Vecinos de Unidad Tlatelolco recuerdan a 459 víctimas de 1985
El terremoto de 1985 provocó el colapso del edificio Nuevo León, decenas de personas quedaron atrapadas bajo los escombros

Con una ceremonia religiosa, vecinos de la Unidad Tlatelolco recordaron a las 459 víctimas mortales tras el desplome del edificio Nuevo León durante el sismo de 8.1 grados que sacudió a la capital mexicana en 1985.
La misa dio inicio a las siete de la mañana, en la que se recordó a las víctimas, desaparecidos y personas que murieron días después por causa de las heridas.
Con lágrimas en los ojos y con el recuerdo inolvidable de lo que sucedió aquella mañana, algunas de las víctimas evocaron aquel momento.
Por más de qué me hago la idea, las personas dirán que ya pasaron 40 años, pero el 19 de septiembre no se supera, no se olvida y sobre todo para quienes perdimos la mitad de nuestra familia, si hubiéramos sabido que nuestra familia falleció y tuviéramos un cuerpo al cual rezarle, pues todavía es más fácil el duelo e insuperable”, dijo Claudia Verónica Vargas habitante del edificio Nuevo León.

Y añadió: “A 40 años, nosotros todavía seguimos teniendo esa leve esperanza de que algún día mi hermana o mi hermano vengan a la misa y nos pudiéramos reencontrar”.
Algo similar vivió Rebeca Orozco, sobreviviente del mismo edificio: “Vengo todos los años a la misa para recordar a todos los finados. Hace 40 años fue algo muy difícil, muy duro esto del terremoto, nunca piensa uno que se te va a caer tu casa, un edificio de 15 pisos”.
Yo vivía en el primer piso, gracias a Dios pasó un milagro que no nos aplastó la losa o las demás losas, primero se cayeron como cinco pisos hundiéndose y luego lo demás se fue para el estacionamiento y el otro módulo se fue para la unidad”.
Recordó que estar bajo los escombros fue algo muy duro, vivir horas de zozobra, no tener la certeza si los iban a rescatar o fallecerían bajo las ruinas del edificio.
Pero conforme iba pasando el tiempo, nos dimos cuenta de qué estábamos vivos y que teníamos que seguir ahí, pidiéndole a Dios que mandara a la gente para que nos rescatara y que nos sacara de los escombros”.
Doña Rebeca permaneció cinco días bajo los escombros hasta que fue rescatada por un equipo de Suiza.

Ir rumbo a la escuela la salvó
Minutos antes de las 07:19 de aquel 19 de septiembre, Columba Gutiérrez, en aquel entonces de 17 años, salió del edificio Nuevo León con rumbo al plantel 2 del Colegio de Bachilleres.
Yo iba en el Metro. Sí sentimos el temblor en el Metro, todavía llegué a la escuela y por el radio de un carro me enteré que se había caído el Nuevo León. A esa hora ya había mucho caos, no había semáforos ni luz, no sé ni cómo llegué, el edificio ya estaba caído, estaba mi hermano Ernesto, mi mamá y mi papá”.
Esa mañana, Columba no sabía que era la última vez que vería su madre, porque su cuerpo nunca apareció.
La noche anterior había hecho su tarea junto a su padre y ese fue el último momento que convivió con él.

Hoy, Columba vive en Estados Unidos y 40 años después regresó a Tlatelolco para participar en la misa de recuerdo de las víctimas del sismo. Con las lágrimas en los ojos, detalló que en un minuto su vida y la de su familia cambió.
Mis papás estaban aquí, al único que encontramos una semana después fue a mi papá; los rescatistas lo encontraron muerto en el segundo piso atrapado en las escaleras. A mi mamá nunca la encontramos”.
Las actividades en Tlatelolco continuaron a lo largo del día con actividades culturales.
Por la tarde, una misa para pedir por el eterno descanso de las almas de las víctimas y por la noche, un concierto sinfónico en la explanada de la unidad.
*DRR*
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