Hacen largas filas... pero en papelería para sacar impresión del registro de vacunación

El ingreso al macromódulo Censis Marina fue fluido; la espera de alrededor de una hora fue para quienes no llevan su registro de vacunación.

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El servicio que ofrecen es de buscar en internet el registro de las personas para que pasen a vacunarse, las impresiones cuestan 15 pesos. Foto: Daniel Betanzos

Al exterior del macromódulo de vacunación instalado en el Censis Marina ayer se veían cuatro largas filas, las cuales tenían un avance lento.

Sin embargo, no se trataba del ingreso para realizar el proceso de inmunización como tal –el cual avanzaba de manera ágil–, era la espera de alrededor de una hora que hacían en papelerías móviles instaladas sobre Calzada de la Virgen para obtener el registro de vacunación, indispensable para ser beneficiario de la dosis.

“El servicio que ofrecemos es de buscar (en internet) el registro de las personas para que pasen a vacunarse; no vendemos fotocopias, hacemos impresiones por 15 pesos. Algunas personas ya traen el registro en su teléfono; a ellos solo les cobramos 10 pesos de la impresión”, comentó Gloria, encargada de una de estas papelerías móviles, las cuales están dotadas con hasta cuatro computadoras y un par de impresoras.

Sin embargo, también hay sujetos que sorprenden a quienes acuden por la primera, segunda o dosis de refuerzo, ya que este macromódulo atiende indistintamente a rezagados.

Se trata de hombres y mujeres que venden plumas, micas y fotocopias de registros de vacunación, pero los cuales no sirven para el proceso, ya que deben contener el CURP, nombre y, sobre todo, un código QR personalizado, por ello es que es necesario descargarlo de internet.

Sabedores de que la hoja que venden no servirá, la ofertan en diez pesos.

Gran parte de los compradores son personas de 65 años y más que acuden por su vacuna de refuerzo, quienes en el ingreso del Sensis serán rechazados y enseguida alargarán las filas en las papelerías móviles.

Eduardo, de 67 años, acudió en busca de la segunda dosis de la vacuna y durante su estancia en la fila oficial compró una de esas hojas.

“Me apliqué la primera dosis en el tiempo indicado; soy ingeniero, vivo solo aquí en Coyoacán. Por la pandemia me fui con uno de mis hijos a Cuernavaca, dejé pasar la segunda dosis porque no me podían traer. Hoy vine sin mi papel, por eso compré uno que me ofrecieron, pero no me sirvió. Las señoritas que atienden aquí (en la papelería ambulante) me apoyaron para hacer mi registro y ya con ese me aceptaron”, relató.

Alejandra Razo, servidora de la nación, recuerda en la entrada del Sensis: “Los requisitos para la aplicación de la vacuna son registro con código QR e identificación oficial; las personas que llegan con registro sin el código no pueden entrar”.

Tiene claro que en las inmediaciones venden hojas inservibles, pero no existe dispositivo alguno para erradicar a esos vendedores.

En una fotocopiadora del 9º Andador de La Virgen, en la CTM Culhuacán VI Sección, se pudo ver a una pareja de estos vendedores, la cual acudió a comprar 50 copias fotostáticas de un certificado, por las cuales pagaron 50 pesos. Al vender ese medio centenar ellos cobrarán 500 pesos.

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