un experto en arte. “Colecciona antigüedades, compra centenares de estatuas romanas, vasos; pero mira también a los nuevos artistas de su tiempo. Era tan obsesivo que encarceló a Cavalier d'Arpino para confiscarle 107 cuadros, entre ellos obras de Caravaggio”.
De este pintor, la galería exhibe de manera permanente Baco enfermo, se cree que es un autorretrato temprano del artista convaleciente de malaria; Joven con cesta de fruta, obra juvenil de gran sensualidad; y San Jerónimo escribiendo, retrata al santo como un erudito humanista inmerso en su intelecto.
Así como San Juan Bautista en el desierto, una representación íntima del joven santo relacionada con los últimos esfuerzos del pintor por obtener un indulto papal; La Virgen, el Niño y Santa Ana, de gran realismo que causó revuelo en su época por su crudeza terrenal; y David con la cabeza de Goliat, obra maestra donde el rostro del gigante vencido es un autorretrato del propio Caravaggio.

Sobre los cuadros tempranos del artista, la especialista señala que “estamos hablando de 1595, cuando Caravaggio está intentando hacerse de un lugar en la ciudad. Es un mercado del arte muy competitivo, agresivo, pero él se adapta. Trabaja en los atelier, en las bodegas de otros artistas, y en el tiempo libre hace pequeños trabajos”.
Una exposición sobre el legado de Caravaggio se presentará en la edición 40 de la Feria del Libro de Guadalajara, que se realizará del 28 de noviembre al 6 de diciembre con Italia como invitado de honor.
Respecto a las esculturas de Bernini, Daniela Astro destaca El rapto de Perséfone, que confeccionó a los 22 años.
“La hizo con un único bloque de mármol de Carrara, como le gustaba a Miguel Ángel. Aquí es importante la anatomía, la presión de sus dedos sobre el muslo, entre las costillas. Incluso, se alcanzan a ver dos lágrimas sobre la mejilla de ella, el modo en que mueve los dedos del pie y cómo circula la sangre en las venas del raptor”, indica.

“Bernini está en todos lados. Es el más grande artista, escultor, arquitecto de la Roma barroca, pero digamos que su carrera tomó el vuelo gracias a los Borghese y a sus amigos. Hay cuatro esculturas monumentales de él, más un par de bustos del Papa y de Scipione Borghese en la planta alta”, agrega.
Finalmente, la estudiosa destaca el retablo El traslado de Cristo o Deposición, de Rafael, pintada al óleo sobre madera en 1507.