Cambiaron reglas de la construcción después del sismo de 1985
Con la caída de edificios como el del Hotel Regis fue necesario replantear los reglamentos y los métodos de edificación

El Hotel Regis ya era emblemático para 1985 porque en él se hospedaron personajes como Pedro Infante, Frank Sinatra o Marilyn Monroe.
Pero a las 07:19 horas del 19 de septiembre de ese año cobraría una nueva y triste relevancia, pues el sismo que ocurrió en ese momento, hoy hace 40 años, provocó su colapso y posterior derrumbe.
Ubicado en avenida Juárez 77, esquina con Balderas, el edificio se construyó entre 1908 y 1910. Paradójicamente, en los alrededores quedaron en pie edificios construidos antes, como el Templo de Corpus Christi, ubicado a dos calles y edificado en 1720, o contemporáneos del Regis, como el Edificio Beaumont, ubicado justo enfrente, en Balderas 32 y construido en 1935.
Los registros oficiales señalan que en el hotel de lujo murieron entre 74 y 176 personas. En toda la Ciudad de México, con el derrumbe de decenas de edificios, como el Nuevo León, en Tlatelolco; el Hospital Juárez y el mismo Regis, murieron tres mil 200 personas, de acuerdo a las cifras del gobierno o 20 mil, de acuerdo con la sociedad civil.
PUEDES LEER: Hospital seguro, tras la tragedia; a 40 años del sismo de 1985

Nuevo reglamento, ¿Suficiente?
Ello obligó a las autoridades a replantear los métodos y reglamentos de construcción.
Hubo un cambio trascendente, 1985 fue un parteaguas: se fortaleció el reglamento de construcciones en varios aspectos y nació una nueva norma técnica complementaria que es el diseño por sismo.
Otro punto muy importante es que nació un nuevo sistema de control de la calidad de las construcciones con los corresponsables de obra”, explicó el doctor Renato Berrón, director general del Instituto para la Seguridad de las Construcciones (ISC).
Una de las principales diferencias es que la estructura va a ser más robusta y tanto las columnas como las trabes van a ser de mayor dimensión.
Va a haber elementos sismorresistentes, como son los muros de concreto, cruces que hay en los edificios, para resistir las fuerzas sísmicas. Esos son elementos muy importantes”.
Otro cambio fundamental es que surgieron los corresponsables en seguridad estructural, “una figura muy importante porque se encarga de hacer la revisión profunda, numérica, del proyecto estructural y que se cumpla la reglamentación”, detalló Berrón.
Sin embargo, la doctora Naxhelli Ruiz, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM, considera que el problema que existe con los corresponsables es que “el sistema parte de un conflicto de interés porque cuando una empresa hace una edificación nueva quien le paga a ese corresponsable (por verificar que la construcción se haga conforme al reglamento) es el desarrollador”.
Plantea que para resolverlo se podría crear un sistema espejo, es decir, que haya un inspector al que le pague el gobierno y responda a éste.
Berrón coincide con Ruiz, pero plantea la experiencia internacional: “En otras partes del mundo esto se ha resuelto con el apoyo de los colegios de ingenieros civiles (...) En la ciudad tienen prácticamente a 90% de los corresponsables en seguridad estructural agremiados.
El colegio podría servir como una tercera figura: al colegio se le pagarían los honorarios del corresponsable, el colegio le paga al corresponsable y el corresponsable emite sus juicios (sobre la construcción) al gobierno o al colegio”.
Además, Ruiz plantea que una proporción importante de las edificaciones de la ciudad se construyeron con reglamentos anteriores y no se han reforzado.
Recordó que en 2023, el ISC emitió la Norma Técnica Complementaria para Evaluación y Rehabilitación Estructural de Edificios Existentes.
Da parámetros para hacer la evaluación de los edificios que existen: se evalúa qué sistema constructivo se siguió, en qué zona de la ciudad está, cuál es su estado físico y da unos parámetros muy específicos para que uno pueda analizar cómo están los edificios”, explicó.
Con base en esa revisión se puede decidir si requiere reforzamiento y de qué tipo.
Sin embargo, depende de los dueños de los inmuebles contratar a un corresponsable de obra para tal revisión, lo que implica una inversión económica importante, por eso la investigadora señala que lo ideal es que el gobierno destine recursos para establecer un programa de revisión, iniciando por los edificios más antiguos.
Parecía una guerra
Alejandro Olivares, hoy cirujano general y endoscopista egresado del Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE, fue el 20 de septiembre de 1985 al Centro Histórico: “Parecía que había sido una guerra”.
Con 20 años de edad, al día siguiente acudió al servicio militar en la Marina, pero en vez de marchar, como regularmente lo hacían, “nos llevaron en camiones al Hotel Regis, que era un edificio emblemático de México, a donde antes llegaban los famosos, los políticos.
(...) Recordé que a los seis años acompañé a mi papá, que era músico, al café del Regis (...) Era un hotel hermosísimo, tenía todo: farmacia, baños de vapor, centro de espectáculos, un cine”.
Se veía de la altura de una casa de tres pisos”, recordó del hotel de ocho pisos.
A nosotros nos pusieron en formación hormiga, y el marino que estaba hasta arriba de la estructura iba pasando fragmentos de concreto de 30 por 40 centímetros.
Pero cuando alguien encontraba un fragmento humano, eso era lo más triste (...) El personal de Marina se encargaba de meterlo en bolsas y nos los pasaban así, en la formación hormiga; eran fragmentos pesados (...), los cargábamos y sabíamos que eran restos de personas porque pesaban mucho.
De repente llegaban los camiones que eran como de volteo y pasaban por los cuerpos (...) Después nos enteramos que iban al campo Delta. Algunos compañeros ayudaron a movilizar fragmentos humanos y fueron al campo Delta y regresaron llorando porque decían: ‘No saben la cantidad de gente que está allí adentro’”, recordó.
Aquí podrás acceder a noticias en tiempo real
Conoce lo más viral en Facebook Trending
Lee a los columnistas de Excélsior Opinión
clm
EL EDITOR RECOMIENDA



