Quieren expansión de Ecobici al oriente
Expertos aseguran que para reducir contaminantes es necesario que el sistema se expanda a más delegaciones

CIUDAD DE MÉXICO.
A siete años de que empezó a operar el programa Ecobici con casi 90 estaciones concentradas en la delegación Cuauhtémoc, éstas se han quintuplicado sumando un total de 452, las cuales también se encuentran en las delegaciones Miguel Hidalgo y Benito Juárez.
Sin embargo, su expansión solamente hacia el poniente de la capital revela un crecimiento y planeación desigual, según especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), y al mismo tiempo muestra que este programa “es clasista”, porque no incluye otras delegaciones y sólo funciona con tarjeta de crédito o débito.
Al revisar el mapa de las ciclovías y estaciones de Ecobici, la investigadora en Ciencias Médicas del Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP, Catalina Medina, aseveró que la concentración del sistema de transporte en las zonas donde hay más oficinas tendría que extenderse a otros sectores de la población y no solamente hacia centros laborales y en los alrededores de puntos de reunión, como la Roma y la Condesa.
“Si queremos reducir las emisiones de contaminantes, como lo asegura la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), deberían ampliar el programa a otras áreas de la ciudad, en especial hacia la periferia o a instituciones como la UNAM o el Politécnico, porque pueden ser una alternativa al uso del transporte público, que se satura en las horas pico”, afirmó.
Si bien la Ciudad de México tiene mayor población y una distribución diferente a urbes como París o Bogotá, la tendencia es “hacer más activa la movilidad e ir más allá de las zonas laborales como en esas ciudades. Se necesita hacer una ciudad más pedaleable como alternativa a la movilidad sin emisiones de contaminantes”, agregó.
La directora de Cultura e Infraestructura Ciclista de la Sedema, Fernanda Rivera, rechazó que se trate de un programa clasista, pues si está en la zona central es porque se planeó con base en una encuesta de origen-destino, la cual reveló que 40% de los viajes de la zona metropolitana llegan a esta área, donde también se concentra la mayor parte de transporte público.
“El objetivo es promover la intermodalidad, es decir, que se combine con el transporte público para el primero y último tramo de viaje. Hoy sabemos que lo hemos logrado porque nueve de cada diez viajes se combinan con estos modos de transporte”, argumentó.
Luego de las dos contingencias ambientales que se activaron en mayo por los altos niveles de ozono, defendió la planeación de la bicicleta compartida, señalando que no sólo beneficia a gente que vive en esas áreas, sino a toda la población de la CDMX y su área conurbada.
Rivera indicó que los datos sociodemográficos de los usuarios de Ecobici revelan que 50% no vive en el centro y el poniente y que 15% proviene de municipios conurbados. “Eso significa que el beneficio es para todos y no hay fronteras ni diferencias”, sostuvo.
Sin embargo, la investigadora del INSP insistió que si Ecobici ha demostrado tener éxito deberían proyectarlo para otras delegaciones, pues 80 por ciento de los capitalinos se mueve en transporte público.
“No deberían reducirlo a la intermodalidad cuando experimentamos contingencias ambientales en época de calor. La bicicleta compartida podría llegar a Ciudad Universitaria, al Instituto Politécnico Nacional o las unidades de la UAM porque la comunidad universitaria es población que la utilizaría con frecuencia, y si tuvieran esa posibilidad, no tendrían que viajar en transporte público saturado”, puntualizó Medina.
Actualmente Ecobici, que inició operaciones en febrero de 2010 con 84 cicloestaciones y mil 200 bicicletas, tiene 250 operaciones mil usuarios registrados y brinda servicio de lunes a domingo en 43 colonias de tres delegaciones, dando cobertura en un área de 35 kilómetros cuadrados.
El impulso al uso de la bicicleta ha sido constante los últimos años: cuando empezó a operar la ciclovía Patriotismo-Revolución había 600 ciclistas, pero la cifra subió a mil 400 usuarios diarios en menos de un año, mientras que en Reforma circulan cada día tres mil ciclistas tan sólo en un sentido, lo cual “muestra que una vez que construyes infraestructura segura como la de Ecobici, la gente ha optado por andar en dos ruedas por la ciudad”, destacó Rivera.
Al respecto, la investigadora Medina apuntó que si las ciclovías han demostrado que la gente ha optado por moverse en bici, entonces quienes están a cargo de este programa deberían destinar más recursos y contribuir a reducir las emisiones de contaminantes.
“Ecobici no ha crecido, en 2016 incorporamos ocho nuevas biciestaciones en zonas de alta demanda como Reforma, Polanco, San Rafael y la Roma para que estos nuevos patrones de viaje estén atendidos”, reconoció Rivera, quien aseguró que está en puerta el proyecto de extender la ciclovía de Revolución hacia CU, aunque aún no está aprobado.
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