Pablo Picasso y su vínculo con México: arte, historia y controversia

Mientras continúa el debate por el traslado del Guernica, recintos como el Museo Soumaya y el Museo Tamayo resguardan obras clave del artista malagueño, que revelan su evolución y la vigencia de su influencia en México

thumb
Una persona aprecia el cuadro Guernica, de Pablo Picasso, en el Museo Reina Sofía, en Madrid, España.AFP

La obra de Pablo Picasso (1881-1973) –que ha despertado la polémica ante la solicitud de trasladar su famoso Guernica del Museo Reina Sofía, en Madrid,  al Guggenheim de Bilbao– es un puente cultural entre México y España.

Su obra es atesorada y bien valorada en México, más allá de la polémica que tuvo con Diego Rivera, habita en colecciones de algunos de los museos más importantes de México, como el Soumaya y el Tamayo, y hoy se le recuerda en su 53 aniversario luctuoso.

“Picasso es un hito en la historia del arte y en la visualidad de Occidente… y es una figura que siempre se debe tocar en los museos en general, porque es un portento en la historia del arte”, dice a Excélsior Mónica López Velarde, curadora del Museo Soumaya, espacio museográfico que resguarda siete obras del artista español.

Y destacó que cuando observa una obra de Picasso ella piensa en las múltiples caras del artista. “Pienso en el personaje que trabajaba todo el tiempo, el que bailaba en su estudio y que hasta los 90 años podía plasmar una corrida de toros a partir de una pincelada tan rápida.

“Cuando uno está frente a sus piezas, es posible apreciar el fenómeno artístico y su creatividad, porque él fue uno de esos seres distintos a nosotros que pudo trasladar su dolor y su alegría a los objetos que acaban siendo lo que disfrutamos como arte”.

Por su parte, Laura González Eguiarte, también curadora del Museo Soumaya, destacó las cuatro piezas que en este momento están en exhibición en dicho recinto, en la sala Del Romanticismo a las primeras vanguardias, los 365 días del año.

Se trata de la escultura Mujer arreglándose el cabello (1909), que muestra cómo fue que Picasso trasladó la poliangularidad de la pintura a la escultura, que es relevante por su técnica y por mostrar un cubismo temprano.

Así como Escena de circo: el caballo vestido y el perro erudito (1918), una especie de acto circense de finales del siglo XIX y principios del XX; Retrato de familia (1964), que es una estampa enjuagada, definida como una técnica experimental que da cuenta de un Picasso tardío, y Dos bailarines o actores (1925).

Y a éstas se suman: El camarógrafo Maurice Kaminsky en la grabación del filme Mystére Picasso (1973), Jacqueline vista de perfil  (1957) y una estampa litográfica sin título, de entre 1925 y 1930.

“Creo que tenemos pocas obras, pero nos hablan de toda la trayectoria de Picasso y, como pasa con otros grandes maestros modernos de la colección, tenemos obra que no es la que frecuentemente se puede apreciar en los museos o que son las más populares y, sin embargo, nos hablan de su proceso artístico y de su experimentación”, apuntó González Eguiarte.

Por último, define el talento de este creador: “El arte de Picasso me parece muy cautivador, que me interpela a un nivel muy personal, más allá de lo que sabemos y de su contexto, dejando de lado la figura del artista, me parece que su obra no pasa desapercibida; su obra tienen un imán muy particular que nos invita a percibir de una forma distinta la realidad y esa es una de las grandes virtudes que tiene que esta obra, porque nunca es un espejo preciso de la realidad”.

Otros acervos

Otro recinto que cuenta con al menos nueve obras de Picasso es el Museo Tamayo, que resguarda cerca de 980 obras que coleccionó el artista oaxaqueño.

De éstas se pueden mencionar las piezas de gráfica como: Sueño y mentira de Franco (1937), Hombre pensativo contempla a una joven, con la Celestina (1968), Prostituta y marinos (1968), Cortesana gorda saludada por tres gentilhombres (1968) y B 1590 (37 Suite); la pintura Nu sur un divan (1960) y el textil Jacqueline (1966).

También existe registro de que el Museo Pedro Coronel, en Zacatecas, exhibe un puñado de obra gráfica y dibujos del artista español, en su sección de Arte Europeo, al igual que en la Colección que Francisco Toledo donó al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

Temas: