Hospital seguro, tras la tragedia; a 40 años del sismo de 1985

Los derrumbes del Hospital Juárez y del Hospital General se volvieron símbolos y dieron paso a nuevos protocolos para este tipo de centros

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sismo 85

La torre de hospitalización del Hospital Juárez se inauguró en 1970 y durante el sismo del 14 de marzo de 1979 sufrió daños: los médicos insistían en que había fisuras en paredes y la vibración que se sentía al pasar las camillas no parecía normal.

A principios de 1985 empezó la rehabilitación de la torre, pero la mañana del 19 de septiembre, con el sismo de magnitud 8.1 la torre colapsó y allí perdieron la vida alrededor de 600 personas, entre pacientes, médicos, residentes y enfermeras.

Las tragedias del Hospital Juárez y del Hospital General, donde fallecieron alrededor de 300 personas, se convirtieron en símbolos de la tragedia y ello obligó a las autoridades a replantear las medidas para garantizar la seguridad estructural de los hospitales y diseñar el protocolo Hospital Seguro.

La premisa fundamental es que se garantice que los hospitales tengan una estructura que soporte sismos u otros desastres naturales y que estén en condiciones de seguir trabajando a su máxima capacidad después del fenómeno.

Es decir, los pacientes y médicos pueden permanecer en las diferentes áreas del edificio sin evacuar.

19 de septiembre

Los doctores José Manuel Conde Mercado, Ulises Rodríguez Wong y Jorge del Castillo Medina, quienes trabajaban en el Hospital Juárez de México en 1985, coincidieron en señalar que el sismo de marzo de 1979 dañó la torre de hospitalización.

“Le dijimos a la autoridad: ‘Tienen que revisar la torre’; inclusive mi papá era ingeniero, curiosamente trabajaba en el Departamento del Distrito Federal y le dije: ‘Acompáñame un día que puedas’. Fue, revisó paredes de varios pisos y me mostró algunas fisuras que fueron causadas por el sismo (del 79), narró Conde Mercado, quien trabajó 41 años allí, donde fue director médico y director de enseñanza.

“Los médicos empezamos a presionar a los gestores de servicio y entonces dijeron ‘bueno, vamos a empezar a hacer el reforzamiento de la torre’, pero fue hasta principios del 85 que ya se empezó a hacer más en forma, pero desafortunadamente no dio tiempo”.

El doctor Ulises Rodríguez Wong, con diversas especialidades, entre ellas coloproctología por el Hospital Juárez, recordó que “en el quinto piso de la torre de hospitalización se daba la clase de cirugía; la encabezaba el doctor Gilberto Lozano Saldívar (...) y ese día estaban diez compañeros míos en el aula y cuando empezó el sismo el doctor Lozano, en lugar de pedirles que se salieran corriendo, les pidió que fueran a calmar a los pacientes. De ese grupo que estaba tomando clase sobrevivió sólo uno: Vicente Ayala”, recordó.

Rodríguez Wong había pedido vacaciones y estaba fuera de la ciudad. Cuando supo del sismo regresó para ayudar en el rescate.

“Muchos fallecieron porque la torre de hospitalización se derrumbó sobre sí misma, como si fuera un acordeón, y solamente una parte del tercer piso se deslizó como si fuera la parte central de un sándwich. De allí pudieron rescatar algunos compañeros, sobre todo del área de ortopedia; recuerdo al doctor David Marcial y al doctor Paul Peterson, que fue rescatado del servicio de neurocirugía”, rememoró.

El doctor Jorge del Castillo Medina, quien trabajó en el Hospital Juárez durante 44 años, desde 1974, recuerda que le impresionó que “tras el derrumbe de la torre de hospitalización (...) de pronto vimos a un médico, que desde lo más alto de los escombros bajó caminando. No le pasó nada, a pesar de que decía que se encontraba en la parte más alta en el momento del sismo, en el piso 12, pero bajó en estado de schock”.

Rescatistas

Tuvieron que sobreponerse y organizar en unas horas a cuadrillas de rescate, atender a los heridos y dar paso a rescatistas de otros países.

“Llegué con el director general y le dije: ‘Si me permite, maestro, déjeme empezar a organizar y ver qué podemos hacer, porque el grueso de material y medicamentos y de muchas otras cosas estaba precisamente en la torre de hospitalización”, narró Conde Mercado.

“Empezamos a hacer equipos de rescate que trabajaban siete, ocho horas, y luego llegaban otros que los relevaban, sobre todo durante los primeros cinco o siete días, que fue cuando se pudo rescatar personas con vida”.

Llegó el Ejército, la Marina y “fueron llegando los equipos de rescatistas internacionales que nos apoyaron, particularmente los franceses, los suizos, los israelitas, que a mí me sorprendieron porque tenían ya una cultura (de rescate); traían inclusive una especie de endoscopios de fibra que metían por los orificios y a través de una cámara iban viendo si había personas y así rescataron a muchas”.

Entre ellos bebés que sobrevivieron en medio de condiciones extremas: “En los primeros días rescatamos primero a tres bebés que estaban en el cunero y lo que más nos llamó la atención es que hasta el séptimo día se rescataron otros cuatro bebés (...) Pensamos que lograron meterse en una especie de hibernación y de esa manera lograron sobrevivir. Se les llamó los bebés milagro.

“Muchos médicos y muchos residentes fallecieron. Colegas y amigos que había visto apenas el día anterior”, lamentó Conde Mercado.

El Turibús recrea ruta del sismo

La Ruta del 85. Recorrido por la memoria sísmica es el paseo que ofrece el Turibús, organizado por las secretarías de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) y de Turismo.

El trayecto, guiado por el investigador y cronista Iván Salcido, visita 24 sitios emblemáticos del sismo del que mañana se conmemoran 40 años.

Son espacios que sufrieron daños, entre ellos Tlatelolco, las colonias Roma y Juárez, el Hospital General, el Centro Médico, el Multifamiliar Juárez y el sitio donde estuvo el Hotel Regis.

“Es un llamado a no olvidar, a mantener viva la memoria como un acto de justicia y de prevención”, dijo Myriam Urzúa, titular de la SGIRPC.

Jonás López

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