Escuchar un discurso sensato

El ambiente político del orbe está caracterizado hoy por un discurso del líder del país más poderoso del mundo completamente abigarrado, caótico, desestructurado, caprichoso, inconstante, contradictorio, grosero, y francamente abusivo. No me había percatado de que la molestia que siento al escuchar al lamentable personaje es mi incapacidad para entender que alguien tan elemental y carente de la mínima educación se encuentre en una posición de un poder omnímodo. Parece una contradicción muy profunda con el grado de desarrollo que alcanzó la humanidad en el siglo XX, especialmente contemplando valores como los derechos humanos, las reglas universales, el multilateralismo en comercio, el respeto a los estados y una larga lista de logros que parecían compartidos. El personaje, además, está provocando guerras, propiciando crímenes muy graves como el genocidio en Gaza y no parece existir nadie con capacidad de ponerle freno al abuso. Es francamente desmoralizador para quienes creemos todavía en la bondad primigenia de las personas y en que vale la pena luchar por la igualdad, la democracia y la horizontalidad en las relaciones humanas de toda índole.

Frente a esa depresión, escuchamos ayer en México un discurso pronunciado por tres personajes importantes: la presidenta Claudia Sheinbaum, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en el que subrayaron valores tan importantes como el respeto al multilateralismo, a las reglas internacionales de comercio, a los tribunales internacionales para resolver diferencias, el respeto a los derechos humanos como principio político, la estabilidad en las relaciones comerciales, establecer áreas de común acuerdo para no aplicar aranceles, articular políticas comunes para la cooperación en términos tecnológicos y científicos, el respeto al medio ambiente y la cooperación inmediata en temas de seguridad local y regional. Escuchar a personajes políticos preparados, educados, con un discurso coherente, centrado, con objetivos claros de corto mediano y largo plazo, proponiendo medidas que pueden favorecer a todas las economías involucradas, desde luego bajo una base de confianza me resultó como un bálsamo de sensatez que alivia por lo menos momentáneamente, el desasosiego provocado por el analfabeta que, además, afirma categóricamente que las vacunas causan autismo. La existencia misma de un personaje tan lamentable creo que significa los barruntos de la caída del imperio. No encuentro otra explicación. Debe existir una sociedad estadunidense muy decadente para permitir que dicho sujeto siga haciendo de las suyas.