Esta colonia de CDMX esconde palacios, conspiraciones y escándalos, ¿sabes cuál es?

En esta colonia se planeó una revolución, se encuentra el palacio de un duque del Porfiriato y alberga la casa estudio de José Clemente Orozco.

Esta colonia en CDMX esconde varios secretos, conspiraciones y palacios
Esta colonia en CDMX esconde varios secretos, conspiraciones y palaciosImagen generada con IA

Cucharear una nieve de tradición a la sombra del imponente art decó del Frontón México o bajo la cúpula gigante del Monumento a la Revolución parece una escena costumbrista más de los fines de semana capitalinos. Pero basta afinar la mirada y caminar un par de cuadras para descubrir que el asfalto de esta colonia esconde mucho más que un catálogo arquitectónico.

Si las paredes de esta colonia hablaran, no contarían historias de simples vecinos, sino relatos de intrigas internacionales, palacios aristocráticos, sedes del poder obrero y escándalos que sacudieron la moral de una época.

El departamento donde nació una revolución

Para entender el nivel de secretos que guarda este cuadrante, hay que detenerse en la calle José de Emparan. En el número 49, la historia del siglo XX dio un giro radical que cambiaría el mapa político del mundo. Fue en ese discreto departamento, propiedad de una exiliada cubana, donde en el verano de 1955 un joven médico argentino de paso por la ciudad conoció a un joven abogado cubano.

Dicen que Ernesto Che Guevara y Fidel Castro platicaron toda la noche. Para el amanecer, el plan para derrocar al dictador Fulgencio Batista estaba sellado. Irónicamente, la caída del régimen cubano y la expedición del yate Granma comenzaron a gestarse a escasos metros de donde hoy descansan los caudillos de la Revolución Mexicana.

La Casa del 'Che' Guevara
La Casa del 'Che' GuevaraBrandon Pacheco

La calle de los secretos y la doble moral porfiriana

Pero la conspiración política no es el único tipo de clandestinidad que ha cobijado esta zona. Caminando hacia la calle que hoy conocemos como Ezequiel Montes (antes llamada calle de La Paz), resuenan los ecos del escándalo social más sonado del Porfiriato.

Fue en esta vía donde, en noviembre de 1901, la policía irrumpió en una fiesta privada que la prensa de la época bautizaría como El Baile de los 41. La redada descubrió a 42 hombres de la alta sociedad —la mitad de ellos vestidos de mujer— bailando en secreto.

El número 42, el que la historia oficial y el propio gobierno se encargaron de borrar rápidamente de los registros, era Ignacio de la Torre y Mier, yerno del mismísimo presidente Porfirio Díaz. La Tabacalera fue, esa noche, el escenario donde la estricta y conservadora moral de la élite capitalina quedó expuesta.

El estudio oculto y el refugio de paz

Como si las conspiraciones cubanas y las redadas porfirianas no fueran suficiente, la colonia Tabacalera esconde también entre sus calles el legado de uno de los grandes titanes del arte mexicano. En el número 132 de la calle Ignacio Mariscal, una fachada discreta resguarda lo que alguna vez fue la casa y estudio del muralista José Clemente Orozco. Entre esas paredes nacieron trazos de fuego y crítica social.

Pero la historia del edificio no se detuvo ahí. En los años cincuenta, el estudio del pintor se transformó en la Casa de los Amigos, un centro dirigido por la comunidad cuáquera que desde entonces ha servido como refugio de paz, albergue para migrantes y punto de encuentro para activistas.

La Casa de los Amigos (Cuaquera)
La Casa de los Amigos (Cuaquera)Especial

De palacios europeos a la fuerza sindical

Y es precisamente esa élite la que dejó la huella más imponente y contrastante en la colonia. A unas cuantas calles de donde se escondían los proscritos de la época, se levanta el majestuoso Museo Nacional de San Carlos. Antes de ser museo, este edificio neoclásico diseñado por Manuel Tolsá fue el Palacio del Conde de Buenavista.

El verdadero impacto narrativo de la Tabacalera radica en su brutal contraste. Te paras frente al esplendor aristocrático de San Carlos, caminas un poco, y te topas de frente con la masiva estructura del Sindicato de Ferrocarrileros. De la delicadeza nobiliaria pasas, en un par de cuadras, al peso monumental de la clase obrera y la estética de la Revolución.

El edificio de los Ferrocarrileros
El edificio de los FerrocarrilerosEspecial

El palacio del art decó y las noches de apuestas

Entre los fantasmas de la nobleza y los ecos del sindicalismo, la colonia también presume su propia dosis de glamour y decadencia. Dominando la vista hacia la Plaza de la República, la fachada geométrica del Frontón México se levanta como la gran joya del art decó capitalino.

Inaugurado en 1929, este "palacio de la pelota vasca" fue durante décadas el epicentro de la vida nocturna, las apuestas millonarias y el roce social de la clase alta posrevolucionaria. Políticos, celebridades y empresarios se daban cita bajo sus reflectores, inyectando un ambiente de fiesta y derroche a un barrio que vibraba a mil por hora.

El Fronton México
El Fronton MéxicoBrandon Pacheco

La Tabacalera ha sido testigo de fracturas sociales, de los sueños de grandeza del Porfiriato, el glamour de los años veinte, la arquitectura art decó de los 50, de la sangre de la revolución obrera, las pláticas de madrugada de los guerrilleros exiliados y el refugio silencioso de artistas. Todo esto, mientras alguien más sigue pidiendo su nieve de cajeta cerca del Monumento a la Revolución.

bgpa

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