Fonoteca Nacional: resguardan la historia sonora del país
El edificio conocido como “Casa de Alvarado” es una mina de oro en la que diariamente se cuidan más de un millón de documentos que cuentan la historia sonora del país.

En una de las esquinas más icónicas del Barrio de Santa Catarina, en la alcaldía Coyoacán, abrió sus puertas la Fonoteca Nacional en 2008, dependiente de la Secretaría de Cultura, cuya misión es preservar, estudiar y dar a conocer el patrimonio sonoro de México. Todo desde un mismo lugar.

La casa, construida en el siglo XVIIl, ha tenido diferentes usos con el paso del tiempo. En una de sus habitaciones falleció el único Nobel de Literatura mexicano Octavio Paz, en 1998. Posteriormente, se convirtió en la sede de uno de los proyectos más ambiciosos en el ámbito de los archivos sonoros a nivel continental.
Caminar entre sus jardines es el preámbulo para llegar a los depósitos edificados especialmente para el resguardo de las colecciones sonoras, provenientes de diversas instituciones del ámbito público y privado.
Materiales en soportes especiales contenidos en diferentes formatos, como rollos de pianola, discos de acetato, de lino, cintas magnéticas y CDs, entre otros, son sometidos a una larga cadena de procesos especializados para su conservación, control, registro, digitalización y difusión para, finalmente, ser depositados en bóvedas de máxima seguridad.

Al respecto, el responsable de las bóvedas, Víctor Espíndola, dijo que “estamos haciendo un trabajo para toda la sociedad; eso es muy importante, porque esto es historia. Todos los días convivimos con la historia. Somos referencia a nivel Latinoamérica en manejo y tratamiento de archivos sonoros”.
Por su parte, el responsable del área de digitalización, Jorge Ricardo Mendoza Rodríguez, ahondó sobre la importancia de su trabajo.
“Mi labor es muy entretenida, debido a que detrás de cada contenido hay mucha información enriquecedora; sobre todo, porque son testimonios, grabaciones de campo o programas de radio que de alguna manera transmiten mucho conocimiento, porque cada colección siempre deja una huella”.
